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Visados:
Se requiere un visado y un pasaporte con validez para 6 meses. Los
visados pueden obtenerse en cualquier embajada egipcia del mundo.
Los viajeros procedentes de Estados Unidos, Canadá y Unión Europea
pueden adquirir, a su llegada, el sello en muchos de los grandes
aeropuertos. Los visados de un mes de duración podrán prorrogarse.
Los meses de
invierno son, sin duda, el mejor momento para acercarse a la zona
más septentrional y a Luxor, ya que en verano el calor puede
soportarse con dificultades, además de ser la época de mayor
afluencia de turistas a la costa mediterránea. En El Cairo, sin
embargo, los inviernos pueden llegar a ser bastante fríos, por lo
que las fechas más adecuadas para disfrutar la ciudad son la
primavera y el otoño. Es preferible viajar en el período comprendido
entre marzo y mayo para coincidir con temperaturas suaves y eludir
tanto el calor de mediodía como las masificaciones de las playas.
El calendario islámico (o hégira) cuenta con once
días menos que el gregoriano. Ras as-Sana es la celebración
del nuevo año, y el Moulid an-Nabi, que suele festejarse en
mayo, conmemora el nacimiento del profeta. Se organizan desfiles en
las calles iluminadas, con tambores, dulces especiales y los
consiguientes banquetes. El Ramadán, muy importante en el año
islámico, se celebra durante su noveno mes (actualmente en
noviembre). A lo largo de este período, Mahoma recibió la revelación
del Corán y, por respeto, los fieles no comen ni beben hasta la
puesta del sol. El final del Ramadán (Id al-Fitr) supone el
fin del ayuno, lo que se celebra con gran alborozo y diversión.
Id al-Adhá
es la época de peregrinación a la Meca. Cada musulmán debe
realizarlo al menos una vez en su vida. El ritual del Mahmal se
desarrolla en cada pueblo al paso de los peregrinos, a los que se
les entregan alfombras y sudarios para el viaje. Se celebra en
febrero.
Moneda
libra egipcia
Alojamiento
Egipto no es un país caro. Es posible gastar únicamente unos 15
dólares al día si se está dispuesto a alojarse en los hostales y
hoteles más económicos, a comer los platos locales, a ver un solo
monumento diario y a viajar en atestados trenes de tercera clase. El
transporte y las entradas a las obras artísticas suponen el mayor
gasto para el viajero; especialmente estas últimas, que han
experimentado un considerable aumento en los últimos años. Por
ejemplo, la visita al Museo Egipcio de El Cairo cuesta alrededor de
15 dólares, y la entrada a la tumba de Nefertari, cerca de Luxor,
que recientemente se ha abierto al público, cuesta nada menos que 25
dólares.
Debe evitarse llevar dinero en los bolsillos traseros
y conviene tener cuidado con los carteristas, que suelen operar en
las zonas turísticas. Los cheques de viaje más conocidos suelen ser
aceptados, aunque para evitar cualquier contratiempo es más fiable
que su valor sea en dólares estadounidenses, libras esterlinas o
euros. Las tarjetas de crédito American Express, Visa, MasterCard,
JCB y Eurocards se admiten en los establecimientos y hoteles que
muestran el distintivo correspondiente. Con las tarjetas Visa y
MasterCard, también se puede retirar efectivo en las sucursales del
Banque Misr y del National Bank of Egypt.
En restaurantes y
hoteles se aplica un recargo por el servicio del 12%, así como un
impuesto de venta de entre el 5 y el 7%. Adicionalmente debe pagarse
un impuesto por alojamiento de lujo de entre el 1 y el 4%, con lo
cual, es posible que finalmente deba pagarse hasta un 23 por ciento
más del precio inicial por una habitación de hotel de categoría
media o alta.
El regateo forma parte de la vida egipcia;
prácticamente todo es negociable; desde una habitación para una
noche o el bocadillo del mediodía hasta el falucho que se alquila
para pasear por el Nilo. Las reglas a tener en cuenta cuando se vaya
de compras por los bazares son: no ofrecer nunca un precio que no se
esté dispuesto a pagar; hacerse una idea del valor real antes de
empezar a regatear; tomarse tiempo y disfrutar del regateo (que
puede incluir una invitación del comerciante a una taza de café); y,
sobre todo, recordar que no se está obligado a comprar nada y que no
se ofende a nadie por ello.
El Cairo
El Cairo ha sido el corazón del país del Nilo desde
hace más de mil años y en ella se muestran los contrastes de todo
Egipto. En esta ciudad, se funden el mundo medieval y el mundo
occidental contemporáneo en una mezcla de casas de adobe y modernos
rascacielos de oficinas, de ostentosos automóviles y carros
arrastrados por animales de tiro. No se sabe con exactitud cuántos
habitantes tiene la urbe, pero se estima que la cifra se sitúa en
torno a los 16 millones; sólo los asentamientos ilegales y las
chabolas albergan aproximadamente cinco millones de personas. La
escasez de vivienda es un grave problema, y el tráfico es caótico;
el gobierno ha procurado subsanar estos inconvenientes con la
apertura de una red de metro y la edificación de barrios satélite.
El Cairo islámico es el nombre con el que se
conoce al antiguo barrio medieval; caminar por sus calles es como
retroceder seis o siete siglos. Ésta es una de las partes de Egipto,
y probablemente de todo Oriente Próximo, con más densidad de
población. Barrios como Darb al-Ahmar se caracterizan por sus
pequeñas callejuelas, sus casas de adobe, sus vendedores ambulantes
de comida y sus cabras, camellos y burros. Hay mezquitas y templos
por doquier, y en el aire se respira un fuerte olor a cúrcuma, a
comino y a animales. Entre las joyas arquitectónicas de esta zona de
la ciudad, destacan la Iben Tulun, una de las mezquitas más
grandes del mundo, construida en el siglo IX; el mausoleo de Imam
ash-Shafi'i, el de mayores dimensiones del país, donde está
enterrado uno de los líderes religiosos más importantes del Islam; y
la Ciudadela, una impresionante fortaleza medieval, sede del
poder egipcio durante setecientos años, que alberga en su interior
tres importantes mezquitas y varios museos.
El Cairo copto tiene su origen en una
ciudad-fortaleza romana fundada cientos de años antes que El Cairo
Islámico. Albergó a una de las primeras comunidades cristianas del
mundo; sin embargo, tanto los judíos y los musulmanes como los
cristianos coptos que habitaron en esta urbe, la consideran un lugar
sagrado. Lo único que se conserva del fuerte de Babilonia es
una torre construida en el año 98 d.C. que, originariamente,
dominaba un importante puerto en el Nilo, antes de que éste cambiase
su curso. El Museo Copto se encuentra al pie de la torre; su
exposición cubre la era cristiana egipcia comprendida entre los años
300 y 1000 d.C. Esta sorprendente colección incluye arte religioso y
secular, así como trabajos en piedra, madera y metal, manuscritos,
pinturas y cerámica.
La ciudad de
Giza, situada en la orilla oeste del Nilo, abarca una longitud
de 18 km, incluyendo las pirámides de Keops, Kefrén y
Micerinos, una de las siete maravillas del mundo. A pesar del
alto número de visitantes que reciben anualmente, no dejan de
resultar imponentes al situarse ante ellas. Estas construcciones,
que se alzan en la llanura del desierto, junto a la Esfinge y otros
templos y pirámides más pequeñas, han sobrevivido a la ascensión al
poder y posterior caída de las grandes dinastías y conquistadores.
Existen diversos establecimientos que ofrecen a los
turistas comidas y alojamientos económicos, pero los precios más
baratos se encuentran en el centro de El Cairo, especialmente en
Midan Orabi y Midan Talaat Harb.
Alejandría
Alejandro Magno llegó a Egipto tras haber vencido en
repetidas ocasiones a los ejércitos del imperio persa y eligió un
pequeño pueblo pesquero en la costa mediterránea para fundar la
nueva capital, Alejandría. La ciudad giraba en torno a Midan Saad
Zaghul, una gran plaza que descendía hasta el muelle. Contaba con
una biblioteca con más de quinientos mil volúmenes y, en la cumbre
de su esplendor, llegó a ser el centro de la ciencia, la filosofía y
el pensamiento intelectual de su época.
El Museo Grecorromano alberga reliquias que
datan del siglo III a.C. En él puede admirarse una magnífica
escultura en granito negro de Apis, el toro sagrado venerado por los
egipcios, además de momias, sarcófagos, cerámica, joyas y antiguos
tapices. El anfiteatro romano fue descubierto en 1964. Está
formado por trece gradas de mármol blanco, conservadas en perfecto
estado, que rodean el escenario. En la actualidad, se siguen
realizando excavaciones, fundamentalmente en su parte norte.
El pilar de Pompeyo es un gigantesco pilar de
granito rosado de 25 m de altura y 9 m de circunferencia. Los
cruzados cristianos, a su llegada a Egipto, se lo atribuyeron a
Pompeyo, aunque en realidad fue erigido en el centro del gran
Serapeum por Diocleciano, en el año 297 d.C. Cuando los cruzados
llegaron, mil años más tarde, destruyeron el Serapeum y la
biblioteca de Cleopatra, dejando en pie únicamente el pilar. Las
catacumbas de Kom El-Shokafa son el lugar de sepultura romano
más extenso que se conoce en Egipto y están formadas por tres
niveles: tumbas, cámaras y vestíbulos. Su construcción se inició en
el siglo II d.C., y se fueron ampliando hasta llegar a acoger a más
de trescientos cuerpos. Disponían de una sala de banquetes donde el
afligido presentaba sus respetos con una comida funeraria. Los
expertos esperan descubrir el Palacio de Cleopatra debajo del mar de
Alejandría. Las columnas se encontraron en 1998 y recientemente
algunos arqueólogos han recuperado una hermosa estatua de las
profundidades. Los cruzados destruyeron la biblioteca de Cleopatra.
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| La
Esfinge - Egipto |
Port Said
Situada en la
entrada norte del canal de Suez, Port Said es una ciudad muy
joven, según los estándares egipcios. Fue fundada por el gobernante
Said Pasha en 1859, año en que se iniciaron las excavaciones del
canal. En 1956, Port Said fue bombardeada durante la crisis de Suez
y nuevamente en 1967 y 1973, durante las guerras con Israel; los
desperfectos ocasionados por estos bombardeos se aprecian todavía en
algunos lugares, a pesar de los trabajos de reconstrucción que se
han llevado a cabo. Esta urbe se construyó sobre tierra ganada al
lago Manzela y
se asienta sobre un istmo unido al continente por
puentes. Los ferrys cruzan el lago en dirección a Al-Matariyya
y se dirigen a Port Fuad; la imagen de los gigantescos barcos
que se alinean dispuestos para entrar en el canal es realmente
increíble. Port Said, a diferencia de muchas otras ciudades
mediterráneas de Egipto, no se ve invadida por turistas nacionales
en busca de sol y playa. Tampoco es un destino muy usual para
viajeros de otros países, a pesar de que cuenta con arquitectura
colonial de finales de siglo y con varios excelentes museos y
jardines.
Asuán
Es la ciudad más meridional de Egipto y desde hace
mucho ha sido la puerta de entrada al África negra, además de ser
una ciudad comercial enclavada en la encrucijada de las rutas de las
antiguas caravanas. Está situada a orillas del Nilo, no muy por
encima del Trópico de Cáncer. Antiguamente, fue una ciudad-fuerte
conocida como Sunt, muy importante durante los primeros años
del cristianismo copto. En el centro del Nilo, se encontraba la
isla Elefantina, conocida como Yebu; allí se ubicaba la parte
principal de la ciudad de Sunt y de sus templos. A pesar de que las
ruinas y los santuarios de esta zona no son tan magníficos ni se han
conservado tan bien como los del resto del país, hay buenas razones
para visitarla. El Nilo, a su paso por la Gran Presa y el
lago Nasser, se ensancha en esta zona de forma impresionante y
el espectáculo de los faluchos que se deslizan por el río durante la
puesta de sol es una experiencia única.
Luxor
Esta metrópoli se construyó sobre la antigua ciudad
de Tebas; su magnífica arquitectura monumental y su excelente
conservación la convierten en el destino más visitado de Egipto.
Durante siglos, los turistas se han paseado por los templos de Luxor
y de Karnak, y por los impresionantes monumentos funerarios
dedicados a Hatshepsut y Ramsés II. En el Nilo, es frecuente ver
faluchos y viejas barcazas entre los cruceros de lujo, navegando
entre El Cairo y Asuán.
El templo de
Luxor fue construido por el faraón Amenofis III sobre otro
antiguo templo tebano; posteriormente, fue reformado por Tutankamón,
Ramsés II, Nectanebo y Alejandro Magno. Desde 1885, se están
realizando excavaciones. El templo de Karnak es un conjunto
de monumentos que constituían el principal lugar de culto en tiempos
tebanos; lo conforman el recinto del templo de Amón, el más grande;
el espacio ocupado por el templo de Mut, en la zona sur; y el ámbito
dedicado al templo de Montu. Los terrenos de Amón y Montu estaban
conectados por canales con el Nilo para facilitar el paso de los
barcos sagrados durante las ceremonias. Existe un servicio diario de
autobuses y trenes entre las ciudades de Luxor y El Cairo.
Oasis Dakhla
Situado entre las ciudades de Mut y Al-Qasr, este
oasis se encuentra a casi 200 km del de Kharga y a más de 250 km del
de Farafra. Mut es un laberinto de callejuelas y casas de
adobe que cuelgan de las laderas del monte. En su cima, se conservan
los restos de una antigua ciudadela que antaño fue la propia
urbe. Desde este monte, se puede disfrutar de unas vistas estupendas
de la ciudad medieval, los acantilados, las dunas y el desierto.
Cerca del centro del oasis, se encuentra un cementerio islámico
y, en los alrededores, existen fuentes de agua caliente sulfurada.
No muy lejos, se
eleva la antigua y pequeña Al-Qasr, que conserva mucha de su
arquitectura tradicional intacta. El ambiente medieval que se
respira se acentúa con las estrechas calles cubiertas, construidas
así para protegerse del sol del verano y de las tormentas de viento
del desierto, y por los animales que por ellas deambulan. Muchas de
las casas y construcciones cuentan con dinteles sobre sus puertas
con el nombre del arquitecto, del propietario, la
fecha de construcción y un pasaje del Corán; la más
antigua data del año 924 d.C. Existe un servicio diario de tres
autobuses de El Cairo a Dakhla.
Dahab
Esta localidad se encuentra a 85 km al norte de Sharm
al-Sheij, en el golfo de Aqaba, cerca del extremo sur de la
península del Sinaí. En su día, era un lugar poco transitado, pero
actualmente en sus calles se ven más turistas que beduinos; se ha
convertido en algo así como un lugar donde descansar antes de
proseguir el viaje. A pie de playa, se encuentran alojamientos por
muy poco dinero y restaurantes económicos. El golfo de Aqaba es un
lugar magnífico para bañarse y practicar el buceo con tubo. Existen
autobuses que comunican Dahab con Sharm el-Sheij, El Cairo y Suez.
Sidi Abdel Rahman
Ésta es una preciosa ciudad en la costa mediterránea,
que aún no ha recibido a las multitudes de turistas de otras zonas.
En este lugar abundan las playas de fina arena blanca, y no es
difícil encontrar algunas de ellas desiertas. La urbe es un centro
para los nómadas beduinos que se congregan algunas veces en los
alrededores. El gobierno está intentando asentar a estos grupos;
muchos ya han cambiado su estilo de vida y han renunciado a vivir en
tiendas criando ovejas y cabras por una casa de hormigón construida
por las autoridades. Los autobuses que parten de Alejandría en
dirección a El Alamein tienen parada en esta ciudad, pero cabe
recordar que, después del mediodía, las actividades que pueden
llevarse a cabo en esta zona son más bien escasas.
Marsa Alam
Este pueblo pesquero de la costa del mar Rojo está
situado a 132 km de Al-Kusir; se eleva en el cruce entre la
carretera de la costa del Mar Rojo y la carretera que parte de Edfu,
230 km tierra adentro, a orillas del río Nilo. Salvo una curiosa
galería comercial, una escuela y una oficina de teléfonos, esta
población no ofrece muchos atractivos. Es un lugar idóneo para nadar
y practicar buceo con tubo, pero hay que tener cuidado, ya que
muchos puntos de esta región costera meridional están minados, y
muchas veces no hay ninguna señal de advertencia. Para viajar al sur
de esta localidad se necesita un permiso militar que se expide en El
Cairo. De Asuán sale un autobús diario que pasa por Marsa Alam.
A unos 145 km al
suroeste, en el desierto, se encuentra la tumba de Sayyid ash-Shadhili,
importante líder sufí del siglo XIII; esta tumba fue restaurada a
principios de siglo. Sin la ayuda de una guía o de un buen mapa, no
es fácil llegar a ella. |