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Historias de la Biblia, ciudades perdidas,
Lawrence de Arabia... Jordania está asociada a multitud de leyendas
románticas. Es un país que debería rebosar de turistas, sin embargo, los
conflictos de Oriente Próximo han mantenido a las masas alejadas.
Pero no hay que dejarse engañar: Jordania
es, por lo general, un lugar tranquilo. Más que eso, es uno de los
países más acogedores y hospitalarios, y ni siquiera reina ese machismo
tan inquietante que se respira por toda la región. ¿En qué otro país
puede el viajero dejar sus pertenencias en la calle durante horas y
confiar en que todavía va a encontrarlas cuando regrese? ¿En qué otro
país gentes totalmente desconocidas invitan al turista a su hogar, sin
que ello signifique que son los propietarios de un comercio de
alfombras?
Pero Jordania no es únicamente esa
amistosa taza de té con los nativos; es también el escenario de dos de
los parajes más espectaculares de Oriente Próximo. Petra, la antigua
ciudad de los nabateos, inundada de visitantes, es una de las ruinas más
cautivadoras del mundo. Para una experiencia ligeramente más
contemplativa, hay que visitar el paisaje desértico de Wadi Rum, que
fascinó a Lawrence de Arabia y ha empujado a más de un visitante a
enfundarse el típico pañuelo palestino (kaffiyeh).
Ammán
La capital jordana cuenta con sólo unas pocas atracciones. Es
una mezcla de tráfico caótico y de urbanismo mal planificado, pero es
probable que se deba pasar por allí tarde o temprano. Cuenta al menos
con 5.000 años de antigüedad y está plagada de ruinas romanas, incluidas
una ciudadela y un foro. El centro urbano se encuentra a los pies de
cuatro de las muchas colinas de la ciudad, y es la zona de los hoteles
más baratos, los bancos y los focos de interés turístico. Los
establecimientos lujosos y las embajadas se ubican en la colina
principal, Jebel Ammán.Puede resultar una ciudad agradable, y de las más
hospitalarias que el viajero puede visitar.
El reconstruido teatro romano, está al este del centro
urbano y es el resto más impresionante de la ciudad romana de
Filadelfia. Construido en el siglo II d.C., tiene capacidad para 6.000
personas y está excavado en la ladera de una colina que antes había
servido de cementerio. Al Este se localiza el Odeón, erigido
hacia la misma época y utilizado para manifestaciones musicales. La
principal fuente de la ciudad o nymphaeum queda al Oeste. Al
norte de estas ruinas se ubica la ciudadela romana, la guarnición
de los centuriones. En la actualidad estos edificios son poco más que
escombros, pero con los rasgos inequívocos de la arquitectura romana,
bizantina y musulmana. En este emplazamiento se encuentra el Museo
Arqueológico Nacional.
El viajero poco afecto a las ruinas encontrará pocas cosas
emocionantes en Ammán. Siempre puede intentarlo con el Museo del
Folclore y con el Museo de joyas y trajes tradicionales,
sitos en el teatro romano. Al norte de la ciudad se emplaza el
Monumento al Soldado Desconocido, que incluye un museo de la
historia militar jordana.
El centro urbano de Ammán está repleto de hoteles que cuestan
a partir de 1,5 dinares la noche. También está lleno de paradas de
shawarma, restaurantes baratos, puestos de comida rápida al estilo
occidental y algún que otro restaurante chino. Además, es la zona de los
pubs para los turistas. Para encontrar comida rápida occidental o un
restaurante árabe cosmopolita, hay que encaminarse al Noreste, a
Shmmeisani. Para los sitios más lujosos es recomendable buscar en Jebel
Ammán, al oeste del centro urbano.
Jerash
A 50 km al norte de Ammán se halla Jerash, una ciudad
romana bellamente conservada. La zona ha sido habitada desde el
Neolítico y perteneció a la Decápolis del emperador Pompeyo, una liga
comercial de diez ciudades a través de todo Oriente Próximo. Jerash
alcanzó su esplendor a principios del siglo III, pero comenzó a decaer
después de sufrir una serie de invasiones cristianas y musulmanas,
seguidas de un terremoto en el año 747. Aunque las excavaciones
empezaron en la década de 1920, se calcula que sólo un diez por ciento
de la ciudad ha sido descubierta. La entrada de Jerash fue antaño un
Arco de Triunfo pero actualmente se accede por la Puerta Sur. Dentro
de la muralla urbana se puede admirar el Templo de Zeus y el Foro
con una curiosa forma oval. Detrás del templo está el Teatro del Sur,
construido en el siglo I, que tuvo capacidad para cinco mil
espectadores, y más al norte se levanta una callede columnas de
600 m de longitud. El edificio de mayores dimensiones es el templo de
Artemisa, en el centro.
En Jerash no existen establecimientos hoteleros, pero se
puede conseguir una comida moderadamente cara o tomar un tentempié
callejero. En cualquier caso resulta una excursión recomendable de un
día desde Ammán. Se puede contratar un servicio de taxi o tomar un
minibús desde la terminal de Abdali.
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Jerash - Jordania |
Petra
En toda Jordania, y quizá en todo Oriente Próximo no hay
conjunto monumental tan impresionante como Petra. Fue inscrita en
el año 1985 en el catálogo del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.
Los precios allí son altos. Petra fue la capital de los nabateos, un
pueblo árabe nómada del siglo II a.C. Es una asombrosa ciudad excavada
en la pared de un acantilado. Olvidada durante mil años, no fue
redescubierta hasta 1812. Hasta el año 1985 fue el refugio de los bduls,
familias beduinas que han sido realojadas en la aldea de Um Seyhun, una
situación con la que no están del todo satisfechas. No hay que esperar
una visita relajante: Petra recibe hasta tres mil visitantes diarios.
Para llegar a captar la atmósfera de este sitio es
aconsejable pasar aquí un par de días. Ubicada en un profundo cañón, y
sólo accesible a través de un estrecho y serpenteante sendero (o siq)
cavado en la roca, Petra está esculpida en arenisca rosada que adquiere
unos tonos de óxido oscuro combinados con bandas grises y amarillas;
cuenta con 800 monumentos tallados. La ruina más famosa es el Khazneh,
o tesoro, cuya fachada, bellamente esculpida, es lo primero que se ve
cuando se llega desde el sendero. El monasterio es igual de
imponente, y si se sube a su cima se obtienen unas vistas
impresionantes. Otros restos incluyen un anfiteatro con un aforo
de ochocientas personas, y el templode los Leones Alados, que
todavía se está excavando.
Esta zona se halla en pleno desarrollo. En Petra y en el
pueblo vecino de Wadi Musa se están construyendo muchos hoteles. Hay
multitud de restaurantes, mercados y puestos callejeros. Si no se desea
pernoctar se puede volver a Ammán, que dista 150 km, pero esta opción es
sólo apetecible para los visitantes con poco tiempo disponible.
Madaba
Madaba, mencionado en la Biblia, es un pueblo a 30 km
al sur de Ammán, muy conocido por sus mosaicos de la época bizantina. El
más destacado es el mapa de Madaba, del siglo VI, formado por dos
millones de piezas; muestra el Nilo, el mar Muerto y Jerusalén, incluida
la iglesia del Santo Sepulcro. Este mosaico se halla en la iglesia
griega ortodoxa de San Jorge. La mayor parte de Madaba es en la
actualidad un parque arqueológico cuidadosamente restaurado, que
incluye las iglesias del siglo VII de la Virgen y la del profeta Elías,
y el templo de Hipólito. Este último alberga un mosaico que refleja
escenas de la tragedia de Fedra e Hipólito. En Madaba hay un par de
establecimientos en los que alojarse, o bien se puede tomar un autobús
de regreso a Ammán
Actividades
Uno de los lugares más acertados para
practicar el submarinismo es la costa del golfo de Aqaba (en el extremo
sur de Jordania), casi en la frontera saudí. Esta zona rebosa de peces
tropicales y coral. En Aqaba hay al menos cuatro centros que ofrecen
cursos de submarinismo a partir del nivel básico.
Si se desea ir de excursión es
recomendable visitar los alrededores de Petra y Wadi Rum. Este último
lugar también es adecuado para practicar la escalada, y hay
establecimientos en los que alquilan el material necesario. Igualmente
se pueden realizar excursiones en camello.
Otras Rutas
Umm al-Jimal
Nadie sabe con certeza quién construyó Umm al-Jimal, un pueblo a
10 km de la frontera con Siria y a unos 20 km al este de al-Mafraq. El
extraño asentamiento de basalto negro está en el sur de la ciudad de
Hauran. Se cree que fue fundado en el siglo II, y que en una época formó
parte de los puestos árabes de defensa romana. Siguió floreciendo hacia
el período Umayyad, pero los terremotos que afectaron Jordania en el año
747 arrasaron Umm al-Jimal y la ciudad nunca fue reconstruida.
La mayoría de los edificios reconstruidos fueron antaño las casas y
comercios de gente corriente. Entre los edificios de mayor tamaño que
permanecen en pie hay una combinación de iglesia y barracones y una
ruina conocida como la Iglesia Occidental. Umm al-Jimal se puede visitar
en una excursión de un día desde Ammán.
Los castillos del desierto
En el desierto al este de Ammán se yergue una hilera de castillos, obra
de la dinastía Omeya del siglo VII. Algunos de ellos eran
originariamente edificaciones romanas, y otros de la época de los
nabateos. La forma idónea de visitarlos es con un coche de alquiler o en
taxi. Los castillos principales se pueden visitar en un día, sin salirse
demasiado de la carretera, pero si se aspira a recorrer todo el conjunto
habrá que prever un par de días, un vehículo todoterreno y un guía.
Qasr al-Hallabat
Qasr al-Hallabat
fue un fuerte romano, pero tomado por los omeyas se convirtió
en un palacio de placer. A unos cuantos kilómetros carretera abajo está
Hammam as-Sarakh, un balneario y coto de caza. La mayoría de sus
edificios han sido restaurados casi totalmente y se pueden apreciar los
canales que utilizaban para traer el agua caliente y el vapor. A cien
kilómetros al este de Ammán, la ciudad oasis de Azraq cuenta con un
castillo construido en basalto negro. Éste hizo de cuartel general de
Lawrence de Arabia durante la revuelta árabe. De regreso a Ammán, el
Qusayr'Amra es el castillo mejor conservado del desierto, con los
muros cubiertos de frescos.
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