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Bolivia, la república latinoamericana más
aislada y de mayor altitud, un país sin salida al mar, es el Tíbet de
las Américas. Es también el más indígena del continente; más del 50% de
la población conserva los valores y creencias tradicionales. Aunque
Bolivia sea uno de los países más pobres de Suramérica, su riqueza
cultural, sus extraordinarios paisajes andinos y los restos de antiguas
y misteriosas civilizaciones lo convierten en el destino más prometedor
y apasionante para los viajeros independientes y de espíritu aventurero.
La Paz
La Paz, la capital de mayor altitud del mundo, parece un
cráter lunar. La ciudad está situada a 4 km por encima del nivel del
mar, en el suelo de un cañón que sólo presenta un amago de vegetación.
Incluso el oxígeno escasea. Afortunadamente, la vida y el colorido de La
Paz se encuentran en sus gentes y su cultura, no en sus paisajes. Se
recomienda encontrar un buen lugar que permita contemplar simplemente la
muchedumbre que pasa: mujeres con sombreros de bombín (que llevan
ladeados si están solteras o encima de la cabeza si están casadas) y
voluminosas faldas; hombres de negocios y políticos de camisa blanca;
soldados armados con ametralladoras; y mendigos dormidos en algún
portal.
La gente se congrega alrededor de la espléndida Iglesia de
San Francisco (cuya construcción se inició en 1549), con su
fascinante mezcla de estilos hispánico y mestizo. Detrás de la iglesia
se encuentra el Mercado de las Brujas, donde se puede comprar un
extraño batiburrillo de productos, desde amuletos, pociones, joyas de
plata finamente trabajada, dulces e incluso fetos de llama disecados. La
Paz también cuenta con cierto número de museos, entre ellos el Museo
Costumbrista Juan de Vargas, que contiene algunos dioramas
magníficos de la ciudad, y el Museo de Metales Preciosos
Precolombinos, que alberga tres salones muy bien dispuestos con
objetos de plata, oro y cobre anteriores a la conquista. Montando la
guardia sobre la ciudad se eleva el monte Illimani (6.460 m), a unos 60
km al este, la cumbre más famosa de Bolivia.
La mayoría de alojamientos y restaurantes económicos se
encuentran en la zona comprendida entre la calle Manco Capac y el Prado.
En cuanto a la oferta lúdica, cabe destacar los espectáculos de música
popular, bares, varias buenas discotecas y numerosos cines. A causa de
las temperaturas, a menudo extremadamente bajas, resulta indispensable
disponer de ropa de abrigo durante todo el año.
Cerca de La Paz se extiende el Valle de la Luna, de
nombre muy apropiado, un laberinto de quebradas y pináculos causados por
la erosión en la ladera de la montaña, a unos 11 km al este de la
ciudad; el espectacular Valle Zongo, a 50 km al norte de la
ciudad, con sus cuevas de hielo, sus lagos de color turquesa y el pico
de Huayna Potosí; y el histórico centro ceremonial de Tiahuanaco,
a 70 km al oeste de la ciudad, el emplazamiento arqueológico más
importante de Bolivia.
Lago
Titicaca
Tradicionalmente considerado como la extensión de agua
navegable más alta del mundo (aunque en Chile y Perú se encuentran lagos
a mayor altitud), el Lago Titicaca es inmenso: mide 233 km de noroeste a
sureste y 97 km de noreste a suroeste. La orilla es muy accidentada, y
tiene 36 islas diseminadas en sus aguas excepcionalmente límpidas, de
color azul zafiro. Los indios que viven en sus inmediaciones lo
reverencian, y la mitología inca sitúa los orígenes de la creación en
sus legendarias Islas del Sol e Islas de la Luna. La
ciudad más importante de esta zona es Copacabana, con una catedral de
estilo moruno de un blanco deslumbrante, donde se celebra la Fiesta de
la Virgen de la Candelaria. La Isla Suriqui es mundialmente
conocida por sus barcas de totora, la Isla Kalahuta por sus
sepulcros de piedra y en la Isla Incas, según la leyenda, se
inicia una red de pasajes subterráneos que conducen hasta la antigua
capital inca de Cuzco, en Perú.
Los viajeros deben protegerse en la región del lago, ya que
la escasez de oxígeno del aire implica altísimos niveles de radiaciones
ultravioletas. La mitad del lago Titicaca se encuentra dentro de las
fronteras peruanas; Puno es la localidad más importante y el punto de
salida principal para las excursiones por la orilla peruana del lago.
Sorata
Descrita a menudo como la localidad situada en el paisaje más
hermoso de Bolivia, esta soñolienta ciudad está enclavada en una
elevación de casi 2.700 m en un valle dominado por las cumbres nevadas
de Illampú (6.362 m) y Ancohuma (6.427 m). El exuberante valle atrae a
un flujo constante de viajeros, que casi siempre quedan seducidos por
este lugar. La mayoría de visitantes emprenden la caminata de 10 km
hasta la Gruta de San Pedro, para ver la cueva y el lago
subterráneo.
Tupiza
Tupiza, situada en el corazón de una de las regiones más
espectaculares de Bolivia, es una verdadera joya para los amantes de los
paisajes desérticos. Es una ciudad joven y con una rica cultura, situada
en el angosto valle del Río Tupiza y rodeada por la accidentada
Cordillera de Chichas, cuyos atractivos principales incluyen rocas
multicolores, montañas, precipicios, ríos de aguas claras, bosques de
cactus, cielos luminosos y vastos espacios abiertos.
Salar de Uyini
Estas salinas de 12.000 km², a una altitud de 3.650 m, formaron parte en
el pasado de un lago salado prehistórico que cubría casi todo el
territorio al suroeste de Bolivia. Se calcula que contienen una reserva
de 10 mil millones de toneladas de sal de la cual se extraen anualmente
19.700 con métodos básicamente tradicionales. La Isla de Pescadores,
en medio de las salinas, cuenta con espectaculares grupos de cactus, y
alberga una colonia aislada de vizcachas (roedores de larga cola,
emparentados con las chinchillas). El pueblo de Uyini, al sureste
de las salinas, es el mejor punto de partida para numerosas excursiones.
Al noroeste del Salar de Uyini se extiende el Salar de Coipasa, con una
aldea excepcional de los indios chipaya en su orilla septentrional. Al
parecer, los habitantes de esta aldea podrían ser los descendientes de
la extinguida civilización de Tiahuanaco. Los viajeros que se aventuren
lejos de los caminos más trillados por el turismo deberán comportarse
con la debida sensibilidad hacia la cultura local; se recomienda
abstenerse de fotografiar a los nativos de esta región.
Laguna Colorada
Este agreste lago rojo, situado en el extremo suroeste de Bolivia, está
enclavado en una remota región de alta montaña rodeada por un paisaje de
aspecto surrealista, despojado de vegetación y salpicado de suaves
colinas. Los aficionados a la ornitología se interesarán particularmente
por los ejemplares de la poco común especie de los flamencos James, que
viven en el lago. Las temperaturas descienden hasta alcanzar -20ºC, pero
el intenso aroma de la yareta, un matorral que se utiliza como
combustible, perfuma el aire glacial. A 50 km al sur del lago se
encuentra la elevación de 4.800 m de altitud del Sol de Mañana,
donde un géiser, con charcos de barro borboteante y fumarolas
infernales, expele apestosos vapores de azufre en el fresco aire de la
montaña.
Laguna Verde
Este maravilloso lago de color azul verdoso, situado a una altitud de
5.000 m, se acurruca en el extremo suroccidental de Bolivia, a casi 100
km del Sol de Mañana. Detrás del lago se yergue el cono de 5.930 m del
Volcán Licancabur, en cuya cumbre se esconde una cripta inca. Si
el viajero siente algún escalofrío en este lugar, quizá no sea tan solo
debido al frío reinante. En este lugar, se solía obligar a los jóvenes
incas a marchar desnudos hasta la cima de la montaña, que morían de
frío, como sacrificio a los dioses.
San Vicente
Este pueblo insignificante en el Altiplano meridional no tendría ningún
interés especial si no fuera porque es aquí donde se supone que los
legendarios forajidos Butch Cassidy y Sundance Kid encontraron la muerte
a manos del ejército boliviano en 1908. Varios emplazamientos se
disputan el honor de albergar los restos mortales de esta pareja de
infausta memoria, pero si se acepta esta versión de la leyenda, el viaje
puede considerarse como una especie de peregrinación.
Rurrenabaque
A 300 km al norte
de La Paz, se encuentra este bullicioso asentamiento fronterizo en el
Río Beni, el pueblo más encantador en las tierras bajas de Bolivia. Los
habitantes originarios de la zona, los Tacana, fueron una de las pocas
tribus de las tierras bajas que se resistieron al cristianismo y a la
civilización occidental. La selva tropical circundante abunda en flora y
fauna amazónica, y el pueblo es un punto de partida ideal para
fantásticas excursiones en plena naturaleza virgen
Actividades
La mayoría de rutas de senderismo
más populares se inician cerca de La Paz, atraviesan la Cordillera Real
por antiguos caminos incas y acaban en las Yungas. La ruta de tres días
de La Cumbre a Coroico, al noreste de La Paz, es la más apreciada de
Bolivia. Otros recorridos populares incluyen la ruta de Taquesi, de dos
días, también conocida como la Senda Inca, que cruza un puerto de baja
altitud de la Cordillera Real, entre Ventilla y Chulumani; la de Yunga
Cruz, menos conocida, entre el pueblo de Chuñavi y Chulumani, que
atraviesa una ladera del impresionante Illimani; y el Camino de Oro, de
seis días, que se extiende desde Sorata hasta los campos auríferos del
Río Tipuani. La caminata menos agotadora hasta las Cuevas de Hielo del
valle Zongo, cerca de La Paz, es una alternativa interesante para los
senderistas que sufran de calambres o necesiten adaptarse gradualmente a
las altas altitudes. La Cordillera Real también ofrece buenas
oportunidades para practicar la escalada; destacan el monte
Illimani, de 6.088 m, Huayna Potosí, de 5.648 m, Condoriri y el monte
Ancohuma, de 6.427 m de altitud. Los amantes del esquí podrán
practicar este deporte en las pistas más altas del mundo, en un glaciar
del Chacaltaya, cerca de La Paz, o en las vecinas localidades de
Condoriri y Mururata, con infraestructuras menos desarrolladas.
Una vez agotadas las posibilidades de la
montaña, pueden organizarse excursiones por la selva de la cuenca
amazónica en Rurrenabaque, El Porvenir (en la Reserva de la Biosfera del
Beni), Perseverancia (en la Perseverancia y Reserva de Vida Salvaje Ríos
Blanco y Negro) y en el remoto pero inmaculado Parque Nacional Noel
Kempff Mercado, en el extremo septentrional de la provincia de Santa
Cruz. Las embarcaciones fluviales que navegan por el Río Mamoré
desde Trinidad se adentran en el corazón de la zona más salvaje de
Bolivia, ofreciendo a los viajeros la oportunidad de experimentar el
legendario misterio y la soledad del Amazonas. |