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Durante siglos, Brasil ha simbolizado la huida hacia un
paraíso tropical, alimentando la imaginación de Occidente como ningún
otro parís suramericano ha hecho jamás. Brasil es un país de
proporciones míticas: desde su desmedida pasión por el carnaval hasta la
inmensidad del oscuro Amazonas.
Quizá no tratándose de un Edén para la imaginación popular,
Brasil es una tierra con una belleza asombrosa, con inmensas zonas de
selva tropical, islas con remotas playas y ríos interminables. Las
mismas gentes de Brasil deleitan al visitante con su característica
energía y su alegría.
Con unas dimensiones parecidas a los Estados Unidos de
América (excluyendo Alaska), Brasil es un gran país que abarca casi la
mitad del continente suramericano y que comparte fronteras con la
mayoría de las restantes naciones del continente -con excepción de
Ecuador y Chile. Tras cuarenta años de migraciones internas y
crecimiento demográfico, Brasil es también un país urbano; más de dos de
cada tres brasileños habitan en la ciudad. São Paulo es la segunda
ciudad más poblada del planeta.
Brasilia
Brasilia, capital de Brasil desde el 21 abril de 1960, es
considerada Patrimonio de la Humanidad pero, a menos que uno sea
estudiante de arquitectura, no tiene mucho más interés. Aunque su
descripción en libros parezca interesante o sus fotos den una buena
impresión, verlo todo desde allí es otro cantar. Diseñada por el
arquitecto Oscar Niemeyer, el diseñador urbano Lucio Costa y el
arquitecto paisajista Burle Marx, la ciudad fue construida en el corto
espacio de tres años (1957-1960) por millones de campesinos que
trabajaron contrarreloj. Por desgracia, el proyecto de ciudad más
ambicioso del mundo se diseñó para automóviles y aparatos de aire
acondicionado, no para las personas. El popular Parque Nacional de
Brasilia, una reserva ecológica situada en la parte norte de la
ciudad, es el lugar ideal para escapar del calor abrasador. Los
burócratas y políticos se trasladan a Brasilia atraídos por los aumentos
salariales del 100% y por los grandes apartamentos que les ofrecen pero,
en cuanto llega el fin de semana, regresan a Río o São Paulo, o a
cualquier sitio menos estéril que éste. Los más pobres, que trabajan en
el sector de la construcción y en las industrias de servicios, pasan las
noches en chabolas situadas en las afueras de la ciudad, a distancias de
hasta 30 km, conocidas como "anti-Brasilias".
Selva del
Amazonas
La selva del Amazonas es un gigantesco mosaico de ríos y
bosques que cubre la mitad del país y se extiende también a los países
vecinos. El tramo del río Amazonas fluye entre las ciudades de Manaus y
Belém; gracias a la unión de varios ríos, proporciona una ruta navegable
a las embarcaciones que se dirigen al océano del extremo sur del
continente.
La selva aún conserva muchos de sus secretos, ya numerosos
afluentes del río siguen inexplorados. De las 15.000 especies que se
estima existen en el Amazonas, quedan aún por clasificar miles de tipos
de aves y peces y cientos de mamíferos. Entre las especies animales
conocidas -algunas más comunes, otras más exóticas y otras prácticamente
extinguidas-, se encuentran jaguares, tapires, pecaríes, monos araña,
perezosos, armadillos, caimanes, delfines de río, boas constrictor y
anacondas. En cuanto a las aves, pueden verse tucanes, loros,
guacamayos, colibríes y halcones; existen también más de 1.800 especies
distintas de mariposas y más de 200 de mosquitos. El río alberga tal
diversidad de peces, como pirañas, tucunarés, piraracus, pintados y
anguilas eléctricas, que a los biólogos les resulta imposible
identificar casi una tercera parte de las capturas que se venden en los
mercados de Belém.
El punto de partida de la mayoría de las excursiones que se
realizan al Amazonas es la ciudad de Manaus, situada a orillas del
Negro, a 10 km río arriba de la confluencia de los ríos Solimões y
Negro, que se unen para formar el Amazonas. Aunque Manaus es
descrito en innumerables guías de viaje como la tierra de las maravillas
del Amazonas, la verdad es que la ciudad tiene pocos atractivos y un
alto índice de delincuencia. Su símbolo más significativo es el
Teatro Amazonas, un teatro de la ópera de estilo renacentista,
diseñado por Domenico de Angelis en 1896, durante el período de auge del
comercio del caucho.
Las excursiones de un día y las rutas en barco río arriba
proporcionan un contacto muy directo con la vegetación de la selva y con
la abundante variedad de aves existentes; además, brindan la oportunidad
de ver la forma de vida de los caboclos (los habitantes de los
pueblos del río Amazonas) en los alrededores de Manaus. No se verán, sin
embargo, ni tribus de indios ni manadas de animales en libertad, ya que
en ambos casos el encuentro con el hombre ha sido sinónimo de
destrucción y, por tanto, tienden a huir de las zonas de fácil acceso.
Salvador da
Bahia
Bahía es el estado más africanizado de Brasil. Su capital,
Salvador da Bahia (a menudo abreviado como Salvador), es una ciudad
fascinante, con multitud de edificios históricos y playas tan
maravillosas que resulta muy difícil escoger una. Fundada en 1549,
durante 300 años fue considerada la ciudad más importante de Brasil y la
segunda del imperio portugués, después de Lisboa. Centro del comercio
del azúcar, era conocida por sus iglesias repletas de oro, sus bellas
mansiones, sus frenéticos festivales y, en general, por su sensualidad y
decadencia. El Carnaval en Salvador es merecidamente famoso y
atrae cada año a multitud de turistas. También pueden visitarse sus 34
iglesias coloniales, el Museo Afro-Brasileño, dedicado a
la cultura negra, y el Elevador Lacerda, una estructura art déco
de ruidosos ascensores eléctricos, que sube y baja 85 m en menos de
quince segundos y transporta diariamente a más de 50.000 pasajeros entre
el puerto y la parte histórica de la ciudad, situada sobre una colina.
Río de Janeiro
Conocida como Ciudad Maravillosa,
Río de Janeiro posee atracciones que dan a la ciudad fama
internacional. ¿Quién no oyó hablar nunca del carnaval carioca,
la más impresionante fiesta popular del mundo? ¿O del Pão de
Açúcar y de la estatua del Cristo Redentor? ¿O de las hermosas
playas de Ipanema y Copacabana, que inspiraron a músicos del
mundo entero? ¿O, también, del Parque Nacional de la Tijuca – la
mayor reserva natural en una región urbana del País? Río es todo
eso. Y mucho más. La ciudad fue sede del Gobierno Federal hasta
1960 – cuando Brasília, actual capital del País, fue inaugurada.
Debido a esa concentración de poder, sus trazos arquitectónicos
exhiben construcciones suntuosas e imponentes – que abrigaban a
la nobleza y a las figuras importantes de aquellos tiempos. Como
su clima es cálido y agradable todo el tiempo, Río no depende de
las estaciones del año para atraer visitantes. Sus atracciones
pueden ser apreciadas en cualquier época. Quien visita Río
descubre enseguida que la agenda está siempre llena – motivo de
orgullo de la población local. Hay siempre algo para hacer en
la ciudad, desde exposiciones, espectáculos teatrales, shows de
danza y de música hasta acontecimientos deportivos para todos
los gustos – como el vuelo libre, muy buscado por los que gustan
de sentir fuertes emociones a bordo de una ala-delta que vuela
lentamente sobre los paisajes más famosos de la ciudad. Pero la
Ciudad Maravillosa tiene todavía otras innumerables atracciones,
como centros culturales, varios museos, diversas iglesias,
famosas confiterías, tranvías y playas – muchas playas. Lejos de
las playas
Además de los millares de visitantes que buscan los paisajes y
bellezas naturales el baño de cultura e historia proporcionado
por esta ciudad especialmente brasileña, otro tipo de público se
destaca en los últimos años: es el turista de negocios. La
capital del Estado de Río de Janeiro es también uno de los
grandes centros empresariales del País, siendo constantemente
elegido como sede de importantes conferencias, congresos y
reuniones nacionales e internacionales.
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| Río de
Janeiro - Brasil |
Alojamiento
Brasil tiene muchos tipos de alojamiento,
en general muy económicos. El norte y nordeste del país son más baratos
que el sur. Las pousadas son hostales, generalmente muy
económicos y con importantes diferencias entre ellas. Quién quiera
dormir en dormitorios, es decir en una habitación compartida con otras
personas, pagará entre 15 y 25 R$, y quien escoja habitación doble con
baño privado, entre 40 y 100 R$. Todo lo que suba de 100 R$ ya
acostumbra a ser un muy buen hotel o pousada. Muchas pousadas
tienen televisor, pero suelen tener sólo 2 o 3 canales y sólo
brasileños. Incluso cuando dicen que es televisión con cable, sólo
ofrecen 4 o 5 canales brasileños.
En algunos centros más turísticos (como
Olinda, Salvador da Bahía o Morro de São Paulo) algunos adolescentes
locales trabajan "ayudando" a los turistas. El concepto de ayuda es
relativo, pues te acompañan a pousadas dónde cobran comisión. A
menudo es prácticamente imposible deshacerte de estos "voluntarios". El
sistema que utilizamos nosotros fue que cuando llegábamos a una ciudad
nueva, uno de nosotros se quedaba con las mochilas y el otro iba a mirar
las pousadas que recomienda la guía, o las que habíamos
encontrado previamente por internet. Sin ningún problema te dejan ver la
habitación y te dan el precio, que siempre debe regatearse y preguntar
si con pagamento a vista (en efectivo) es más barato. El precio
baja unos 10 o 20 R$, y es entonces cuando conviene preguntar sí es el
mejor precio que ofrecen, porque acostumbran a volver a rebajar el
precio de la habitación. Los precios acostumbran a ser siempre con el
café de manhá, el desayuno (buffet) incluido. Como que los
autobuses y aviones salen a horas intempestivas conviene preguntar qué
hora empiezan a servir el desayuno.
Gastronomía
Lo más destacable de la cocina brasileña
es la cantidad de comida que se sirve en el plato. Esto es una buena
notícia para los viajeros ahorradores o con poco presupuesto, ya que se
puede pedir sólo un plato y comer dos personas, o pedir dos y comer tres
o cuatro tranquilamente. Muchos restaurantes ya indican en la carta que
los precios de los platos son para dos personas, es decir doble ración.
Los platos constan de carne o pescado, y acostumbran a tener tres
acompañamientos que pueden ser: ensalada, arroz, patatas fritas, puré de
patatas, farofa... etc.
También es muy normal las ofertas de
comida por kilo (hay un buffet libre, se pesa la comida al final y se
paga al salir). Los precios van entre los 0,9 y los 1,9 R$ por 100
gramos, y lo anuncian con grandes letreros. También hay muchos
restaurantes que ofrecen rodizio (significa comer a voluntad
hasta que no se puede más a un precio fijo por persona). Es ideal para
los que tienen un buen "saque". El rodizio puede ser de carne, de
gambas, de pizza, de pescado... aunque lo más normal es encontrar de
carne o pizzas. Los precios van entre los 12,90 R$ y los 50 R$ en los
restaurantes, donde los rodizios también incluyen carne y
pescado. La materia prima de carne y pescado en Brasil es tan buena que
a menudo sólo es necesaria una simple brasa para comer un plato
exquisito (no es necesario tomar salsas que además no son precisamente
su fuerte). Los carnívoros deberían probar la picanha, sea
argentina o brasileña, y la carne do sol.
Como en todas partes, se puede comprar
comida en los chiringuitos callejeros y curiosamente también
chiringuitos improvisados en los coches, los cuales abren sus maleteros
y allá asan la carne y ofrecen incluso una buena variedad de comida. En
estas modalidades las comidas son muy baratas.
Lanchonete es un snack bar dónde
sirven zumos y comidas fáciles de hacer como tiragostos o
petiscos (snacks). Algunos también ofrecen el PF (Prato Feito
= plato del día). Son baratos y muy concurridos por la población local.
De la gastronomía brasileña debemos
destacar la gran variedad de frutas y zumos que se pueden encontrar en
Brasil. Los más atrevidos pueden probar de todo. Los precios varían
entre 1 R$ y 2 R$ para los zumos "simples" y a partir de aquí se pueden
encontrar todos tipo de combinaciones, con leche, con miel... Los gustos
son muy variados, y cuidado con las frutas desconocidas para nosotros,
ya que muchas son muy ácidas.
Para los amantes del buen vino lamentamos
decir que Brasil no es un productor destacado como sus vecinos Chile y
Argentina. En algunos restaurantes de nivel mediano se puede encontrar
vino de estos dos países, a un precio relativamente alto.
En el momento de pagar debemos tener en
cuenta que se añadirá un 10% sobre el precio de la carta en concepto de
servicio, por lo que no es necesario dejar propina. En los lugares dónde
no está incluido este 10%, te lo recuerdan cuando traen la cuenta y debe
dejarse una propina del 10% del precio total de la cuenta.
Clima
La mayor parte de Brasil no presenta
variaciones estacionales significativas, ni en lluvia, ni temperatura,
ni humedad. El invierno es de mayo a agosto y dónde más se nota es en el
sur del país (de São Paulo hacia Uruguay). En el resto del país sigue
haciendo un calor veraniego (como en España) con temperaturas entre los
25 y los 35 ºC. De diciembre a marzo es el verano brasileño y cuando
hace más calor en todo el país. En la zona amazónica la humedad es muy
alta y la sensación de calor es todavía más intensa.
Diferencia
horaria
Durante nuestro verano,
tienen -6 horas en la zona de Manaus y -5 horas en el resto del país. |