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El recorrido por
la Costa de Cantabria comienza
en la costa occidental,
representada fundamentalmente
por Santillana del Mar, uno de
los conjuntos
histórico-artístico mejor
conservados de España. Aldea
medieval del siglo IX, en la que
se mezclan edificios medievales,
renacentistas y barrocos.
Muy
próximas a Santillana se
encuentran las Cuevas de
Altamira, descubiertas en 1879 y
declaradas Patrimonio de la
Humanidad por la UNESCO, que
contienen grabados polícromos de
bisontes realizados por el
hombre del paleolítico. En
dirección a Comillas, Cóbreces
ofrece al visitante una bonita
abadía cisterciense. Ya en
Comillas destaca la combinación
de la tradición arquitectónica
popular con notables edificios,
como la Universidad Pontificia
de Comillas. Siguiendo el
itinerario, se llega a San
Vicente de la Barquera, villa
marinera por excelencia que
posee un conjunto de bonitas
playas.
La costa oriental cántabra se
extiende entre la bahía de
Santander y la villa de Castro
Urdiales. Este tramo del litoral
es una sucesión de acantilados y
de magníficas playas. Destacan
Pedreña, Isla y Noja, centros
turísticos por excelencia,
Santoña y Laredo. Finalmente,
Castro Urdiales, antiguo puerto
romano, cuenta con numerosos
monumentos de diferentes estilos
y épocas de gran riqueza
ornamental.
El
recorrido por la Costa Verde
comienza en el sector occidental
de Asturias, donde se suceden
pintorescas poblaciones de
singular encanto como Castropol,
que a la belleza de su casco
urbano une unas magníficas
vistas sobre la ría del Eo,
Tapia de Casariego, Viavelez,
Navia y Puerto de Vega. El
siguiente destino es Luarca,
tradicional puerto pesquero que
cuenta con un faro y un bello
cementerio sobre los
acantilados. Otra villa marinera
es Cudillero, con un colorido
caserío encaramado sobre la
ladera de una montaña. La
industrial Avilés brinda al
viajero un centro urbano
peatonal presidido por la
antigua iglesia de Sabugo (siglo
XIII) y, al otro lado del cabo
de Peñas, Luanco y Candás,
núcleos de vocación pesquera. Un
poco más adelante aparece la
ciudad de Gijón, con su casco
viejo formado por el cerro de
Santa Catalina y el barrio de
Cimadevilla. La costa oriental
asturiana invita a recorrer sus
extensas playas de la mano de
localidades históricas como
Ribadesella y Llanes, y pueblos
marineros como Lastres o
Tazones. Todo ello acompañado de
muestras de arquitectura
indiana, como las que podemos
observar en Colombres.
Las Rías
Altas, aunque tienen el agua más
fría que las Bajas, poseen
playas muy bellas. Por una
carretera, medio escondida en la
montaña, se llega a Cedeira, que
es importante puerto pesquero
así como lugar de veraneo.
Apenas a doce kilómetros (solo
siete por el antiguo «camino dos
romeiros»), San Andrés de
Teixido lugar a donde todo
gallego tenía que peregrinar al
menos una vez en la vida, si no
quería estar de ánima en pena
(un antiguo dicho sostenía que
«a San Andrés va de muerto quien
no fue de vivo»). Fue la más
importante peregrinación de
Galicia hasta que surgió la de
Santiago. Todavía pueden verse,
a ambos lados del camino,
amilladoiros (túmulos) hechos
con piedras arrojadas por los
romeros, piedras que el día del
Juicio Final "hablarán" para
decir quién cumplió la promesa
de ir a San Andrés. Por allí
crece la planta namoradoira, la
cual dicen sirve para remediar
problemas de amores.
Aquí, en la Sierra da Capelada,
está O Cabo do Mundo, el
acantilado más alto de la Europa
Atlántica. Luego vienen los
espacios naturales de la playa
de Ortigueira y el cabo de
Estaca de Bares donde se juntan
Atlántico y Cantábrico.
Al
noroeste de Galicia se extienden
cuatro rías que conforman el
Golfo Ártabro: A Coruña,
Betanzos, Ares y Ferrol, reflejo
de un territorio histórico que
estuvo poblado por los ártabros.
Definida alrededor de la
desembocadura del río Mero, la
ría de A Coruña tiene una
marcada personalidad. La ciudad
de A Coruña es una referencia
obligada de esta ancha ría. El
casco antiguo, al que se accede
por la Puerta Real, encierra
galerías luminosas que definen
este espacio. De entre los
numerosos edificios, la Torre de
Hércules es el más emblemático y
el faro en activo más antiguo
del mundo en funcionamiento, que
ofrece una incomparable vista
del golfo Ártabro. El paisaje de
la comarca de As Mariñas
delimita una ría que se divide
en dos pequeñas rías cerradas:
Ría de Ares y Betanzos. La
antigua villa de Betanzos, una
de las capitales del Antiguo
Reino de Galicia, se asienta en
el estuario del Mandeo. Destaca
la iglesia de Santa María,
construida por los marinos en el
siglo XII, en la que se conserva
un valioso patrimonio de
orfebrería, tablas flamencas y
esculturas góticas. La ría de
Ferrol se extiende por la
desembocadura del río Xubía, su
forma de embudo la convierte en
uno de los mejores puertos
naturales del mundo.
Al noroeste de
Galicia, desde la punta del
Monte Louro, en el término
municipal de Muros, por el sur,
hasta la villa de Caión, en el
norte, se extienden los
escarpados acantilados de la
Costa da Morte.
Siguiendo la carretera, que
bordea un paisaje espectacular,
el Monte Louro aparece con una
hermosa playa a su piedemonte.
Carnota, siguiente población,
destaca por tener una playa de
gran belleza natural, además de
gran riqueza ecológica. Cee es
la villa más poblada de toda la
zona, su antiguo barrio guarda
casas de piedra entre estrechas
calles. Recorriendo la costa,
Corcubión es famosa por su
puerto, el más occidental de la
península. Su casco antiguo,
declarado Conjunto Histórico
Artístico, conserva casas nobles
del esplendor pasado.
Sobre un antiguo núcleo
pesquero, se estableció la villa
de Fisterra, que sigue
conservando su típica
estructura. Poblaciones como
Muxía, con su famoso santuario
de Nosa Señora da Barca;
Camariñas, con sus famosos
encajes de bolillos; Laxe, con
su importante puerto pesquero
dentro de una amplia ensenada;
Malpica, situada en la comarca
de Bergantiños, jalonan el
camino hasta llegar a la villa
de Caión, villa marinera en la
que finaliza el viaje por la
Costa da Morte.
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Hacia la
capital, Pontevedra, bordeando
la península de Morrazo, hay
recónditos lugares como las
ensenadas de San Simón, Aldán y
Bueu, el crucero de Hio (el más
bello de todo Galicia) y,
cerrando la ría, las Islas de
Ons y Onza con una interesante
fauna entre la que destacan los
cormoranes. Combarro está a un
paso de Pontevedra. Tiene uno de
los conjunto des hórreos mejor
conservados de todo Galicia, y
también cruceiros. Cerca, en el
Monasterio de Poio, reposa Santa
Trahamunda, de la que se dice
que cura todo tipo de sordera;
y, más arriba, el de Armenteira,
con aromas de leyenda que hablan
de un monje que pasó 300 años
encantado por el canto de un
pájaro. Si se sigue bordeando la
costa surgen los espacios
naturales de A Lanzada y O Grove,
famosos por sus playas y cuyas
aguas tienen propiedades
curativas; luego Vilagarcía,
unida ahora por un puente a la
Isla de Arousa.
Cantabria, Santander y su
entorno
Santander, ciudad ideal. Este
significativo titular resume en
pocas palabras la realidad de
una moderna y cosmopolita
ciudad. Premios como el de
"ciudad ideal", unido al
recientemente otorgado por los
periodistas americanos
especializados en turismo,
quienes eligieron a Santander
como la ciudad más elegante de
España, o la adjudicación por
parte de la Comunidad Europea de
las banderas Azul y Mundo Limpio
para su playas, refrendan el
esfuezo realizado por las
sucesivas corporaciones
municipales para realzar la
belleza natural de la capital de
Cantabria
La
ciudad Santander es el centro
administrativo y comercial de la
región y está bordeada por una
hermosísima bahía que se
prolonga hasta la zona de El
Sardinero, en la que se
encuentran sus afamadas playas
del mismo nombre (Primera y
Segunda).
La
ciudad dispone de una amplia
dotación de parques y jardines
de gran interés, entre los que
destacan los de Pereda, en
recuerdo del escritor
constumbrista cántabro José
María de Pereda, la Finca
Altamira, Mataleñas y La
Magdalena, donde se encuentra
ubicado el Palacio Real y una
amplia campa donde se practica
la hípica.
Visitas obligadas en la ciudad
de Santander son las de la
Iglesia del Cristo y la
Catedral, de estilo gótico y
asentada sobre las ruinas de un
monasterio medieval del siglo
XIII; la Biblioteca Menéndez
Pelayo, cuyo origen está en los
más de 40.000 volúmenes
regalados a la ciudad por el
insigne polígrafo santanderino
Marcelino Menéndez y Pelayo; el
Palacio Real de la Magdalena,
antigua residencia veraniega de
la familia real al inicio del
presente siglo y actual sede de
la Universidad Internacional
Menéndez Pelayo (UIMP); el Museo
Regional de Prehistoria y el
Museo Marítimo del Cantábrico.
La
ciudad cuenta, también, con un
parque y campo de golf, el de
Mataleñas. Al otro lado de la
Bahía, en Pedreña, a quince
minutos de paseo en barco, se
encuentra el Real Golf de
Pedreña, en cuyos hoyos se forjó
el mundialmente conocido
Severiano Ballesteros. La oferta
golfista se completa con el
recinto situado en el Abra del
Pas, a diez minutos de la
ciudad, y en uno de los parajes
más bellos del entorno
santanderino.
Un
histórico establecimiento de
juego, el Gran Casino de El
Sardinero, y dos edificios
emblemáticos de reciente
construcción: el de la Asamblea
Regional, rehabilitación del
antiguo Hospital de San Rafael,
y el Palacio de Festivales,
diseñado por Sainz de Oíza y
sede de las actividades del FIS,
son buena muestra de como la
arquitectura puede y debe servir
para realzar una ciudad.
Muy
cerca de Santander puede
visitarse el faro de Cabo Mayor,
las playas de la Maruca, Virgen
del Mar, San Juan de Canal,
Covachos y Arnía; el Parque
Natural de las Dunas y Playas de
Liencres, la cueva prehistórica
de El Pendo y el Museo
Etnográfico Velarde, ambos en el
término municipal de Camargo, y
el Parque de la Naturaleza de
Cabárceno, donde numerosas
especies de animales salvajes
viven en semilibertad en un
karst de arcilla roja donde ya
en la época prerromana, y hasta
tiempos recientes, funcionó una
explotación minera de la que se
extraía óxido de hierro.
Costa Oriental y Trasmiera
En
la Costa Oriental y la comarca
de Trasmiera se encuentran las
más hermosas playas del litoral
cantábrico y las poblaciones
turísticas por excelencia de
Cantabria. La Trasmiera del
interior es, así mismo, una de
las zonas ganaderas más pujantes
de la Comunidad Autónoma de
Cantabria.
En
el recorrido por la ruta citada
resulta imprescindible la visita
a Castro Urdiales, el municipio
más oriental de Cantabria, donde
puede recorrerse la Puebla
Vieja, la Iglesia gótica de
Santa María, el castillo-faro y
el paseo marítimo que desemboca
en la playa de Brazomar. Se
recomienda degustar sus
especialidades gastronómicas,
principalmente besugo y
caracoles.
En Islares, Oriñón y Guriezo
merece la pena visitar, además
de sus playas naturales, la
Iglesia parroquial de Guriezo,
la ferrería medieval de La Iseca
y la ermita de Nuestra Señora de
las Nieves. Guriezo cuenta con
una especialidad gastronómica de
primer orden, que son sus
excelentes chorizos.
En
Laredo se puede disfrutar de
todo el sabor de lo antiguo
recorriendo la Puebla Vieja,
recrearse contemplando su
Iglesia de estilo gótico o
recorrer el inmenso arenal
conocido como la Playa Salvé. de
seis kilómetros de longitud.
Santoña no puede ni quiere
ocultar su pasado militar y cuna
de navegantes famosos como Juan
de la Cosa. Visita obligada son
el castillo de San Carlos y los
fuertes de San Martín y Napoleón
y la iglesia gótica. Cuenta,
además, con una playa de sonoro
nombre: la de Berria.
Noja
e Isla son los dos localidades
cántabras que mayor desarrollo
turístico han experimentado en
los últimos años. De ese
presente y un rico pasado,
forjado por los indianos
(emigrantes que hicieron fortuna
en América), se encuentran
numerosos ejemplos como los
palacios y casonas. Sus playas
son especialmente apreciadas por
la calidad de sus blanquísimas
arenas. En Isla destacan,
también, sus conocidos viveros
de langosta.
En
el término municipal de Bareyo
se encuentran las playas de Ajo
-en esta localidad la
especialidad gastronómica es la
paella de marisco y la langosta.
Destaca especialmente la iglesia
románica de Santa María de
Bareyo, obra del siglo XII en la
que destaca el ábside. Posee
además una pila bautismal
románica, considerada como la
más monumental y original de
Cantabria.
A
Ribamontán al Mar corresponde el
inmenso arenal, de más de diez
kilómetros, que iniciandose en
El Puntal, frente al Palacio de
la Magdalena, comprende las
localidades de Somo y Loredo. A
mar abierta, también, están las
playas de Langre y Galizano.
Costa Occidental
La
excursión a la zona occidental
de Cantabria se convierte en una
paseo costero, recorriendo
algunos de las playas y parajes
más agrestes de la Comunidad
Autónoma cántabra. Se recomienda
utilizar la carretera turística
Oyambre-Los Llaos-San Vicente de
la Barquera. Toda la zona está
repleta de conjuntos
histórico-artísticos,
sobresaliendo entre todos
Santillana del Mary y sus
afamadas Cuevas de Altamira.
El
conjunto monumental e
histórico-artístico de
Santillana del Mar exige toda la
atención del viajero. La
Colegiata románica y sus
capiteles de gran belleza y
realismo, los innumerables
palacios y casonas, el Museo
Regina Coelli, dedicado a la
restauración de obras de arte
religioso, las casonas museo del
Aguila y la Parra o la Fundación
Santillana, son algunas de las
visitas obligadas. Como obligado
es llegarse hasta el Museo de
las Cuevas de Altamira para
valorar la importancia del
descubrimiento de la llamada
Capilla Sixtina del Arte
Cuaternario. Actualmente las
visitas al interior de las
cuevas está limitada por razones
de seguridad, pero muy pronto se
llevará a cabo una réplica
exacta de Altamira, con lo que
sus tesoros estarán al alcance
del gran público.
Comillas es la otra localidad de
la costa occidental que
merecidamente está reconocida
como conjunto
histórico-artístico. El Palacio
de Sobrellano, el "Capricho" de
Gaudi y la Universidad
Pontificia son los principales
atractivos monumentísticos.
Quienes deseen emocionarse con
el entorno paisajístico deberán
acudir al Parque Natural de la
Ría de la Rabia y Oyambre.
En
San Vicente de la Barquera podrá
contemplar su característica
Puebla Vieja, la iglesia gótica,
el castillo que domina la villa,
las ruinas del Convento de San
Francisco y el sepulcro del
inquisidor Antonio del Corro.
Para los amantes de la buena
mesa todos tipo de pescados y la
especialidad del "sorropotún",
una marmita de bonito muy
especial.
Liébana y Picos de Europa
La
ruta por Liébana y los Picos de
Europa brida la contemplación de
pueblos centenarios y paisajes
de impresionante belleza como el
desfiladero de La Hermida, el
Collado de Llesba, los bosques
de Cabezón de Liébana, las
laderas de Peña Sagra y la
subida a Tresviso, el municipio
de menor población y situado a
mayor altitud de Cantabria y
famoso por su queso picón.
De
Urdón parte el camino de
herradura que conduce a Tresviso
y desde el que se ofrecen
impresionantes panorámicas.
Santa María de Lebeña y su
iglesia mozárabe, Mogrovejo y su
torre medieval, Cillorigo y su
Museo Etnográfico y Piasca con
su su iglesia románica, son
visitas obligadas para quien
recorra la zona.
En
Potes, capital de la comarca de
Liébana, pude visitarse la
Puebla Vieja, la Torre del
Infantado y el Monasterio de
Santo Toribio de Liébana, donde
se guarda el "Lignum Crucis" el
mayor trozo de la Vera Cruz,
madero en el que fue crucificado
Jesucristo.
En
Espinama se inicia la subida a
los puertos de Aliva y Macizo
Central de los Picos de Europa,
al que también se accede desde
el teleférico de Fuente Dé que
permite igualmente la ascensión
al Mirador del Cable.
En
Turieno tiene su sede la
asociación de Turismo Ecuestre
Picos de Europa que pone a
disposición de los visitantes
rutas a caballo por los macizos
de dichos picos.
Toda
la zona de Liébana cuenta con
especialidades gastronómicas
claramente diferenciadas del
resto de la Comunidad Autónoma.
El cocido lebaniego, hecho a
base de garbanzos y berza,
asados, caza, pesca y quesos,
entre los que destacan, además
del ya citado de Tresviso, los
de Bejes y Aliva.
Campoo y Vaderredible
Esta extensa excursión por la
Comarca de Campoo y
Valderredible combina los más
diversos atractivos. Desde el
paisajístico y naturalista
(bosques y montes de flora y
fauna autóctona, itinerarios
idóneos para el senderismo...),
a los culturales (arte rupestre,
románico, ruinas romanas,
casonas y palacios, etcétera),
pasando por la práctica de
deportes de invierno (la
estación de Esquí de Alto Campoo),
de la caza y la pesca. Y todo
ello sin olvidar la gastronomía
propia de la comarca. Truchas de
los ríos de montaña, platos de
caza (jabalí, corzo y venado) y
repostería (especialmente las
pantortillas de Reinosa)
configuran un menú tan variado
como atractivo.
Muy
cerca de Reinosa,
en Fontibre, asistimos al
nacimiento del Ebro. Entre
chopos, hayas y robles surge el
que termina siendo el más
caudaloso río de la Península
Ibérica. El pantano del Ebro, el
más grande embalsamiento de agua
de España, acoge la Reserva
Nacional de Aves Acuáticas, y es
lugar idóneo para la práctica de
deportes náuticos. La Reserva
Nacional del Saja es, sin duda,
otra visita obligada para quien
recorra esta ruta de la
Cantabria interior.
Desde Reinosa, la capital de la
comarca de Campoo, parten
distintas rutas para admirar el
arte religioso y civil más
notable de Cantabria: las ruinas
romanas de Julióbriga, las
colegiatas románicas de
Cervatos, San Martín de Elines y
las iglesias rupestres de
Cadalso, Arroyuelos y Santa
María de Valverde.
La Estación Invernal de Alto
Campoo, en Braña Vieja,
gerenciada por la empresa
pública Cantur S. A, está
situada en un paraje de paisaje
impresionante que domina el Pico
Tres Mares, así llamado por
nacer en sus laderas ríos que
terminan vertiendo sus aguas al
Cantábrico, al Atlántico y al
Mediterráneo. La Estación de
esquí cuenta con todo tipo de
servicios: telesquís, telesillas,
hotel, refugios y pistas bien
balizadas, para el disfrute de
los amantes de los deportes de
Invierno.
El
Parque Nacional de Los Picos de
Europa se encuentra
enclavado en la Cordillera Cantábrica,
entre
Asturias, León y
Cantabria.
Su vasta extensión comprende
territorios pertenecientes a los
concejos de Amieva, Cangas de
Onís, Onís, Cabrales,
Peсamellera Alta y Peсamellera
Baja.
Su singularidad, belleza e interés
paisajístico, natural y geológico
han hecho que este espacio
pasara a declararse, en 1995,
Parque Nacional de Los Picos de
Europa, acogiendo en su región
occidental al que fuera el
primer Parque Nacional de España,
el de la Montaña
de Covadonga, por su Majestad
Don Alfonso XIII, en 1918.
Han sido necesarios 300 millones
de años
para crear los encrespados
paisajes de Los Picos de Europa.
Distintos plegamientos y
glaciaciones han conformado un
tortuoso paisaje modelado por el
hielo y el efecto de las aguas
sobre la piedra caliza, formando
un grandioso karst de montaña.
Los tres macizos principales de
esta maravilla natural se ven
limitados por profundos valles y
gargantas, aparecidos ante el
paso erosionador de las afiladas
lenguas de hielo de los
glaciares y de la fuerza de las
aguas de los ríos
que, aъn hoy, siguen modelando a
su gusto la piedra, disolviendo
la caliza.
El río
Dobra, afluente del Sella, y el
Deva, flanquean los montes al
oeste y al este de la
cordillera, siendo el Cares y su
afluente el Duje los encargados
de distribuir el parque en sus
tres macizos.
En el macizo Central encontramos
las cumbres más
elevadas de la Cordillera Cantábrica
en los escarpados Urrieles,
donde se eleva la más
emblemática
referencia de Los Picos de
Europa, la inmensa belleza del
Naranjo de Bulnes, también
conocido como el Picu Urriellu.
Sus 2.519 metros de complicada
orografía
no han evitado la instalación
humana, siendo famoso el pueblo
de Bulnes por su limitado acceso
a través
de un sendero entre montañas.
Al este de los Urrieles se
encuentra el macizo Oriental, el
Andara, el más
pequeсo de perfil más
suave, cuya cima más
alta se encuentra en la Morra de
Lechugales con 2.400 metros de
altura.
El más
occidental de los tres macizos
es el de los Picos del Cornión,
cercano al Real Sitio de
Covadonga. Allí
los lagos Enol y Ercina reflejan
las altivas montaсas donde se
gestó la
legendaria historia de Asturias.
En la misma cueva de Covadonga
se puede disfrutar de la huella
omnipresente del proceso kárstico
de los Picos, en la fotográfica
surgencia del rio Orandi, bajo
la imagen de la Virgen.
Entre los Urrieles y el Cornión,
separando de sur a norte los
macizos Central y Occidental,
discurre el río
Cares, cuyas cristalinas aguas
azotan con bravura todo su
recorrido.
De las hermosas cumbres del
macizo Occidental, destaca La
Peсa Santa de Castilla, con
2.596 metros. En su camino
encontramos el Mirador de
Ordiales, donde un desplome de
casi 1.000 metros cae hasta el
valle, impresionando a todo el
que lo visita.
Fauna y vegetación: Se combinan
en este paraje una gran variedad
de paisajes diferentes, que dan
cobijo a un peculiar reino
animal de singular importancia
en el conjunto de la península
ibérica.
Es
habitual observar el vuelo del
aguila
real dominando la montaña;
a buitres y alimoches anidando
en las escarpadas paredes de los
montes; urogallos en las zonas
forestales, o a los
anades
reales pescando en los lagos de
Covadonga, junto a las fochas
del Ercina y las chovas
piquigualdas que encuentran
alimento a la sombra de los
visitantes.
Adentrándonos
en los roquedos de las altas
montañas,
es fácil
toparse con los despeinados
rebecos, que en primavera mudan
su pelaje hasta volverse de un
intenso castaсo rojizo. Los
corzos, animales emblemáticos
de estos bosques, conviven con
perdices y jabalíes.
Los ríos
que atraviesan los Picos de
Europa vibran con la revoltosa
presencia de nutrias, truchas,
salmones, tritones alpinos y la
víbora
Seoane.
En las numerosas cuevas calizas,
viven numerosas poblaciones de
murciélagos
y es fácil
distinguir en las majadas
abandonadas, a gran cantidad de
lechuzas esperando la llegada de
la noche para salir a cazar.
Las grandes áreas
de roquedo, prácticamente
desnudas de vegetación,
constituyen la nota dominante en
el paisaje de los Picos de
Europa, sobre todo, por encima
de los 1.500 metros. En
altitudes inferiores, matorrales
y pastos alternan con los restos
de vegetación arbolada. En la
zona de potencialidad forestal
los tipos de bosque dominante
son los hayedos, robledales,
bosques mixtos y encinares. Los
tilos ofrecen su flor medicinal
a los habitantes de Caín
y variedades de flores nacidas
en condiciones extremas,
siembran de colores los
recónditos senderos de las
cumbres.
Las características de los Picos
de Europa corresponden a las del
clima de alta montaña,
cuyas temperaturas oscilan
alrededor de los 8
ºC en media montaña
y por debajo de los 0
ºC en las cumbres, donde
aumentan las precipitaciones y
existe una fuerte innivación, básicamente
invernal.
Las Rias Baixas
corresponden a parte sur de la costa atlántica gallega, en la que se
abren cuatro grandes rías entre las poblaciones de Muros, al norte y
Baiona, al sur. El paisaje es atlantico, con verdes bosques que se
acercan al mar que se alternan con campos de cultivo y tramos de
costa acantilada que se encadenan con amplias playas de arena. El
clima, mucho mas suave que en la zona norte de Galicia, propicia la
estancia en playas durante la primavera y el verano, a la vez que la
abundancia de lluvias en otoño e invierno hace que el paisaje
adquiera su verde característico.
Esta costa es uno de los caladeros de pesca mas abundantes de
España, y por tanto, hay que añadir a sus bellezas naturales el
placer de una gastronomia basada en productos del mar de excelente
calidad.
Ria de Muros y Noia
La ria se abre hasta la desembocadura del rio Tambre con su
estuario. Es la costa menos urbanizada de las Rias Baixas, y en su
litoral existen desde marismas hasta abiertas playas, con un secor
norte mas rocoso y quebrado y un sector su de formas mas suaves,
siempre con un fondo montañoso. Las principales poblaciones son
Muros y Noia. Muros es una bonita localidad abierta
al mar con tipicas contrucciones algunas de ellas con soportales y
galerias acristaladas. En la parte alta se encuentra la iglesia de
San Pedro, de los siglos XII al XIV. Noia es una
villa de remoto pasado, de estrechas calles y bellas casas
nobiliarias. Entre sus edificaciones mas representativas estan la
iglesia de San Martin, contrucción del siglo XV de grandes
dimensiones y la iglesia de Santa Maria, del siglo XIV, que alberga
una serie de lápidas con distintivos gremiales muy interesantes. La
ría tiene ademas otros nucleos de interés: la villa marinera de
Porto do Son y la de Portosín, con
importante puerto deportivo.
En el tramo penisular entre la ria de Muros y la de Arousa se
encuentra la sierra de Barbanza. Entre Corrubedo y Arguiño esta la
formacion dunar de Corrubedo, generada por
sedimentos procedentes de la erosion y el arrastramiento del mar.
Ria de Arousa
La ría de Arousa es la mas extensa de las Rias Baixas y en
ella desemboca el río Ulla. El perfil de la ria es accidentado, con
numerosas islas e islotes. Entre las islas destacan la de
Salvora, a la entrada de la ría, la de Arousa,
en su sector central y la de Cortegada al fondo.
Por último la península de O Grove, con la isla de
A Toxa, famosa desde el siglo XIX por sus aguas
termales y jabones. En O Grove abundan los yacimientos arqueologicos.
La mayor poblacion de la ría es Vilagarcia de Arousa,
importante puerto pesquero y comercial, con un bonito casco antiguo
en el que destacan el Pazo de Vista Alegre y la iglesia de Vilaxoan
del siglo XII. En dirección a O Grove se se encuentran bonitas
poblaciones como Vilanova de Arousa y
Cambados, hermosa villa señorial con esplendidos pazos y
tambien conocida por su vino, el Albariño. Desde Cambados una
carretera sube al monte Castrove, donde se encuentra el monasterio
de Armenteira, del siglo XII. En el se combinan elementos romanicos
y mozarabes en una esplendida decoracion. Merece tambien una visita
el tranquilo pueblo de Padron, donde afirma la
leyenda, llego el cuerpo del Apostol Santiago en la nave que lo
llevaba a Galicia. La piedra donde se supone que amarró se conserva
en la iglesia bajo el altar mayor. Puede tambien visitarse la casa
de Rosalía de Castro, ilustre poeta gallega nacida en Padrón.
Ria de Pontevedra
La ria de Pontevedra con una logitud de casi 20 kilometros
va desde la desembocadura del rio Lerez hasta el Atlantico, donde se
encuentran las islas de Ons y Onceta. Su costa tiene muchas playas,
todas de fina arena. Bordean la ría numerosos lugares de interes: la
localidad de Sanxenxo con hermosas playas, el
monasterio de Poio, cuyos origenes se remontan al
siglo X, la localidad de Combarro, donde pueden
verse bonitos horreos, la ciudad de
Pontevedra,
capital de la provincia y tranquila ciudad de interesante pasado, y
la penísula del Morrazo, de bellos paisaje
costeros.
Ria de Vigo
Es la mas meridional de las Rias Baixas y muy proxima a
Portugal. La proximidad de las islas Cies la
defienden de los vientos. En estas islas, declaradas Parque Natural,
se pueden admirar interesantes muestras de fauna y flora.
Vigo es la ciudad
mas poblada de Galicia, y Baiona, situada en la
desembocadura de la ría, posee hermosos edificios historicos como la
Colegiata del siglo XII y la fortaleza y amplias playas.
En el interior, a orillas del Miño y fronterizo con Portugal, se
encuentra
Tui, ciudad
monumental, con una magnifica catedral romanico-gotica. En la
desembocadura del Miño A Guarda es un pequeño
puerto con una agradable playa. En la ladera del monte de Santa
Tecla pueden visitarse los restos de un antiguo castro celta, uno de
los mas interesantes de Galicia, formado por unos 200 habitaculos
redondos de piedra. En un emplazamiento cercano se encuentra el
Museo del monte de de Santa Tecla.
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