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Si uno creyera todo lo que lee en los
periódicos, tendría la extraña idea de que Colombia o "Locombia", como
la llama la prensa, no es un lugar ideal al que viajar. Pero no hay que
desanimarse en exceso; aunque la violencia, los cárteles de la cocaína y
la insurrección de la guerrilla, que acaparan los titulares, son una
realidad innegable, no tienen por qué afectar necesariamente a la
seguridad personal de los viajeros que visitan el país.
La Colombia de la que no hablan los
periódicos es un país sorprendentemente relajado, habitado por gente
sumamente interesante y animosa que lleva una vida completamente normal.
Puede que sus ciudades intimiden al viajero, pero el país cuenta con
localidades maravillosas, playas caribeñas, cordilleras, valles andinos
y con la selva amazónica. Envuelta en un halo de mitos y misterio,
Colombia, cuando ofrece seguridad, tal vez sea el destino más
infravalorado del continente.
Bogotá
Bogotá, la capital del país, es la quintaesencia de todo lo
que representa Colombia: una ciudad de arquitectura futurista, con una
vida intelectual y cultural vibrante y diversa, con espléndidas iglesias
coloniales y con deslumbrantes museos; pero también es la ciudad de
niños abandonados, indigentes, chabolas, traficantes de droga y
embotellamientos. La sorprendente mezcla de riqueza y pobreza, de coches
de lujo y mulas, la convierte en una de las metrópolis más caóticas,
fascinantes e intrépidas del mundo.
Entre los monumentos que uno no debe perderse figuran el
Museo del Oro, que alberga numerosos objetos precolombinos y tal vez
sea el museo más importante de este tipo en el mundo; el Museo
Nacional, con gran riqueza de obras de arte desde el período
precolombino hasta el contemporáneo; la Iglesia de Santa Clara,
cuyo interior atesora imágenes y retablos pintados al fresco; la
Iglesia de San Ignacio, uno de los templos más bellamente decorados
de todo el país; el barrio colonial de La Candelaria, el más
antiguo de la ciudad; el Cerro de Monserrate, una montaña que
domina la ciudad, célebre porque, al parecer, en ella se han producido
muchos milagros; y el precioso Jardín Botánico José Celestino Mutis,
que alberga gran variedad de especies nacionales.
Pasear por las calles de la Bogotá y observar su vertiginoso
trajín, las avalanchas de busetas, las tiendas extravagantes y
los puestos callejeros es tan fascinante como contemplar la serena
atmósfera de sus iglesias y museos coloniales, por lo que hay dedicar
bastante tiempo para visitarla. Recomendamos observar a los músicos
ambulantes de la plaza de Santander, curiosear en el dominical
mercado de las Pulgas y mirar, pero sin comprar, el mercado
callejero de esmeraldas, en la esquina suroeste de la avenida
Jiménez y la Carrera 7.
También existe una atractiva oferta artística y de
espectáculos con teatro y música clásica, discotecas donde suenan
sensuales ritmos cubanos en la marchosa Zona Rosa, alrededor de la
Carrera 15, además de muchas oportunidades de asistir a partidos de
fútbol y corridas de toros. La mayoría de los viajeros con escaso
presupuesto suelen permanecer alrededor de La Candelaria, que ofrece
alojamiento y comida a precios económicos.
Unos 50 km al noreste de Bogotá se encuentra la localidad
colonial de Guatavita y su célebre laguna, centro ritual y
lago sagrado de los indios música y cuna del mito de El Dorado.
Cartagena y
la costa del caribe
Cartagena de Indias es legendaria por su historia y belleza.
Ha sido inmortalizada en infinidad de lienzos, glorificada en cientos de
libros, y cada uno de sus detalles ha sido fotografiado innumerables
veces. Al ser la ciudad más fascinante de Colombia, bien se merece todos
estos honores.
El casco antiguo amurallado de este puerto colonial español
es una verdadera joya. Está repleto de iglesias, monasterios, plazas,
palacios y mansiones nobles con miradores y patios umbríos. Uno disfruta
con sólo pasear por la ciudad vieja, pero entre sus monumentos más
destacados figuran el Palacio de la Inquisición, la mansión
colonial Casa del Marqués de Valdehoyos y el precioso puerto
viejo de Cartagena en la bahía de las Ánimas.
En el exterior de las murallas, Getsemaní, ciudad
menos turística, también cuenta con bellos lugares, pero está peor
conservada. En las cercanías se levantan varios fuertes españoles
impresionantes; entre ellos, el Castillo de San Felipe de Barajas,
del siglo XVII, sin duda la mayor y más poderosa fortaleza construida
por los españoles en sus colonias. Las Islas del Rosario, 30 km
al suroeste de Cartagena, cuentan con magníficos arrecifes de coral y
abundante vida marina, lo que las convierte en un lugar popular para
practicar el submarinismo y el buceo con snorkel. La península
situada al sur de la ciudad vieja alberga los centros turísticos de alta
categoría de Bocagrande y El Laguito. La mayoría de los viajeros con un
presupuesto más ajustado se alojan en Getsemaní; en la ciudad vieja se
puede encontrar alojamiento a precios moderados.
Otros puntos destacados de la costa caribeña colombiana son
la ciudad de Mompós, que destaca por su arquitectura; las playas
del Parque Nacional Tayrona; la Sierra Nevada de Santa Marta,
la cordillera costera más elevada del mundo; los volcanes de barro
de Arboletes; y, en las profundidades de la selva, la antigua ciudad de
los indios tairona, La Ciudad Perdida, el mayor descubrimiento
arqueológico realizado en América en el siglo XX.
Noroeste
El noroeste está formado por dos vastas regiones: el
departamento del Chocó, una gran extensión de bosque tropical
escasamente poblada y que incluye el precioso Parque Nacional Los
Katiós, y los departamentos de Antioquia, Caldas,
Risaralda y Quindío, una región montañosa, de mayoría blanca,
donde está situada la dinámica ciudad industrial y comercial de
Medellín. La localidad más antigua del noroeste es Santa Fe de
Antioquia, unos 80 km al noroeste de Medellín, que todavía conserva
buena parte de su arquitectura y ambiente coloniales.
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Amazonía colombiana |
Suroeste
Las dos atracciones principales del suroeste son los yacimientos
arqueológicos de San Agustín y Tierradentro, y la ciudad
colonial de Popayán. Tanto San Agustín como Tierradentro están
repletos de estatuas antiguas, tumbas y túmulos funerarios, mientras que
Popayán alberga numerosas iglesias, museos y calles con mansiones
coloniales. Cali, la tercera mayor ciudad del país, destaca más
por su ambiente relajado que por sus atracciones turísticas.
San Andrés y
Providencia
Este archipiélago del Caribe está situado unos 750 km al noroeste del
continente colombiano y sólo 230 km al este de Nicaragua. El grupo sur
de islas se extiende alrededor de San Andrés, que tiene forma de
hipocampo, mientras que, 90 km al norte, la montañosa isla Providencia
yace en medio del mar tropical. San Andrés se ha visto especialmente
afectado por el auge del turismo, pero el encanto y la belleza de estas
islas han sido en gran medida preservados. Las aguas color turquesa, los
amplios arrecifes coralinos y la abundante vida marina suponen un
paraíso para los aficionados al buceo con snorkel y al
submarinismo, mientras que los cayos bañados por el sol hacen que los
rayos UVA casi parezcan saludables. El ritmo de vida relajado, el
ambiente amistoso, las instalaciones turísticas (nada baratas, por
cierto) y el ambiente de seguridad que se respira aquí convierten al
archipiélago en un buen lugar para huir del resto del mundo.
San Andrés se encuentra en la ruta más económica y conveniente entre
Centroamérica y Colombia. Existe un puente aéreo entre el archipiélago y
el continente, y conexiones directas desde varias capitales del sur de
Estados Unidos. No hay ningún servicio regular de ferry o de
barcos, pero los cargueros y buques de mercancías procedentes de Panamá
y Cartagena a menudo aceptan pasajeros.
Santuario de Nuestra
Señora de las Lajas
Situada a 7 km de Ipiales, en un puente sobre una espectacular garganta
del río Guáitara, se encuentra esta iglesia de estilo gótico. Según la
leyenda, una imagen de la virgen María apareció a mediados del siglo
XVIII en una enorme roca sobre el río. La iglesia fue erigida de forma
que la roca, y la imagen, forman su altar superior. Peregrinos
procedentes de todas partes de Colombia y Ecuador acuden hasta el lugar,
donde, claro está, abundan los relatos de eventos milagrosos. El
alojamiento que provee un pequeño pero acogedor convento, situado
carretera arriba desde la iglesia, es evidentemente ascético.
Bahía Solano y El Valle
Estas dos poblaciones de la costa pacífica del Chocó, unos 250 km al
oeste de Medellín, están desarrollándose de forma gradual como centros
turísticos. Las instalaciones son poco convincentes, pero las playas, en
especial Playa Larga, en El Valle, son excelentes. Ambas
localidades son buenas bases desde donde organizar excursiones río
arriba, y ofrecen multitud de oportunidades para explorar la densa selva
tropical o contemplar a numerosos animales. No muy lejos, el Parque
Nacional Ensenada de Utría, que incluye la Isla de Salomón,
es un buen lugar donde contemplar ballenas y delfines.
Larga, en El Valle, son excelentes. Ambas localidades son buenas bases desde
donde organizar excursiones río arriba, y ofrecen multitud de
oportunidades para explorar la densa selva tropical o contemplar a
numerosos animales. No muy lejos, el Parque Nacional Ensenada de
Utría, que incluye la Isla de Salomón, es un buen lugar donde
contemplar ballenas y delfines.
Actividades
Las excursiones de seis días (ida y vuelta) a las ruinas de La
Ciudad Perdida son muy populares. Los guías se encargan de conseguir el
transporte, la comida y el alojamiento; son fundamentales, porque la
zona es una importante región de producción de marihuana y coca. La ruta
a pie, de entre cinco y siete días, entre Nabusímake y el pico Colón, en
Sierra Nevada de Santa Marta, es una forma fantástica de conocer las
montañas colombianas.
Existen muy buenas posibilidades de practicar buceo con snorkel
y submarinismo en las costas de las Islas del Rosario, a 30 km de
Cartagena, y en la Isla Barú, en la península, al sur de Cartagena. Las
aguas de San Andrés y Providencia son lugares excelentes para contemplar
peces.
En Leticia, pueden organizarse arriesgadas excursiones a la selva
del interior del Amazonas. Existen numerosos guías bien equipados en la
zona, y no resulta difícil contratar excursiones de hasta diez días de
duración. Es imprescindible llevar carretes ultrasensibles, ya que la
selva suele ser oscura, y repelente de mosquitos. |