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Costa Levantina

Calpe, Alicante
 
 

 

En la costa mediterránea española se encuentra Castellón, la más septentrional de las provincias de la Comunidad Valenciana. Castellón, y su Costa del Azahar, es tierra de grandes contrastes.

Contrastes que surgen de la propia configuración geográfica. Aunque la capital se llama Castellón de la Plana, la provincia tiene, en su conjunto, más monte que llano. Así, frente a la franja litoral, que ofrece al visitante el espectáculo de una infinita alfombra verde trenzada por los huertos de naranjos, el interior es agreste. Comarcas cargadas de historia y monumentos, con parajes de extraordinaria belleza que, por fortuna, no han sido modificados por la acción del hombre y presentan hoy la misma imagen que pudieron ver los hombres y mujeres que pisaron estas tierras hace cientos de años.
La Costa valenciana se extiende a una provincia con dos zonas paisajísticas claramente diferenciadas: el litoral y la montaña.

En el litoral, comarcas prósperas que dan asiento a su fabulosa huerta, cultivos de regadío que perpetúan un mosaico de verdes durante todo el año. Y del otro lado, salvando una zona intermedia de suaves piedemontes, en la que son característicos los cultivos de secano y de regadío no intensivo, la agreste geografía del interior, prácticamente inédita; el arco montañoso de la serranía valenciana, tajada a veces por los impresionantes cañones de sus ríos, en un marco salpicado de espaciosos pinares que esconden cuevas y abrigos prehistóricos, con abundantes muestras de pinturas rupestres. El litoral, bajo y arenoso, de aguas poco profundas, sin otro accidente geográfico que el del cabo de Cullera, único punto por donde las montañas toman contacto con el mar, presenta una barrera de dunas en las proximidades de las playas, y también algunas zonas pantanosas y charcas de agua dulce, como las marismas del Puig o de Jaraco (Xeraco), y sobre todo, la Albufera de Valencia. Un litoral al que llegan para verter sus caudales al mar los cuatro ríos nacidos en las montañas: Palancia, Turia, Júcar (Xúquer) y Serpis; en el que se produce un importante tráfico marítimo por los puertos de Sagunto, Valencia y Gandía; localizándose en el mismo modernas instalaciones náuticas para embarcaciones deportivas y animados centros turísticos, desde los que el viajero tendrá oportunidad de descubrir la belleza de las tierras altas, sus balnearios de montaña, zonas de acampada, poblados iberos y romanos, casas blasonadas, castillos y torres.

 

La Costa Blanca abarca el tramo del litoral mediterráneo correspondiente a la provincia de Alicante y es un buen ejemplo de lo que se conoce como paisaje mediterráneo.

El viajero puede optar por cualquiera de los rincones de esta costa, desde el más bullicioso y cosmopolita hasta los que guardan, muy cerca del mar, su aire rural. En cualquier caso, merece la pena emprender el recorrido de las comarcas vecinas, que, en conjunto, constituyen un buen muestrario de lo que normalmente se conoce como paisaje mediterráneo. Desde los valles, que guardan en sus huertas escalonadas el recuerdo vivo de su pasado morisco, hasta los palmerales los horizontes de la Costa Blanca reúnen atractivos muy diversos. El clima presenta también variaciones. Siendo, en general, de temperaturas suaves -la media anual es algo superior a los 17ºC- y de lluvias escasas, en las montañas del sector septentrional la pluviosidad es, lógicamente, superior a la que registran las tierras bajas que rodean a Elche y Orihuela. Los campos de almendros, las viñas, las huertas de frutales y los magníficos palmerales conforman una vegetación única en Europa.

La ciudad luminosa....Valencia

Valencia, la tierra de flores y fallas , es una de las ciudades más grandes de España, y entre las más vivas. Al estar situada a la orilla del mar Mediterráneo, uno se encuentra las playas en el mismo corazón de la ciudad. No sorprende que, sobre todo durante el verano, la visiten gran cantidad de turistas. Pues si uno quiere vacaciones en la playa con fantásticas posibilidades para practicar cualquier deporte (golf, submarinismo, ciclismo, tenis, etc..., todos ellos muy populares aquí) y disfrutar de una vida nocturna rutilante, junto con una amplísima oferta cultural, entonces Valencia es el sitio para ello.

Importantes Ferias Internacionales confirman que Valencia es una de las más dinámicas ciudades de España. Pasearse por sus calles y participar en la abundantes posibilidades que la capital ofrece es algo para lo que las horas pueden correr sin darnos cuenta, y después de tanto, uno tiene que sentir hambre, entonces es el momento para probar el plato más famoso de España exactamente donde nació, la Paella Valenciana.

Además Valencia es por supuesto la ciudad donde el Cid, el héroe nacional, luchó contra los moros en tiempos de Reconquista. Muchas fiestas populares en la ciudad y pueblos de los alrededores recuerdan aún eventos de esta época. Pero en este capítulo no podremos olvidar sobre todo las fallas, fiestas impresionantes de luz y fuego que impresionarán al que por aquí pase coincidiendo con estas fechas.

El casco antiguo

El casco antiguo está delimitado por la ruta del tranvía, que marca el sendero por donde hasta 1865 estuvieron las murallas de la ciudad. Aquí encontramos la mayor concentración de monumentos, pertenecientes en su gran mayoría a la época de esplendor tras la reconquista, en 1238, cuando Jaime I tomó la ciudad de manos moras. De este modo se puede hacer un cómodo recorrido a pie, pasando por las últimas plazuelas y callejas solitarias que quedan en Valencia:

Comenzamos en la Catedral, de estilo gótico primitivo (a pesar que a ella se han añadido durante los sucesivos siglos partes de diversos estilos). Tiene tres portadas, una románica, otra gótica y otra barroca. La Capilla Mayor es barroca y las laterales neoclásicas. Destaca en ella su impresionante cimborrio, la torre campanario de planta octogonal, símbolo de la ciudad, al que llaman los valencianos el "Micalet" (o Miguelete). Desde su azotea se divisa una preciosa panorámica; (y si tiene paciencia como Víctor Hugo, quizás logre contar los 300 campanarios que el afirmó que poseía la ciudad).
Pero el dato más extraordinario es si duda la Sala Capitular, donde se venera el que se considera el Santo Cáliz que Jesucristo consagró en la Ultima Cena.
El Museo de la Catedral expone pinturas de Goya y Jacomart, orfebrería de Cellini, tallas de Paggibonsi, cuadros de la Escuela Valenciana del s. XV al XVII y una extraordinaria Custodia que por ser más moderna no tiene menos valor que otras de mayor antigüedad.
Junto a la Catedral, está la Basílica de la Virgen de los Desamparados, ("Mare de Deu dels Desemparats"), la patrona de la ciudad, y en un callejón inmediato el Almudín, almacén de trigo de la época medieval, hoy restaurado y convertido en Museo. Siguiendo hacia el Este, en una pequeña plaza, está la Iglesia de San Esteban, donde, según la tradición, el Cid casó a sus hijas y San Vicente Ferrer fue bautizado. En la cercana calle del Palau está el Palacio de los Almirantes de Aragón, y en la de Trinquete de Caballeros, la Iglesia de San Juan del Hospital, de elegante gótico, como lo es, si no aún más, el Convento de Santo Domingo, en la Plaza de Tetuán, a pesar de las añadiduras de los siglos XIV y XV en su interior o la portada diseñada por Felipe II.
 
El Río

En el río Turia nos encontramos con tres puentes de traza ojival, el Puente del Real, el Puente de la Trinidad y el Puente de Serranos, con las Torres de Serranos antigua puerta de la muralla (s. XV), que tiene tanto lujo de arco de Triunfo como solidez de bastión castrense.
El cauce del río Turia, provocó en el año 1957 una inundación que causó numerosos muertos y destruyó gran cantidad de edificios, por lo cual se decidió desviarlo a las afueras de la ciudad. Ahora el antiguo cauce del río es el escenario del deporte y del recreo de todos los valencianos ya que por él pasean, corren, van en bicicleta (sobre todo de montaña), juegan al fútbol, al rugby, al base-ball, patinan y hacen gimnasia a diario los miles de ciudadanos que se congregan en este agradable pulmón de vida que es El Río.
El IVAM (Instituto Valenciano de Arte Moderno) es un gran museo que no deben perderse los amantes de la nuevas tendencias del arte (Escultura y Pintura). Constituye uno de los tres mejores museos de arte moderno de España. Está ubicado enfrente del antiguo cauce del río, a la altura de la Escuela de Idiomas, que está justo al otro lado del cauce.
 
La Lonja y sus cercanías

Por la calle de Serranos llegamos a la Plaza de Manises, donde se encuentra el edificio de la Diputación, situado en un bello palacio y la fachada posterior del Palacio de la Generalidad, sede del Gobierno de la Generalitat. Este edificio del s. XV ofrece gran interés por las pinturas murales del Salón de las Cortes, el Salón Dorado y la Galería de Retratos de los Reyes de Valencia.
De aquí llegamos a la calle de Los Caballeros; antiguamente barrio aristocrático, cuya prolongación termina con otro famoso portal las Torres de Quart (1441) y a la plaza del Mercado donde se encuentra el que quizás sea el mejor monumento arquitectónico valenciano; La Lonja, construida por los mercaderes valencianos en 1483 como sede de la Contratación y del Consulado del Mar.
Justo al lado se encuentra la barroca Iglesia de los Santos Juanes, cuya bóveda pintada por Palomino, en su época tuvo una de las más grandes pinturas murales del mundo y el Campanil de la Iglesia de Santa Catalina, también barroco.
Desde aquí se llega por la calle Torno al Palacio del Marqués de Dos Aguas, de estilo rococó. Su delirante portada se debe a la imaginación del pintor Hipólito Rovira, que murió loco. En contraste con éste sería de gran interés visitar el Colegio del Patriarca (1603), por su austeridad típica del Renacimiento español, o la Universidad, neoclásica, que está justo detrás, o el vecino y grandioso Palacio de Justicia, también neoclásico, coronado con una gran estatua de Carlos III y a pocos metros, se encuentra el nuevo puente diseñado por el arquitecto valenciano Santiago de Calatrava, inaugurado en 1995 y conocido como la Peineta por los habitantes de esta ciudad.
 
El barrio del Carmen

No se puede decir que se conoce la esencia de Valencia si no se conoce este barrio; el más castizo y bullanguero, quizás es el superlativo de lo que en general es toda la ciudad. Su plaza central, a la que afluyen las calles de mayor movimiento mercantil, y las del ocio, donde están los espectáculos, bares y restaurantes más acreditados, presenta el más vivo espectáculo. Las terrazas de los cafés, los puestos de flores, los escaparates, y el continuo ir y venir hasta la noche hacen de este barrio un atractivo especial.
 
El Ensanche

El Ensanche, como reforma urbanística reciente ofrece la apacible atmósfera que provoca su población burguesa y burócrata. Un paseo por esta zona le hará comprender la Valencia de hoy.
 

 

Ciudad de las artes y las ciencias - Valencia

 
 
Los jardines

Como dice la canción "Valencia es la tierra de las flores.." y estas se pueden apreciar aquí en su más intenso colorido y fragancia. Para ello nada mejor que tomarse tiempo para darse un paseo por los bellos parques que ofrece esta ciudad. Los Jardines de la Alameda o los Jardines de Monforte ofrecen esa bella atmósfera, neoclásica y romántica, del siglo XVIII con sus bellos arriates y arboleda adornados con estatuas y fuentes con juegos de agua. Merece la pena visitar Los Jardines del Real o Viveros, que poseen las más bellas rosaledas y sus pinares, sobre el montículo sobre el que estuvo edificado el viejo palacio real, son el deleite del paseante que se podrá perder entre curiosas ruinas y fuentes. En él se encuentra el parque zoológico. Una atmósfera más original ofrece el Jardín Botánico, rico en plantas exóticas.
Adicionalmente Valencia cuenta con un buen numero de paseos ajardinados como el Paseo de Valencia al Mar en la Ciudad Universitaria o la Gran Vía, donde se respira la frescura mediterránea.

Si uno viera Valencia a vista de pájaro, podría apreciar una ciudad extremadamente clara y luminosa, situada en una inmensa llanura rodeada de miles de matices de verdes, los de la rica y jugosa huerta valenciana y del intenso azul del mar Mediterráneo.
Y es por ello que no se debiera prescindir de adicionar a la visita de la ciudad una bonita excursión por tan atractivos parajes:

La Huerta

Empieza justo al borde de la ciudad y se extiende desde la Albufera a Sagunto. Su fértil tierra, que puede dar hasta cuatro cosechas al año está regada por ocho grandes acequias que distribuyen las aguas del Turia. La gran variedad de sus cultivos ofrece un colorido lleno de matices, incluso con bellas plantaciones de flores, tan cuidadosamente cultivadas que a veces uno se siente en un jardín.
A este hermoso paisaje se le añade la bella pincelada de las barracas, vivienda tradicional del campesino humilde, construcciones de barro de un blanco estridente con techo en doble vertiente de cañas y paja. Lamentablemente no quedan muchas de ellas, al igual que la residencia señorial campesina, la alquería, de las que quedan ejemplares como la Alquería del Pi, en Burjasot, de estilo gótico.
Entre los más bellos huertos para visitar están los de Alcira, Carcagente y Oliva, apretados, siempre verdes, bañados de azahar en primavera. Entre los arrozales merece visitar Sollana, Sueca y Cullera, que parecen en Mayo una pintura japonesa y un mar de oro en Septiembre, cuando están listos para la siega.
 
La Albufera
Este lago de agua salada que comunica con el mar está situado al Sur. Es una experiencia inolvidable cruzarlo en barca al atardecer, cuando la luz del crepúsculo le da tan bellos matices. A su alrededor se encuentran algunos pueblecitos de pescadores, como el Palmar, muy pintoresco. Aquí se refugian periódicamente un buen número de aves migratorias.
 
La Dehesa
Entre la Albufera y el mar se encuentra la dehesa, franja de pinares que bordea el mar con playas de agua templada. Esta zona ofrece fantásticas oportunidades para el baño, cosa que no ignoran los muchos que en la zona se congregan.
 
Los parajes con historia
Entre ellos destaca Sagunto, donde se encuentra un teatro romano bastante bien conservado y un enorme castillo medieval, aunque ya la plaza defensiva existió en época romana y árabe. Fue escenario de importantes hechos históricos, y tiene la curiosidad de que por su tamaño se tuvo que dividir en siete plazas diferentes para facilitar su defensa. Otra fortaleza impresionante la encontraremos en Játiva, la ciudad de los Papas Borgia, que conserva intacto su antiguo aire señorial. Esta fortaleza tiene la curiosidad de ser un amplio muestrario de historia, ya que conserva restos de muralla tan antiguos como son los de los íberos, llegando en sucesivas añadiduras hasta la muralla del s. XIX. Adicionalmente Játiva posee el gran interés de conservar uno de los más antiguos restos paleontológicos de la Península Ibérica, las cuevas de Cova Negra donde se aprecian evidencias de unos 8.000 años de antigüedad, cuando la península estaba habitada por poblaciones del Neandertal.
 

La marca turística "Costa Azahar" abarca toda la provincia de Castellón, que es la más septentrional de las que configuran el antiguo Reino de Valencia. Con una extensión de ciento veinte kilómetros, posee finas y cálidas playas, agrestes y bellas calas, todas ellas bañadas por las tranquilas aguas del mar Mediterráneo. Tierra adentro, se completa con frondosos bosques de pinos y encinas e inmensos huertos de naranjos. Está limitada, al norte, por Cataluña; al oeste, por Aragón y al sur por la provincia de Valencia, en la singular extensión que configura el final de las comarcas del Alto Palancia y La Plana.
En "Costa Azahar" garantizamos casi trescientos días de sol al año y una temperatura media de 18º. Estos factores la convierten en una zona magnífica para disfrutarla durante todo el año, pues un clima mediterráneo de largos, secos y calurosos veranos y suaves inviernos la convierte en lugar ideal para poder vivir y disfrutar de los extraordinarios atractivos que ofrece al visitante esta provincia española.

La provincia de Castellón es, además, la segunda más montañosa de España, por lo que se conjuga perfectamente y, en muy pocos kilómetros de distancia, las limpias playas del litoral con una orografía agreste en el interior que va declinando a medida que se acerca a la costa.

La franja turística castellonense que corresponde a la costa está muy bien comunicada. De norte a sur la cruza la autopista A-7, con anchas carreteras de acceso a las poblaciones; dispone también de un completo servicio de transporte ferroviario e incluso marítimo y aéreo en virtud de la escasa distancia existente con Valencia, capital de esta Comunidad, pronto la provincia contará con unas instalaciones aereoportuarias que facilitarán aun más el acceso a nuestras tierras.

Castellón es una provincia eminentemente industrial con fuerte arraigo agrícola. Aquí reside el ochenta por ciento de la industria azulejera y cerámica española que convive perfectamente con el cultivo y comercialización citrícola; el naranjo es el árbol por excelencia de "Costa Azahar", y su flor "el Azahar" le da nombre.

Tradicionalmente, otro de los recursos más importantes de esta provincia es la pesca ya que esta zona del Mediterráneo es muy rica en pescados y mariscos. El turismo se ha ido incorporando al protagonismo industrial y en este momento ocupa también un puesto preferente. Los profesionales de este sector han sabido aprovechar los magníficos recursos y bellezas naturales de la "Costa Azahar" y complementarlos con una moderna oferta de hoteles, campings, restaurantes, así como campos de golf y puertos deportivos.

De norte a sur, Vinaròs es la primera ciudad que saluda a los visitantes de "Costa Azahar"; esta población ha sufrido, una completa transformación de unos años a esta parte, con barriadas nuevas, calles totalmente urbanizadas, salpicadas de hermosos edificios góticos y barrocos. Cuenta Vinaròs con una moderna plaza de toros, un puerto comercial y pesquero, amplias y limpias playas dotadas de completos servicios y una rica gastronomía en la que el langostino es la especie más preciada y tradicional.

Benicarló es una ciudad de origen árabe, con núcleos pre-ibéricos cerca. Tiene un casco urbano medieval con casas notables en las que podemos observar escudos nobiliarios en sus fachadas. A través de una larga avenida, la población está unida al mar donde destaca su puerto pesquero y su larga y amplia playa que llega hasta la singular Peñíscola, centro neurálgico del turismo de este sector de " Costa Azahar".

Peñíscola no sólo es singular por su emplazamiento sobre un promontorio rocoso rodeado por el mar y unido a tierra por un tómbolo arenoso, sino por sus excepcionales monumentos, los hechos históricos de los que sirvió de escenario y la belleza de sus playas y enormes acantilados de la Sierra de Irta, paraje natural de gran belleza.

El majestuoso Castillo de Peñíscola fue construido por los templarios en el siglo XIII. Es una obra única, de estilo aragonés, austero y desnudo de toda ornamentación. Esta singular obra fue continuada después por la Orden de Montesa y por el Papa Benedicto XIII, más conocido como el Papa Luna donde se retiró tras el Cisma de Occidente. Peñíscola ha jugado un papel muy importante durante años en los acontecimientos más destacados de la historia de España. Esta población es, en la actualidad, la ciudad turística más visitada de toda la Comunidad Valenciana.

Poco más al sur, nos encontramos con Alcossebre, núcleo urbano eminentemente turístico, de origen árabe, que luego poblaron pescadores. Está agregado a Alcalà de Xivert y cuenta con un moderno puerto deportivo, playas y magníficas urbanizaciones de chalets y apartamentos.

En Torreblanca encontramos el poblado marítimo de Torrenostra, con una excelente playa, campings y restaurantes rodeando a un viejo poblado marinero que hoy se halla en constante desarrollo como centro turístico y de veraneo.

Entre esta población y Oropesa del Mar, ocupando parte del término municipal de Cabanes, se encuentra el Parque Natural del Prat de Cabanes-Torreblanca, una importante zona húmeda que conserva valiosas especies vegetales y animales.

En Oropesa del Mar se extienden las playas de La Concha y la de Morro de Gos, ambas de suaves arenas. Junto a ellas un moderno puerto deportivo que abre excelentes perspectivas para el turismo de esta población. Cuenta también Oropesa del Mar con agrestes y hermosas calas cubiertas de pinos y con una amplía vista sobre el Mediterráneo, donde destaca la zona de "Las Playetas".

Benicàssim, pueblo de origen árabe, es la cuna del turismo de "Costa Azahar, volcado hacia esta actividad no sólo por sus magníficas playas, sino incluso por sus agrestes montañas, muy próximas a la costa, que configuran el singular paraje del Desierto de las Palmas. La proximidad entre el mar y la montaña es tal, que incluso se confunden en algún punto del litoral. Con el espectacular desarrollo de villas y apartamentos junto al mar, Benicàssim se ha convertido en uno de los centros turísticos y veraniegos más importantes de la costa mediterránea española y de obligada visita.

Las playas de Benicàssim se prolongan hacia el sur sin interrupción, conectando con las de la capital, Castellón de la Plana, lo que supone una oferta casi sin precedentes en España de catorce kilómetros ininterrumpidos de playas de fina arena, amplias y limpias, dotadas de un importante número de hoteles, campings, restaurantes típicos, campos de golf, aeroclub, pistas de tenis, planetario, discotecas, pubs y en el centro, el majestuoso Parque del Pinar, paraje natural a pocos metros del mar, orgullo de castellonenses por su singularidad.

La Playa del Pinar termina en el Grau, distrito marítimo de la capital, muy conocido en medios turísticos por la extraordinaria profusión de restaurantes donde pueden degustarse los más típicos platos de esta zona, sobre todo arroces de todo tipo, pescados y marisco recién capturados, algunas de cuyas variedades son únicas en el mundo.

Castellón tiene uno de los puertos más modernos y de mayor proyección del Mediterráneo; los apartados comercial y pesquero cohabitan con el Club Náutico, donde actualmente hay más de trescientas embarcaciones deportivas y donde se pueden practicar un importante número de actividades náuticas por lo que ha supuesto una interesante promoción de los deportes del mar, sobre todo, entre los jóvenes. A treinta millas del Grau se levanta el archipiélago de las Islas Columbretes, cuatro grupos de islotes de origen volcánico que aparecen a los ojos de los visitantes como barcas varadas en el mar. La mayor, "L’Illa Grossa", tiene una extensión de 14 hectáreas. Son de una belleza incomparable y constituyen una Reserva Natural protegida.

Nuestro recorrido por "Costa Azahar" nos lleva hasta Almassora, cerca de la desembocadura del río Mijares, de gran interés ecológico. Su término municipal está salpicado de ermitas de origen medieval y constituye un inmenso huerto de naranjos donde se conservan antiguos "masets" y alquerías de labranza. La playa, situada a pocos kilómetros del casco urbano tiene numerosas villas y edificios de apartamentos. Es un lugar tranquilo, todavía apartado del bullicio propio de otras zonas, ideal para disfrutar del sol y una temperatura excepcional de la que goza durante la mayor parte del año.

A pocos kilómetros de Almassora, en la ruta hacia el sur de la provincia está Burriana, ciudad de rancio abolengo. Es el primer núcleo urbano de la comarca de La Plana y se remonta al siglo IX. Destaca su interesante casco urbano y en él, varios edificios de los siglos XIII al XVIII. Es también conocida como la Cuna de la Naranja, en cuyo honor recientemente se ha levantado un museo. El puerto, construido a principios de este siglo tenía como objetivo servir a la exportación naranjera. Actualmente tiene también una intensa actividad pesquera y deportiva. Junto al puerto, la playa y en su entorno se levanta un importante núcleo de villas y apartamentos que ofrecen un excepcional futuro turístico.

A cinco kilómetros está Nules, la antigua Noulas, que figura en los itinerarios romanos. También hay en esa población innumerables vestigios de la época romana. Y junto a ella, Mascarell, todavía rodeada de una muralla cuadrangular construida de tapial de argamasa, barro y ladrillo. Muy cerca, la playa, con un desarrollado conjunto de apartamentos y residencias veraniegas. Hay que destacar en ella la singularidad del Parque "L’Estany", una amplia laguna de agua dulce junto al Mediterráneo.

Monofa, cuyo nombre significa "lugar de pozos", es una población situada junto a la desembocadura del río Belcaire que aun conserva vestigios de sus antiguas murallas; es un típico pueblo huertano cuyo barrio marítimo posee una buena playa que ha conocido recientemente un creciente desarrollo como centro veraniego agrupando a numerosos chalets y villas.

Chilches y sus cuidadas playas, con un amplio y moderno paseo marítimo junto a villas y apartamentos, dan paso al final de nuestro recorrido por "Costa Azahar": Almenara, donde se conserva el castillo de construcción árabe, que jugó un importante papel a lo largo de la historia, desde El Cid, hasta las guerras carlistas, pasando por la conquista de Jaime I y la Guerra de la Independencia. Su playa se conoce con el nombre de Casa Blanca, antiguamente estaba poblada por un grupo de pescadores y agricultores que se agrupaban en barracas, convirtiéndose con el paso del tiempo en una moderna plaza turística.


" Costa Azahar" reúne en su conjunto todos los atractivos necesarios para pasar una temporada inolvidable por su belleza y por sus lugares apacibles donde poder disfrutar de unas jornadas en contacto directo con la naturaleza, bajo un sol radiante y una excepcional temperatura; convirtiéndola tras conocerla en su lugar preferido para vivir unas vacaciones inolvidables.

Alicante

Por tierra, mar y aire. Cualquier medio es bueno para acercarse a la renombrada 'Ciudad de la Luz'. Con más de 3000 años de historia, patentes en los vestigios que han dejado distintas civilizaciones, la capital de la Costa Blanca ofrece los más diversos paisajes y contrastes más que envidiables. Una ciudad con vida cultural, con amplios parques y jardines, vida nocturna y centro de negocios. Además, sus playas, son de fina arena y están dotadas de múltiples servicios. Y va a más. Alicante no desiste en su empeño de crecer con nuevos proyectos y grandes ilusiones para seguir siendo, aún más si es posible, el destino turístico por excelencia.

Como corresponde a una ciudad que vive volcada al mar, la fachada marítima (con sus playas, puerto y paseo) constituye la principal seña de identidad de Alicante. En su extremo más septentrional, la conocida playa de San Juan -con todo tipo de servicios e instalaciones temporales para alquiler de catamarán y windsurf- extiende su fina arena a lo largo de 3 km. hasta el Cabo de Huertas, que la separa de la popular playa de la Albufereta. Ya en pleno centro de la ciudad, junto a la explanada, la playa del Postiguet, antaño repleta de balnearios, muestra una animada imagen todo el año.

El puerto es la zona de ocio más concurrida de Alicante y, además de restaurantes, pubs y discotecas, alberga un club náutico y una marina deportiva que ofrecen mil posibilidades para iniciarse en la náutica: escuela de vela ligera, alquiler de cruceros y centros de buceo. Del puerto parten barcos a la Reserva Marina Isla de Tabarca -un paraíso para los amantes del submarinismo por sus extraordinarios fondos de praderas de poseidonia- que cuenta también con una pequeña y limpia playa de arena y bolos.

Finalmente, al sur del puerto, se encuentra la playa del Saladar, de arena fina y con todo tipo de servicios. La oferta deportiva se completa con tres excelentes campos de golf así como club de tenis, hípica y una extensa dotación de equipamientos deportivos.

A sólo 11 millas náuticas se encuentra Tabarca, la única isla habitada de la Comunidad Valenciana, cuyas aguas han sido declaradas reserva marina del Mediterráneo. Toda la fachada marítima es digna de un esmerado recorrido, facilitado por los Paseos de Gómiz, Conde de Vallellano y Almirante Julio Guillén Tato, o por la Explanada, un paseo de palmeras con más de quinientos metros compone un gran mosaico de mármol tricolor como suelo. Otras opciones son subir al Castillo de Santa Bárbara, que ofrece unas increíbles vistas o adentrarse en el Monte Benacantil, verdadero pulmón de la ciudad poblado de pinos y eucaliptus, en cuya ladera se encuentra el Parque de la Ereta, que permite realizar un recorrido a pie desde el Castillo hasta el casco antiguo de la ciudad. Tras recorrer el casco antiguo y el litoral, a poco más de 40 kilómetros se encuentra la ciudad-turismo por excelencia que es Benidorm donde a las playas y al gentío se ha unido la oferta de ese gran parque temático y de atracciones llamado "Terra Mítica". Hay más alternativas, como visitar Elx, ciudad donde se encuentra el más extenso palmeral de Europa, con casi un millón de ejemplares, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Calpe
Bajo la atenta vigilancia del acantilado más alto del Mediterráneo, el Peñón de Ifach, Calpe ha crecido a ambos lados de la Gran Roca, símbolo e imagen de la Costa Blanca. Su condición de destino turístico desde los años 30 es debido, sobre todo, a la calidad de sus playas, de arena fina y la limpieza de sus aguas. El municipio guarda vestigios del pasado en su casco antiguo y curiosidades como las ruinas de los Baños de la Reina, y la de unas antiguas salinas. Su puerto pesquero presenta una imagen muy animada y junto a el se suceden restaurantes en los que degustar pescados y mariscos de la zona.
Desde pequeñas calas de roca a extensas playas urbanas de fina arena, Calpe posee un variado y atractivo litoral en el que unas transparentes aguas son la nota dominante. Entre sus preciosas y tranquilas calas destaca la de Les Bassetes, en su extremo norte, que ofrece un abrigo natural para iniciarse en la práctica de la vela y unos interesantes fondos marinos -con extensas praderas de poseidonia- donde sumergirse a bucear. Una escuela de vela y un club de buceo permiten la práctica segura de ambas actividades.

Como contrapunto, las playas de La Fossa y El Arenal son bulliciosas, con todo tipo de servicios, un cuidado paseo marítimo e instalaciones temporales donde alquilar tablas de windsurf, patines o motos acuáticas.

La oferta de actividades se completa con la escuela de vela del club náutico, un centro de buceo en Puerto Blanco, un club de golf y, dominándolo todo, la enorme roca del Parque Natural del Peñón de Ifach que, con sus 332 metros, es todo un reto para los amantes de la escalada.

En Calpe resulta ineludible la visita al Peñón de Ifach, que ostenta la declaración de Parque Natural y una singular tipología que hace que se adentre en el mar, hasta la punta del Carallot. A los pies del Peñón se encuentran las antiguas salinas romanas, y su entorno constituye, además, un importante paraje ecológico, sobre todo, de aves migratorias. Acantilados, calas y playas de arena fina perfilan el litoral. La bahía se cierra por el sur con el Morro de Toix en tanto que en el interior del término las alturas de la Cometa, Oltà, Mascarat y el Collao se alternan con campos de cultivo configurando un bello paisaje. El litoral combina los acantilados de Ifach, Toix y la Mançanera, con las calas del Racó, Urques, Mallorquí, Calalga y Bassetes y con las playas de fina arena de la Fossa, Arenal-Bol, Cantal Roig y Puerto Blanco. Recientemente se han encontrado restos de una villa romana que formaba parte de la piscifactoría de los Baños de la Reina. El Barranco del Mascarat o la Sierra de Oltà, donde se puede practicar espeleología, son otros de los parajes de interés dentro del término.

Altea

Desde la punta del Mascarat y enclavada en una bahía, Altea se hace hueco, entre el mar y la montaña, otorgando una imagen casi simbólica de la Costa Blanca. Con la cúpula azul y blanca de su Iglesia Parroquial, el municipio se extiende por un tosal que acaba en el mismo Mediterráneo.
Pequeñas y hermosas calas y playas se suceden por un litoral plagado del mismo encanto blanco que guarda su casco urbano.

Desde la punta del Mascarat, Altea se abre en una amplia ensenada en la que pequeñas calas y playas se suceden hasta alcanzar el espigón del puerto que pone su límite con L´Alfàs del Pi, cuya playa cierra la ensenada a los pies de Punta Bombarda y el faro de Altea. La primera playa, de bolos y limpias aguas, se encuentra junto a la Marina Greenwich que cuenta con una atractiva oferta deportiva de centro de buceo, escuela de vela y alquiler de cruceros. Esta oferta la encontramos también en el puerto y en el club náutico.

A continuación, una playa de grava y una cala naturista dan paso a las más concurridas playas de l´Olla -de arena, bolos y roca- y Cap Negret -de grava- ambas con servicios. Finalmente al sur, junto al puerto, se encuentran dos playas urbanas de grava y aguas transparentes. Junto a su amplia oferta náutica, Altea cuenta con un club de golf ubicado en plena sierra Bernia que, a sus 9 hoyos, añade unas espléndidas vistas.

El casco antiguo de Altea bien merece una visita que debe iniciarse con la idea de “perderse” por un laberinto de calles empedradas y escalonadas, que permiten descubrir interesantes rincones.

Saliendo del casco urbano, otro lugares de interés son el Forat, la Font del Garrofert o la Font del Runar. Y a pocos kilómetros (10), el ajetreado Benidorm o el incomparable entorno de Calpe y el Peñón de Ifach (9). Hacia el interior, el paisaje azul y blanco cambia por el de los cultivos de naranjos y las huellas del paso de varias civilizaciones en La Nucia, Polop, Callosa d´En Sarrià, Guadalest o Finestrat ... (entre 6 y 18 Km).

 

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