|
En la costa
mediterránea española se encuentra
Castellón, la más septentrional de
las provincias de la Comunidad
Valenciana. Castellón, y su Costa
del Azahar, es tierra de grandes
contrastes.
Contrastes que
surgen de la propia configuración
geográfica. Aunque la capital se
llama Castellón de la Plana, la
provincia tiene, en su conjunto, más
monte que llano. Así, frente a la
franja litoral, que ofrece al
visitante el espectáculo de una
infinita alfombra verde trenzada por
los huertos de naranjos, el interior
es agreste. Comarcas cargadas de
historia y monumentos, con parajes
de extraordinaria belleza que, por
fortuna, no han sido modificados por
la acción del hombre y presentan hoy
la misma imagen que pudieron ver los
hombres y mujeres que pisaron estas
tierras hace cientos de años.
La Costa valenciana
se extiende a una provincia con dos
zonas paisajísticas claramente
diferenciadas: el litoral y la
montaña.
En el litoral,
comarcas prósperas que dan asiento a
su fabulosa huerta, cultivos de
regadío que perpetúan un mosaico de
verdes durante todo el año. Y del
otro lado, salvando una zona
intermedia de suaves piedemontes, en
la que son característicos los
cultivos de secano y de regadío no
intensivo, la agreste geografía del
interior, prácticamente inédita; el
arco montañoso de la serranía
valenciana, tajada a veces por los
impresionantes cañones de sus ríos,
en un marco salpicado de espaciosos
pinares que esconden cuevas y
abrigos prehistóricos, con
abundantes muestras de pinturas
rupestres. El litoral, bajo y
arenoso, de aguas poco profundas,
sin otro accidente geográfico que el
del cabo de Cullera, único punto por
donde las montañas toman contacto
con el mar, presenta una barrera de
dunas en las proximidades de las
playas, y también algunas zonas
pantanosas y charcas de agua dulce,
como las marismas del Puig o de
Jaraco (Xeraco), y sobre todo, la
Albufera de Valencia. Un litoral al
que llegan para verter sus caudales
al mar los cuatro ríos nacidos en
las montañas: Palancia, Turia, Júcar
(Xúquer) y Serpis; en el que se
produce un importante tráfico
marítimo por los puertos de Sagunto,
Valencia y Gandía; localizándose en
el mismo modernas instalaciones
náuticas para embarcaciones
deportivas y animados centros
turísticos, desde los que el viajero
tendrá oportunidad de descubrir la
belleza de las tierras altas, sus
balnearios de montaña, zonas de
acampada, poblados iberos y romanos,
casas blasonadas, castillos y
torres.
La Costa
Blanca abarca el tramo del litoral
mediterráneo correspondiente a la
provincia de Alicante y es un buen
ejemplo de lo que se conoce como
paisaje mediterráneo.
El viajero puede
optar por cualquiera de los rincones
de esta costa, desde el más
bullicioso y cosmopolita hasta los
que guardan, muy cerca del mar, su
aire rural. En cualquier caso,
merece la pena emprender el
recorrido de las comarcas vecinas,
que, en conjunto, constituyen un
buen muestrario de lo que
normalmente se conoce como paisaje
mediterráneo. Desde los valles, que
guardan en sus huertas escalonadas
el recuerdo vivo de su pasado
morisco, hasta los palmerales los
horizontes de la Costa Blanca reúnen
atractivos muy diversos. El clima
presenta también variaciones.
Siendo, en general, de temperaturas
suaves -la media anual es algo
superior a los 17ºC- y de lluvias
escasas, en las montañas del sector
septentrional la pluviosidad es,
lógicamente, superior a la que
registran las tierras bajas que
rodean a Elche y Orihuela. Los
campos de almendros, las viñas, las
huertas de frutales y los magníficos
palmerales conforman una vegetación
única en Europa.
La ciudad
luminosa....Valencia
Valencia, la tierra de flores y
fallas , es una de las ciudades
más grandes de España, y entre las
más vivas. Al estar situada a la
orilla del mar Mediterráneo, uno se
encuentra las playas en el mismo
corazón de la ciudad. No sorprende
que, sobre todo durante el verano,
la visiten gran cantidad de
turistas. Pues si uno quiere
vacaciones en la playa con
fantásticas posibilidades para
practicar cualquier deporte (golf,
submarinismo, ciclismo, tenis, etc...,
todos ellos muy populares aquí) y
disfrutar de una vida nocturna
rutilante, junto con una amplísima
oferta cultural, entonces Valencia
es el sitio para ello.
Importantes Ferias Internacionales
confirman que Valencia es una de las
más dinámicas ciudades de España.
Pasearse por sus calles y participar
en la abundantes posibilidades que
la capital ofrece es algo para lo
que las horas pueden correr sin
darnos cuenta, y después de tanto,
uno tiene que sentir hambre,
entonces es el momento para probar
el plato más famoso de España
exactamente donde nació, la
Paella Valenciana.
Además Valencia es por supuesto la
ciudad donde el Cid, el héroe
nacional, luchó contra los moros en
tiempos de Reconquista. Muchas
fiestas populares en la ciudad y
pueblos de los alrededores recuerdan
aún eventos de esta época. Pero en
este capítulo no podremos olvidar
sobre todo las fallas,
fiestas impresionantes de luz y
fuego que impresionarán al que por
aquí pase coincidiendo con estas
fechas.
El casco antiguo
El casco antiguo está delimitado por
la ruta del tranvía, que marca el
sendero por donde hasta 1865
estuvieron las murallas de la
ciudad. Aquí encontramos la mayor
concentración de monumentos,
pertenecientes en su gran mayoría a
la época de esplendor tras la
reconquista, en 1238, cuando Jaime I
tomó la ciudad de manos moras. De
este modo se puede hacer un cómodo
recorrido a pie, pasando por las
últimas plazuelas y callejas
solitarias que quedan en Valencia:
Comenzamos en la
Catedral, de estilo gótico
primitivo (a pesar que a ella se han
añadido durante los sucesivos siglos
partes de diversos estilos). Tiene
tres portadas, una románica, otra
gótica y otra barroca. La Capilla
Mayor es barroca y las laterales
neoclásicas. Destaca en ella su
impresionante cimborrio, la torre
campanario de planta octogonal,
símbolo de la ciudad, al que llaman
los valencianos el
"Micalet" (o
Miguelete). Desde su azotea se
divisa una preciosa panorámica; (y
si tiene paciencia como Víctor
Hugo, quizás logre contar los
300 campanarios que el afirmó que
poseía la ciudad).
Pero el dato más extraordinario es
si duda la Sala Capitular, donde se
venera el que se considera el
Santo Cáliz que Jesucristo
consagró en la Ultima Cena.
El Museo de la Catedral
expone pinturas de Goya y Jacomart,
orfebrería de Cellini, tallas de
Paggibonsi, cuadros de la Escuela
Valenciana del s. XV al XVII y una
extraordinaria Custodia que por ser
más moderna no tiene menos valor que
otras de mayor antigüedad.
Junto a la Catedral, está la
Basílica de la Virgen
de los Desamparados, ("Mare
de Deu dels Desemparats"), la
patrona de la ciudad, y en un
callejón inmediato el Almudín,
almacén de trigo de la época
medieval, hoy restaurado y
convertido en Museo. Siguiendo hacia
el Este, en una pequeña plaza, está
la Iglesia de San Esteban,
donde, según la tradición, el Cid
casó a sus hijas y San Vicente
Ferrer fue bautizado. En la
cercana calle del Palau está el
Palacio de los Almirantes de Aragón,
y en la de Trinquete de Caballeros,
la Iglesia de San Juan del
Hospital, de elegante gótico,
como lo es, si no aún más, el
Convento de Santo Domingo, en la
Plaza de Tetuán, a pesar de las
añadiduras de los siglos XIV y XV en
su interior o la portada diseñada
por Felipe II.
El Río
En el río Turia nos encontramos con
tres puentes de traza ojival, el
Puente del Real, el Puente de
la Trinidad y el Puente de
Serranos, con las
Torres de Serranos
antigua puerta de la muralla (s. XV),
que tiene tanto lujo de arco de
Triunfo como solidez de bastión
castrense.
El cauce del río Turia, provocó en
el año 1957 una inundación que causó
numerosos muertos y destruyó gran
cantidad de edificios, por lo cual
se decidió desviarlo a las afueras
de la ciudad. Ahora el antiguo
cauce del río es el escenario
del deporte y del recreo de todos
los valencianos ya que por él
pasean, corren, van en bicicleta
(sobre todo de montaña), juegan al
fútbol, al rugby, al base-ball,
patinan y hacen gimnasia a diario
los miles de ciudadanos que se
congregan en este agradable pulmón
de vida que es El Río.
El IVAM (Instituto Valenciano de
Arte Moderno) es un gran museo
que no deben perderse los amantes de
la nuevas tendencias del arte
(Escultura y Pintura). Constituye
uno de los tres mejores museos de
arte moderno de España. Está ubicado
enfrente del antiguo cauce del río,
a la altura de la Escuela de
Idiomas, que está justo al otro lado
del cauce.
La Lonja y sus cercanías
Por la calle de Serranos llegamos a
la Plaza de Manises, donde se
encuentra el edificio de la
Diputación, situado en un bello
palacio y la fachada posterior del
Palacio de la
Generalidad, sede del
Gobierno de la Generalitat. Este
edificio del s. XV ofrece gran
interés por las pinturas murales del
Salón de las Cortes, el
Salón Dorado y la Galería de
Retratos de los Reyes de Valencia.
De aquí llegamos a la calle de
Los Caballeros; antiguamente
barrio aristocrático, cuya
prolongación termina con otro famoso
portal las Torres de Quart
(1441) y a la plaza del Mercado
donde se encuentra el que quizás sea
el mejor monumento arquitectónico
valenciano; La
Lonja, construida por los
mercaderes valencianos en 1483 como
sede de la Contratación y del
Consulado del Mar.
Justo al lado se encuentra la
barroca Iglesia de los Santos
Juanes, cuya bóveda pintada por
Palomino, en su época tuvo una de
las más grandes pinturas murales del
mundo y el
Campanil de la Iglesia de Santa
Catalina, también barroco.
Desde aquí se llega por la calle
Torno al Palacio del Marqués de
Dos Aguas, de estilo rococó. Su
delirante portada se debe a la
imaginación del pintor Hipólito
Rovira, que murió loco. En contraste
con éste sería de gran interés
visitar el Colegio del Patriarca
(1603), por su austeridad típica del
Renacimiento español, o la
Universidad, neoclásica, que está
justo detrás, o el vecino y
grandioso Palacio de Justicia,
también neoclásico, coronado con una
gran estatua de Carlos III y a pocos
metros, se encuentra el nuevo
puente diseñado por el
arquitecto valenciano Santiago de
Calatrava, inaugurado en 1995 y
conocido como la Peineta
por los habitantes de esta ciudad.
El barrio del Carmen
No se puede decir que se conoce la
esencia de Valencia si no se conoce
este barrio; el más castizo y
bullanguero, quizás es el
superlativo de lo que en general es
toda la ciudad. Su plaza central, a
la que afluyen las calles de mayor
movimiento mercantil, y las del
ocio, donde están los espectáculos,
bares y restaurantes más
acreditados, presenta el más vivo
espectáculo. Las terrazas de los
cafés, los puestos de flores, los
escaparates, y el continuo ir y
venir hasta la noche hacen de este
barrio un atractivo especial.
El Ensanche
El Ensanche, como reforma
urbanística reciente ofrece la
apacible atmósfera que provoca su
población burguesa y burócrata. Un
paseo por esta zona le hará
comprender la Valencia de hoy.
|
 |
| |
|
Ciudad de las artes y las
ciencias - Valencia |
Los jardines
Como dice la canción "Valencia es
la tierra de las flores.." y
estas se pueden apreciar aquí en su
más intenso colorido y fragancia.
Para ello nada mejor que tomarse
tiempo para darse un paseo por los
bellos parques que ofrece esta
ciudad. Los Jardines de la
Alameda o los Jardines de
Monforte ofrecen esa bella
atmósfera, neoclásica y romántica,
del siglo XVIII con sus bellos
arriates y arboleda adornados con
estatuas y fuentes con juegos de
agua. Merece la pena visitar
Los Jardines del Real
o Viveros, que poseen las más
bellas rosaledas y sus pinares,
sobre el montículo sobre el que
estuvo edificado el viejo palacio
real, son el deleite del paseante
que se podrá perder entre curiosas
ruinas y fuentes. En él se encuentra
el parque zoológico. Una
atmósfera más original ofrece el
Jardín Botánico, rico en plantas
exóticas.
Adicionalmente Valencia cuenta con
un buen numero de paseos ajardinados
como el Paseo de Valencia al Mar
en la Ciudad Universitaria o la
Gran Vía, donde se respira la
frescura mediterránea.
Si
uno viera Valencia a vista de
pájaro, podría apreciar una ciudad
extremadamente clara y luminosa,
situada en una inmensa llanura
rodeada de miles de matices de
verdes, los de la rica y jugosa
huerta valenciana y del intenso azul
del mar Mediterráneo.
Y es por ello que no se debiera
prescindir de adicionar a la visita
de la ciudad una bonita excursión
por tan atractivos parajes:
La Huerta
-
Empieza justo al borde de la
ciudad y se extiende desde la
Albufera a Sagunto. Su fértil
tierra, que puede dar hasta cuatro
cosechas al año está regada por
ocho grandes acequias que
distribuyen las aguas del Turia.
La gran variedad de sus cultivos
ofrece un colorido lleno de
matices, incluso con bellas
plantaciones de flores, tan
cuidadosamente cultivadas que a
veces uno se siente en un jardín.
A este hermoso paisaje se le añade
la bella pincelada de las
barracas, vivienda
tradicional del campesino humilde,
construcciones de barro de un
blanco estridente con techo en
doble vertiente de cañas y paja.
Lamentablemente no quedan muchas
de ellas, al igual que la
residencia señorial campesina, la
alquería, de las que
quedan ejemplares como la
Alquería del Pi, en
Burjasot,
de estilo gótico.
Entre los más bellos huertos para
visitar están los de Alcira,
Carcagente y Oliva,
apretados, siempre verdes, bañados
de azahar en primavera. Entre los
arrozales merece visitar
Sollana, Sueca y
Cullera, que parecen en Mayo
una pintura japonesa y un mar de
oro en Septiembre, cuando están
listos para la siega.
-
La Albufera
-
Este lago de agua salada que
comunica con el mar está situado
al Sur. Es una experiencia
inolvidable cruzarlo en barca al
atardecer, cuando la luz del
crepúsculo le da tan bellos
matices. A su alrededor se
encuentran algunos pueblecitos de
pescadores, como el
Palmar,
muy pintoresco. Aquí se refugian
periódicamente un buen número de
aves migratorias.
-
La Dehesa
-
Entre la Albufera y el mar se
encuentra la dehesa, franja de
pinares que bordea el mar con
playas de agua templada. Esta zona
ofrece fantásticas oportunidades
para el baño, cosa que no ignoran
los muchos que en la zona se
congregan.
-
Los parajes con historia
-
Entre ellos destaca
Sagunto,
donde se encuentra un teatro
romano bastante bien conservado y
un enorme castillo medieval,
aunque ya la plaza defensiva
existió en época romana y árabe.
Fue escenario de importantes
hechos históricos, y tiene la
curiosidad de que por su tamaño se
tuvo que dividir en siete plazas
diferentes para facilitar su
defensa. Otra fortaleza
impresionante la encontraremos en
Játiva,
la ciudad de los Papas Borgia, que
conserva intacto su antiguo aire
señorial. Esta fortaleza tiene la
curiosidad de ser un amplio
muestrario de historia, ya que
conserva restos de muralla tan
antiguos como son los de los
íberos, llegando en sucesivas
añadiduras hasta la muralla del s.
XIX. Adicionalmente Játiva posee
el gran interés de conservar uno
de los más antiguos restos
paleontológicos de la Península
Ibérica, las cuevas de Cova
Negra donde se aprecian
evidencias de unos 8.000 años de
antigüedad, cuando la península
estaba habitada por poblaciones
del Neandertal.
-
La
marca turística "Costa Azahar"
abarca toda la provincia de
Castellón, que es la más
septentrional de las que configuran
el antiguo Reino de Valencia. Con
una extensión de ciento veinte
kilómetros, posee finas y cálidas
playas, agrestes y bellas calas,
todas ellas bañadas por las
tranquilas aguas del mar
Mediterráneo. Tierra adentro, se
completa con frondosos bosques de
pinos y encinas e inmensos huertos
de naranjos. Está limitada, al
norte, por Cataluña; al oeste, por
Aragón y al sur por la provincia de
Valencia, en la singular extensión
que configura el final de las
comarcas del Alto Palancia y La
Plana.
En
"Costa Azahar" garantizamos
casi trescientos días de sol
al año y una temperatura media
de 18º. Estos factores la
convierten en una zona
magnífica para disfrutarla
durante todo el año, pues un
clima mediterráneo de largos,
secos y calurosos veranos y
suaves inviernos la convierte
en lugar ideal para poder
vivir y disfrutar de los
extraordinarios atractivos que
ofrece al visitante esta
provincia española.
La provincia de Castellón es,
además, la segunda más
montañosa de España, por lo
que se conjuga perfectamente
y, en muy pocos kilómetros de
distancia, las limpias playas
del litoral con una orografía
agreste en el interior que va
declinando a medida que se
acerca a la costa.
La franja turística
castellonense que corresponde
a la costa está muy bien
comunicada. De norte a sur la
cruza la autopista A-7, con
anchas carreteras de acceso a
las poblaciones; dispone
también de un completo
servicio de transporte
ferroviario e incluso marítimo
y aéreo en virtud de la escasa
distancia existente con
Valencia, capital de esta
Comunidad, pronto la provincia
contará con unas instalaciones
aereoportuarias que
facilitarán aun más el acceso
a nuestras tierras.
Castellón es una provincia
eminentemente industrial con
fuerte arraigo agrícola. Aquí
reside el ochenta por ciento
de la industria azulejera y
cerámica española que convive
perfectamente con el cultivo y
comercialización citrícola; el
naranjo es el árbol por
excelencia de "Costa Azahar",
y su flor "el Azahar" le da
nombre.
Tradicionalmente, otro de los
recursos más importantes de
esta provincia es la pesca ya
que esta zona del Mediterráneo
es muy rica en pescados y
mariscos. El turismo se ha ido
incorporando al protagonismo
industrial y en este momento
ocupa también un puesto
preferente. Los profesionales
de este sector han sabido
aprovechar los magníficos
recursos y bellezas naturales
de la "Costa Azahar" y
complementarlos con una
moderna oferta de hoteles,
campings, restaurantes, así
como campos de golf y puertos
deportivos.
De
norte a sur, Vinaròs
es la primera ciudad que
saluda a los visitantes de
"Costa Azahar"; esta población
ha sufrido, una completa
transformación de unos años a
esta parte, con barriadas
nuevas, calles totalmente
urbanizadas, salpicadas de
hermosos edificios góticos y
barrocos. Cuenta Vinaròs con
una moderna plaza de toros, un
puerto comercial y pesquero,
amplias y limpias playas
dotadas de completos servicios
y una rica gastronomía en la
que el langostino es la
especie más preciada y
tradicional.
Benicarló es
una ciudad de origen árabe,
con núcleos pre-ibéricos
cerca. Tiene un casco urbano
medieval con casas notables en
las que podemos observar
escudos nobiliarios en sus
fachadas. A través de una
larga avenida, la población
está unida al mar donde
destaca su puerto pesquero y
su larga y amplia playa que
llega hasta la singular
Peñíscola, centro neurálgico
del turismo de este sector de
" Costa Azahar".
Peñíscola no
sólo es singular por su
emplazamiento sobre un
promontorio rocoso rodeado por
el mar y unido a tierra por un
tómbolo arenoso, sino por sus
excepcionales monumentos, los
hechos históricos de los que
sirvió de escenario y la
belleza de sus playas y
enormes acantilados de la
Sierra de Irta,
paraje natural de gran
belleza.
El majestuoso Castillo
de Peñíscola fue
construido por los templarios
en el siglo XIII. Es una obra
única, de estilo aragonés,
austero y desnudo de toda
ornamentación. Esta singular
obra fue continuada después
por la Orden de Montesa y por
el Papa Benedicto XIII, más
conocido como el Papa Luna
donde se retiró tras el Cisma
de Occidente. Peñíscola ha
jugado un papel muy importante
durante años en los
acontecimientos más destacados
de la historia de España. Esta
población es, en la
actualidad, la ciudad
turística más visitada de toda
la Comunidad Valenciana.
Poco más al sur, nos
encontramos con
Alcossebre, núcleo
urbano eminentemente
turístico, de origen árabe,
que luego poblaron pescadores.
Está agregado a Alcalà
de Xivert y cuenta
con un moderno puerto
deportivo, playas y magníficas
urbanizaciones de chalets y
apartamentos.
En Torreblanca
encontramos el poblado
marítimo de Torrenostra, con
una excelente playa, campings
y restaurantes rodeando a un
viejo poblado marinero que hoy
se halla en constante
desarrollo como centro
turístico y de veraneo.
Entre esta población y Oropesa
del Mar, ocupando parte del
término municipal de
Cabanes, se encuentra
el Parque Natural del
Prat de Cabanes-Torreblanca,
una importante zona húmeda que
conserva valiosas especies
vegetales y animales.
En Oropesa del Mar
se extienden las playas de La
Concha y la de Morro de Gos,
ambas de suaves arenas. Junto
a ellas un moderno puerto
deportivo que abre excelentes
perspectivas para el turismo
de esta población. Cuenta
también Oropesa del Mar con
agrestes y hermosas calas
cubiertas de pinos y con una
amplía vista sobre el
Mediterráneo, donde destaca la
zona de "Las Playetas".
Benicàssim,
pueblo de origen árabe, es la
cuna del turismo de "Costa
Azahar, volcado hacia esta
actividad no sólo por sus
magníficas playas, sino
incluso por sus agrestes
montañas, muy próximas a la
costa, que configuran el
singular paraje del
Desierto de las Palmas.
La proximidad entre el mar y
la montaña es tal, que incluso
se confunden en algún punto
del litoral. Con el
espectacular desarrollo de
villas y apartamentos junto al
mar, Benicàssim se ha
convertido en uno de los
centros turísticos y
veraniegos más importantes de
la costa mediterránea española
y de obligada visita.
Las playas de Benicàssim se
prolongan hacia el sur sin
interrupción, conectando con
las de la capital,
Castellón de la Plana,
lo que supone una oferta casi
sin precedentes en España de
catorce kilómetros
ininterrumpidos de playas de
fina arena, amplias y limpias,
dotadas de un importante
número de hoteles, campings,
restaurantes típicos, campos
de golf, aeroclub, pistas de
tenis, planetario,
discotecas, pubs y en el
centro, el majestuoso Parque
del Pinar, paraje natural a
pocos metros del mar, orgullo
de castellonenses por su
singularidad.
La Playa del Pinar termina en
el Grau,
distrito marítimo de la
capital, muy conocido en
medios turísticos por la
extraordinaria profusión de
restaurantes donde pueden
degustarse los más típicos
platos de esta zona, sobre
todo arroces de todo tipo,
pescados y marisco recién
capturados, algunas de cuyas
variedades son únicas en el
mundo.
Castellón tiene uno de los
puertos más modernos y de
mayor proyección del
Mediterráneo; los apartados
comercial y pesquero cohabitan
con el Club Náutico, donde
actualmente hay más de
trescientas embarcaciones
deportivas y donde se pueden
practicar un importante número
de actividades náuticas por lo
que ha supuesto una
interesante promoción de los
deportes del mar, sobre todo,
entre los jóvenes. A treinta
millas del Grau se levanta el
archipiélago de las
Islas Columbretes,
cuatro grupos de islotes de
origen volcánico que aparecen
a los ojos de los visitantes
como barcas varadas en el mar.
La mayor, "L’Illa Grossa",
tiene una extensión de 14
hectáreas. Son de una belleza
incomparable y constituyen una
Reserva Natural protegida.
Nuestro recorrido por "Costa
Azahar" nos lleva hasta
Almassora,
cerca de la desembocadura del
río Mijares, de gran interés
ecológico. Su término
municipal está salpicado de
ermitas de origen medieval y
constituye un inmenso huerto
de naranjos donde se conservan
antiguos "masets" y alquerías
de labranza. La playa, situada
a pocos kilómetros del casco
urbano tiene numerosas villas
y edificios de apartamentos.
Es un lugar tranquilo, todavía
apartado del bullicio propio
de otras zonas, ideal para
disfrutar del sol y una
temperatura excepcional de la
que goza durante la mayor
parte del año.
A pocos kilómetros de
Almassora, en la ruta hacia el
sur de la provincia está
Burriana,
ciudad de rancio abolengo. Es
el primer núcleo urbano de la
comarca de La Plana y se
remonta al siglo IX. Destaca
su interesante casco urbano y
en él, varios edificios de los
siglos XIII al XVIII. Es
también conocida como la Cuna
de la Naranja, en cuyo honor
recientemente se ha levantado
un museo. El
puerto, construido a
principios de este siglo tenía
como objetivo servir a la
exportación naranjera.
Actualmente tiene también una
intensa actividad pesquera y
deportiva. Junto al puerto, la
playa y en su entorno se
levanta un importante núcleo
de villas y apartamentos que
ofrecen un excepcional futuro
turístico.
A cinco kilómetros está
Nules, la
antigua Noulas, que figura en
los itinerarios romanos.
También hay en esa población
innumerables vestigios de la
época romana. Y junto a ella,
Mascarell, todavía rodeada de
una muralla cuadrangular
construida de tapial de
argamasa, barro y ladrillo.
Muy cerca, la playa, con un
desarrollado conjunto de
apartamentos y residencias
veraniegas. Hay que destacar
en ella la singularidad del
Parque "L’Estany", una amplia
laguna de agua dulce junto al
Mediterráneo.
Monofa, cuyo
nombre significa "lugar de
pozos", es una población
situada junto a la
desembocadura del río Belcaire
que aun conserva vestigios de
sus antiguas murallas; es un
típico pueblo huertano cuyo
barrio marítimo posee una
buena playa que ha conocido
recientemente un creciente
desarrollo como centro
veraniego agrupando a
numerosos chalets y villas.
Chilches y
sus cuidadas playas, con un
amplio y moderno paseo
marítimo junto a villas y
apartamentos, dan paso al
final de nuestro recorrido por
"Costa Azahar":
Almenara, donde se
conserva el castillo de
construcción árabe, que jugó
un importante papel a lo largo
de la historia, desde El Cid,
hasta las guerras carlistas,
pasando por la conquista de
Jaime I y la Guerra de la
Independencia. Su playa se
conoce con el nombre de Casa
Blanca, antiguamente estaba
poblada por un grupo de
pescadores y agricultores que
se agrupaban en barracas,
convirtiéndose con el paso del
tiempo en una moderna plaza
turística.
" Costa Azahar" reúne en su
conjunto todos los atractivos
necesarios para pasar una
temporada inolvidable por su
belleza y por sus lugares
apacibles donde poder
disfrutar de unas jornadas en
contacto directo con la
naturaleza, bajo un sol
radiante y una excepcional
temperatura; convirtiéndola
tras conocerla en su lugar
preferido para vivir unas
vacaciones inolvidables.
Alicante
Por tierra, mar y aire.
Cualquier medio es bueno para
acercarse a la renombrada
'Ciudad de la Luz'. Con más de
3000 años de historia,
patentes en los vestigios que
han dejado distintas
civilizaciones, la capital de
la Costa Blanca ofrece los más
diversos paisajes y contrastes
más que envidiables. Una
ciudad con vida cultural, con
amplios parques y jardines,
vida nocturna y centro de
negocios. Además, sus playas,
son de fina arena y están
dotadas de múltiples
servicios. Y va a más.
Alicante no desiste en su
empeño de crecer con nuevos
proyectos y grandes ilusiones
para seguir siendo, aún más si
es posible, el destino
turístico por excelencia.
Como corresponde a una ciudad
que vive volcada al mar, la
fachada marítima (con sus
playas, puerto y paseo)
constituye la principal seña
de identidad de Alicante. En
su extremo más septentrional,
la conocida playa de San Juan
-con todo tipo de servicios e
instalaciones temporales para
alquiler de catamarán y
windsurf- extiende su fina
arena a lo largo de 3 km.
hasta el Cabo de Huertas, que
la separa de la popular playa
de la Albufereta. Ya en pleno
centro de la ciudad, junto a
la explanada, la playa del
Postiguet, antaño repleta de
balnearios, muestra una
animada imagen todo el año.
El puerto es la zona de ocio
más concurrida de Alicante y,
además de restaurantes, pubs y
discotecas, alberga un club
náutico y una marina deportiva
que ofrecen mil posibilidades
para iniciarse en la náutica:
escuela de vela ligera,
alquiler de cruceros y centros
de buceo. Del puerto parten
barcos a la Reserva Marina
Isla de Tabarca -un paraíso
para los amantes del
submarinismo por sus
extraordinarios fondos de
praderas de poseidonia- que
cuenta también con una pequeña
y limpia playa de arena y
bolos.
Finalmente, al sur del puerto,
se encuentra la playa del
Saladar, de arena fina y con
todo tipo de servicios. La
oferta deportiva se completa
con tres excelentes campos de
golf así como club de tenis,
hípica y una extensa dotación
de equipamientos deportivos.
A
sólo 11 millas náuticas se
encuentra Tabarca, la única
isla habitada de la Comunidad
Valenciana, cuyas aguas han
sido declaradas reserva marina
del Mediterráneo. Toda la
fachada marítima es digna de
un esmerado recorrido,
facilitado por los Paseos de
Gómiz, Conde de Vallellano y
Almirante Julio Guillén Tato,
o por la Explanada, un paseo
de palmeras con más de
quinientos metros compone un
gran mosaico de mármol
tricolor como suelo. Otras
opciones son subir al Castillo
de Santa Bárbara, que ofrece
unas increíbles
vistas o adentrarse en el
Monte Benacantil, verdadero
pulmón de la ciudad poblado de
pinos y eucaliptus, en cuya
ladera se encuentra el Parque
de la Ereta, que permite
realizar un recorrido a pie
desde el Castillo hasta el
casco antiguo de la ciudad.
Tras recorrer el casco antiguo
y el litoral, a poco más de 40
kilómetros se encuentra la
ciudad-turismo por excelencia
que es Benidorm donde a las
playas y al gentío se ha unido
la oferta de ese gran parque
temático y de atracciones
llamado "Terra Mítica". Hay
más alternativas, como visitar
Elx, ciudad donde se encuentra
el más extenso palmeral de
Europa, con casi un millón de
ejemplares, declarado
Patrimonio de la Humanidad por
la UNESCO.
|
Calpe |
Bajo la atenta vigilancia
del acantilado más alto
del Mediterráneo, el Peñón
de Ifach, Calpe ha crecido
a ambos lados de la Gran
Roca, símbolo e imagen de
la Costa Blanca. Su
condición de destino
turístico desde los años
30 es debido, sobre todo,
a la calidad de sus
playas, de arena fina y la
limpieza de sus aguas. El
municipio guarda vestigios
del pasado en su casco
antiguo y curiosidades
como las ruinas de los
Baños de la Reina, y la de
unas antiguas salinas. Su
puerto pesquero presenta
una imagen muy animada y
junto a el se suceden
restaurantes en los que
degustar pescados y
mariscos de la zona.
Desde
pequeñas calas de roca
a extensas playas
urbanas de fina arena,
Calpe posee un variado
y atractivo litoral en
el que unas
transparentes aguas
son la nota dominante.
Entre sus preciosas y
tranquilas calas
destaca la de Les
Bassetes, en su
extremo norte, que
ofrece un abrigo
natural para iniciarse
en la práctica de la
vela y unos
interesantes fondos
marinos -con extensas
praderas de poseidonia-
donde sumergirse a
bucear. Una escuela de
vela y un club de
buceo permiten la
práctica segura de
ambas actividades.
Como contrapunto, las
playas de La Fossa y
El Arenal son
bulliciosas, con todo
tipo de servicios, un
cuidado paseo marítimo
e instalaciones
temporales donde
alquilar tablas de
windsurf, patines o
motos acuáticas.
La oferta de
actividades se
completa con la
escuela de vela del
club náutico, un
centro de buceo en
Puerto Blanco, un club
de golf y, dominándolo
todo, la enorme roca
del Parque Natural del
Peñón de Ifach que,
con sus 332 metros, es
todo un reto para los
amantes de la
escalada.En Calpe
resulta ineludible la
visita al Peñón de
Ifach, que ostenta la
declaración de Parque
Natural y una singular
tipología que hace que
se adentre en el mar,
hasta la punta del
Carallot. A los pies
del Peñón se
encuentran las
antiguas salinas
romanas, y su entorno
constituye, además, un
importante paraje
ecológico, sobre todo,
de aves migratorias.
Acantilados, calas y
playas de arena fina
perfilan el litoral.
La bahía se cierra por
el sur con el Morro de
Toix en tanto que en
el interior del
término las alturas de
la Cometa, Oltà,
Mascarat y el Collao
se alternan con campos
de cultivo
configurando un bello
paisaje. El litoral
combina los
acantilados de Ifach,
Toix y la Mançanera,
con las calas del Racó,
Urques, Mallorquí,
Calalga y Bassetes y
con las playas de fina
arena de la Fossa,
Arenal-Bol, Cantal
Roig y Puerto Blanco.
Recientemente se han
encontrado restos de
una villa romana que
formaba parte de la
piscifactoría de los
Baños de la Reina. El
Barranco del Mascarat
o la Sierra de Oltà,
donde se puede
practicar
espeleología, son
otros de los parajes
de interés dentro del
término.
Altea |
Desde la punta del
Mascarat y enclavada
en una bahía, Altea se
hace hueco, entre el
mar y la montaña,
otorgando una imagen
casi simbólica de la
Costa Blanca. Con la
cúpula azul y blanca
de su Iglesia
Parroquial, el
municipio se extiende
por un tosal que acaba
en el mismo
Mediterráneo.
Pequeñas y hermosas
calas y playas se
suceden por un litoral
plagado del mismo
encanto blanco que
guarda su casco
urbano.
Desde la punta del
Mascarat, Altea se
abre en una amplia
ensenada en la que
pequeñas calas y
playas se suceden
hasta alcanzar el
espigón del puerto que
pone su límite con
L´Alfàs del Pi, cuya
playa cierra la
ensenada a los pies de
Punta Bombarda y el
faro de Altea. La
primera playa, de
bolos y limpias aguas,
se encuentra junto a
la Marina Greenwich
que cuenta con una
atractiva oferta
deportiva de centro de
buceo, escuela de vela
y alquiler de
cruceros. Esta oferta
la encontramos también
en el puerto y en el
club náutico.
A continuación, una
playa de grava y una
cala naturista dan
paso a las más
concurridas playas de
l´Olla -de arena,
bolos y roca- y Cap
Negret -de grava-
ambas con servicios.
Finalmente al sur,
junto al puerto, se
encuentran dos playas
urbanas de grava y
aguas transparentes.
Junto a su amplia
oferta náutica, Altea
cuenta con un club de
golf ubicado en plena
sierra Bernia que, a
sus 9 hoyos, añade
unas espléndidas
vistas.
El casco antiguo de
Altea bien merece una
visita que debe
iniciarse con la idea
de “perderse” por un
laberinto de calles
empedradas y
escalonadas, que
permiten descubrir
interesantes rincones.
Saliendo del casco
urbano, otro lugares
de interés son el
Forat, la Font del
Garrofert o la Font
del Runar. Y a pocos
kilómetros (10), el
ajetreado Benidorm o
el incomparable
entorno de Calpe y el
Peñón de Ifach (9).
Hacia el interior, el
paisaje azul y blanco
cambia por el de los
cultivos de naranjos y
las huellas del paso
de varias
civilizaciones en La
Nucia, Polop, Callosa
d´En Sarrià, Guadalest
o Finestrat ... (entre
6 y 18 Km).
|
|
|
|