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Costa Rica es la joya de América Central.
Aunque tiene fama de ser un oasis de paz entre vecinos turbulentos,
ofrece mucho más que una situación de estabilidad. Los atractivos
naturales del país, su fauna y la reputación que se ha ganado por llevar
a cabo una conservación inteligente atrae a turistas de todo el mundo, y
los ticos lo saben. Los gobiernos sucesivos han realizado un gran
esfuerzo por preservar la imagen de la nación como un paraíso del
ecoturismo, convirtiendo a Costa Rica en un lugar idóneo para conocer el
trópico de forma natural y con un impacto mínimo.
Sin embargo, aquellas personas para las que
caminar durante horas por arroyos con el agua hasta la rodilla para
poder ver un reptil colgado de un árbol no sea el ideal de diversión no
deben tachar este destino de su lista. Al contar con grandes extensiones
de costa, no resulta sorprendente que albergue algunos de los mejores
lugares para practicar el surf, numerosas playas y un clima que fomenta
el ocio y el disfrute.
San José
La cosmopolita capital de Costa Rica, con una extensión
de 170 km² y una población de alrededor de un millón de habitantes, es
el centro de transportes del país, por lo que los visitantes suelen
pasar unos pocos días en ella. Con sus grandes almacenes, comercios y
cadenas de comida rápida, se respira una atmósfera más norteamericana
que en el resto de las capitales latinoamericanas. Sin embargo, San José
también cuenta con museos y restaurantes excelentes, con mercados llenos
de colorido y con un clima agradable.
Los museos más interesantes son el Museo Nacional,
que alberga muestras arqueológicas costarricenses, mobiliario colonial,
vestidos y arte religioso; el Museo del Oro Precolombino, con una
deslumbrante muestra de objetos áureos; y el Museo de Jade, con
la mayor colección de esculturas de esta piedra semipreciosa del mundo.
El edificio más notable de la ciudad es el Teatro Nacional,
construido en la última década del siglo XIX; en él se representan obras
de teatro, óperas, ballets y conciertos de la Orquesta Sinfónica
Nacional. El mercado más completo es el Central, ajetreado pero
con una ingente cantidad de mercancías, desde pavos vivos a artículos de
cuero, además cuenta con establecimientos de comida baratos.
Los hoteles y restaurantes económicos se ubican al oeste
de la calle Central, entre las avenidas 1 y 2.
Parque Nacional Volcán
Arenal
Al noroeste del país, en mitad de un parque nacional, se
puede contemplar el volcán Arenal (1.633 m), con su cono casi
perfecto, que encarna la imagen preconcebida que todos tenemos de un
volcán. Activo desde 1968, cuando unas enormes explosiones originaron
unos ríos de lava bajo los que perecieron decenas de personas. El grado
de actividad varía de semana en semana: en ocasiones, se disparan
chorros de lava roja y rocas incandescentes; otras, el volcán se halla
más tranquilo y permanece sumido en medio el silencio. No debe escalarse
el Arenal bajo ningún concepto. De noche, las mejores vistas del volcán
se obtienen desde la vertiente norte u oeste. Dado que el parque no fue
creado hasta 1995, las instalaciones son escasas; sólo existe un
albergue y no está permitido acampar, por lo que la base idónea desde
donde visitar la zona la constituye la pequeña localidad de La
Fortuna de San Carlos.
Parque Nacional Santa
Rosa
Éste es el parque nacional más antiguo de Costa Rica y
uno de los más desarrollados. Cubre casi por entero la península de
Santa Elena, situada en el Pacífico, en la esquina noroeste del
país, y contiene el mayor bosque tropical seco que queda en América
Central, así como destacados puntos de cría para especies en peligro de
tortugas marinas. El parque también guarda importantes reminiscencias
históricas, ya que en él se conserva la hacienda donde un inexperto
ejército costarricense repelió a William Walker en 1856.
También destacan el Parque Nacional Rincón de la Vieja,
al noreste de Liberia y noroeste de Costa Rica, una reserva volcánica
con conos, cráteres, lagunas, charcas hirvientes de barro y manantiales
de agua sulfurosa. El parque puede explorarse a pie o a caballo, y los
visitantes pueden bañarse en los manantiales de agua caliente. Otro
parque importante es el Parque Nacional Corcovado, en el extremo
suroeste de la península de Osa (al sur del país), que ofrece
excursiones de larga distancia. Los senderos brindan la posibilidad de
pasar varios días caminando por un bosque tropical húmedo de baja
altitud. Conviene visitar este parque durante la estación seca y
disfrutar contemplando su fauna. Además, pueden efectuarse breves
caminatas alrededor de
Playas del Pacífico
Quien considere que ya ha visto suficientes guacamayos
puede nadar o relajarse en una de las playas del país. La costa del
Pacífico ofrece una agradable mezcla de centros turísticos de lujo y
playas desérticas. Golfito se localiza al sureste del litoral del
Pacífico, protegido en una pequeña bahía del golfo Dulce; además de ser
un puerto importante, sirve de acceso a las fantásticas playas de la
región. Al noreste de la población, la costa alberga numerosas cuevas,
con alojamientos tipo jungla y una selva virgen como telón de fondo. El
Parque Nacional Corcovado, en la costa de la península de Osa,
cuenta con una colonia de guacamayos escarlata. Las playas más notorias
son playa Cativo, playa Zancudo (la idónea para nadar,
según los lugareños) y Pavones (inmejorable para la práctica del
surf).
La costa central del Pacífico se inicia en Uvita y se
extiende hacia el Norte hasta el golfo de Nicoya y la ciudad de
Puntarenas. El centro turístico costero de Jacó atrae a los turistas
que llegan en viajes organizados y a quienes buscan la diversión.
Puntarenas está contaminada en exceso para la mayoría de los
extranjeros, que ni siquiera se atreven a mojarse los pies en sus aguas;
los nadadores escrupulosos deben dirigirse hacia las islas situadas
frente a la costa, como isla Tortuga. Cerca de Puntarenas,
existen lugares estupendos para practicar el surf, como Boca Barranca
y Doña Ana. |