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Las Tierras Altas e islas
Aquí es donde las tierras bajas (región situada por debajo
de una línea imaginaria que va de Dundee a Glasgow) se
encuentran con las Tierras Altas en un paisaje de una
belleza inimaginable. Aquí descubrirá una Escocia diferente,
con jardines magníficos, colinas boscosas, acantilados
escarpados y lagos románticos. Esta es una zona de gran
atractivo turístico gracias al impresionante castillo de
Stirling, la pintoresca región de los Trossachs y el lago
Lomond con el parque forestal Queen Elizabeth, que forma
parte del primer parque nacional de Escocia. El campo,
dotado de una belleza llena de poesía y tierra del héroe
legendario Rob Roy Macgregor, ofrece infinitas posibilidades
para los amantes del senderismo, el ciclismo y los deportes
acuáticos.
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Tierras Altas - Escocia |
Las islas ofrecen toda una
variedad de paisajes y vistas panorámicas. La isla de Mull y
su vecina Iona se encuentran entre las favoritas para pasar
unas vacaciones relajantes. Jura e Islay están muy cerca,
pero tienen caracteres muy diversos. Jura es una selva en
miniatura con varios picos donde podrá gozar de una gran
tranquilidad, mientras que Islay, una isla con grandes
reservas de turba y ocho destilerías, se ha convertido en un
paraíso para los amantes del whisky. Las demás islas, más
pequeñas, son más llanas y suelen atraer a los aficionados
al surf.
Qué ver en Escocia
Edimburgo
La capital escocesa, una de las ciudades más bellas de Europa, destaca
por su espectacular emplazamiento, su extraordinario patrimonio
arquitectónico y su vigor cultural. Las pobladas viviendas de la
histórica Old Town (la parte antigua) contrastan con la ordenada
cuadrícula georgiana de la New Town (la parte nueva), que en muchas
urbes se consideraría un enclave histórico en sí mismo; ambas zonas
fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1995.
Como escenario de fondo, se puede vislumbrar el Firth of Forth, las
montañas Pentland y la ya clásica montaña Calton, permanentemente
nevada.
La urbe puede visitarse a pie, y es conveniente iniciar el recorrido
desde el castillo de Edimburgo. Esta bella y romántica
fortaleza, situada en el límite occidental de la Milla Real y sobre
la regia residencia de Holyrood, se alza como recordatorio
del pasado sangriento de la ciudad. Sus cimientos datan del 850
a.C., y los vestigios más antiguos que aún perduran se construyeron
en el año 1130. Desde el siglo XI hasta el XVI, se constituyó como
la sede simbólica de la realeza escocesa, y en la actualidad se ha
convertido en el emplazamiento de la división escocesa del ejército.
En esta vía pública se puede apreciar un extraordinario paisaje
urbanístico, que ha permanecido intacto desde los siglos XVI y XVII;
paseando por alguna de las callejuelas que se dirigen a la Milla, el
viajero puede adentrarse a épocas pretéritas. Diversos monumentos y
edificios restaurados de esta vecindad ofrecen una visión fascinante
de la vida urbana que se desarrolló en el siglo XVII.
Merece la pena escalar la cercana montaña Calton para descubrir
las espléndidas panorámicas de la ciudad y los monumentos románticos
de la Ilustración, cuando Edimburgo estaba considerada la Atenas
del Norte. Antes de descender a la New Town, se recomienda la
visita a Greyfriars Kirk, donde se firmó la Alianza Nacional
en 1638. El cementerio de su conocida iglesia fue el escenario de
una de las películas más desgarradoras de Disney, Greyfriars
Bobby.
Al Norte se encuentra el distrito de New Town, separado por la
hundida vía férrea y los jardines de Princes Street; en este parque
permanece el monumento gótico dedicado al novelista y poeta escocés
Sir Walter Scott. Las bellas plazas, glorietas y edificios de
New Town reflejan la elegancia y el orden georgianos. La Galería
Nacional de Escocia alberga una impresionante colección de arte
europeo, mientras que la historia escocesa se refleja en las obras
expuestas en la Galería Nacional de Retratos de Escocia.
La metrópoli escocesa goza de una rica y variada vida cultural. Muestra
de ello son sus internacionalmente conocidos festivales, como el
Militar Tattoo, el Fringe y el Festival de Edimburgo. Si se pretende
visitar la ciudad durante estos eventos, todos ellos programados en
agosto, es imprescindible reservar alojamiento con bastante
antelación. Una buena forma de descubrir la vida cotidiana de los
lugareños es hospedándose en un Bed and Breakfast. Muchos de
ellos se encuentran al norte de New Town y en el barrio de Newington,
al sur del centro urbano. En las afueras de la ciudad se concentran
numerosos albergues juveniles. Sorprendentemente, la Milla Real
ofrece muchos restaurantes económicos, de calidad y especializados
en diversas gastronomías; el viajero puede escoger desde un satay
de Singapur hasta la cocina tradicional escocesa.
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Edimburgo - Escocia |
Glasgow
A tan sólo 48 km de Edimburgo se encuentra Glasgow que, a pesar de haber
permanecido durante mucho tiempo a la sombra de la capital, ha
dejado atrás el fantasma del desempleo, la recesión económica y la
violencia urbana. En las décadas de 1980 y 1990 esta urbe avanzó
cualitativamente desde el punto de vista social y cultural.
Indudablemente, Glasgow puede considerarse una auténtica ciudad
escocesa rebosante de energía y vitalidad. El centro urbano se
construyó sobre una cuadrícula plana en la orilla norte del río
naviero Clyde. Las zonas de interés se diseminan a lo largo de la
metrópoli; Sauchiehall St. concentra la mayor parte de
establecimientos comerciales, pubs y restaurantes.
La ciudad antigua se halla al Este, bordeando la catedral de Glasgow,
obra maestra del Gótico que se ha mantenido intacta hasta nuestros
días, el Museo de San Mungo de la vida y arte religiosos y la
casa señorial de Provand, una de las construcciones más
antiguas de la urbe que data del siglo XV. Hacia el Oeste puede
recorrerse un paseo muy interesante que atraviesa las elegantes
edificaciones y estructuras comerciales de la Merchant City,
del siglo XVIII. La concurrida calle Sauchiehall acoge las obras
maestras del Art Nouveau de Charles Rennie Mackintosh: la Escuela
de Arte de Glasgow y la Willow Tearoom, aún en activo.
Introducirse en la casa Tenement supone trasladarse al
pasado, ya que nos revela la forma de vida de la clase media de esta
ciudad a comienzos del siglo XX.
También es imprescindible descubrir la Burell Collection, que se
encuentra en el parque Pollok 5 km al sur de la ciudad. Esta
colección acoge en su bello edificio de reciente construcción
porcelana china, mobiliario medieval y pinturas impresionistas.
Saint Andrews
Esta bella y curiosa ciudad mezcla vestigios del medievo con paisajes
costeros azotados por las ventiscas, campos de golf y la universidad
escocesa más antigua. La que fuera capital eclesiástica del país ha
moldeado su personalidad mediante el golf. Saint Andrews acoge el
Royal & Ancient Golf Club y uno de los más famosos campos de
golf, el Old Course. Por encima de la bahía se alzan los restos de
su castillo, cerca de las reliquias que formaron parte de su
catedral, una de las más impresionantes del territorio escocés antes
de ser saqueada durante la reforma. En el casco urbano, los recintos
medievales comunican con las calles adoquinadas, las puertas de la
ciudad, las capillas, una cruz medieval y los museos, que se
encuentran en sus inmediaciones. Al igual que las universidades
contemporáneas de Cambridge y Oxford, la de Saint Andrews carece de
campus y sus edificios están diseminados por el centro de la urbe.
Islas Hébridas interiores
Las Hébridas interiores, en la costa occidental de Escocia, son el
archipiélago más accesible y están consideradas las más bellas del
país.
Jura, cercana a la costa de Strathclyde, se caracteriza por su paisaje
agreste y desértico, y entre sus principales atracciones destacan
sus solitarios paseos, las suaves ondulaciones de sus montañas (los
Paps de Jura), su destilería de whisky y los torbellinos que se
desatan con fuerza a poca distancia de la costa. Islay, la
más meridional de las Hébridas interiores, es famosa por su whisky
de malta ahumado. El Museo de la Vida de Islay, en Port Charlotte,
repasa la larga historia de la isla; la cruz de Kildaton, del siglo
VIII, es una de las mejores muestras de arte celta que aún pervive.
Otras atracciones de la isla son los restos de sus castillos y unas
doscientas cincuenta especies de aves.
Un poco más al norte, Colonsay, una de las Hébridas interiores más
remotas, conserva intactos sus acantilados, sus costas rocosas y sus
bahías de arena. Entre su fauna destacan las focas grises y las
cabras montés. Mull es una de las islas más populares, con
impresionantes vistas de las montañas, castillos, una red férrea y
sus pequeñas poblaciones llenas de encanto. Su capital, Tobermory,
es un puerto pesquero bastante pintoresco. El retiro espiritual de
Iona, un primitivo centro cristiano fundado por san Columbano,
está situado en el extremo suroeste de Mull. Más al Norte, Coll
ofrece senderos muy conocidos entre los paseantes, un sol radiante,
mucho viento, poca gente, dos castillos y un santuario de aves. Al
Suroeste, se encuentra Tiree, una isla de poca altura con
bellas playas de arena y una de las mejores zonas de Gran Bretaña
para disfrutar del sol.
La gran y accidentada isla de Skye atrae a muchos visitantes a
pesar de contar con un clima muy variable. Sin embargo, está llena
de recovecos y rodeada de paseos costeros de impresionantes
paisajes; en el interior, las rocas Cuillins atraen a los
escaladores más experimentados.
Aberdeen
La mayor parte de las construcciones de Aberdeen están realizadas con
granito, incluso las calles, lo que dota a esta ciudad de una
sinfonía en grises. La piedra de color plateado, al empaparse por el
sol y la lluvia, muestra un brillo irreal, a diferencia de los
resultados ante un día nublado. Aberdeen, un lugar muy limpio y
rebosante de civismo, se ha convertido en el puerto de servicio para
una de las mayores plataformas petrolíferas del mundo. Su numerosa
población es el resultado de una mezcla de trabajadores del crudo y
estudiantes. En torno al concurrido puerto convergen el sugestivo
mercado de pescado y su importante Museo Marítimo. En las
cercanías de Union Street, una de las vías públicas más relevantes
de la ciudad, se encuentran la histórica Castlegate, la
edificación medieval de Provost Skene y la Galería de Arte
de Aberdeen, que alberga una importante colección de arte
moderno y prerafaelita.
Área de Aviemore
Aviemore, la ciudad de las Highlands, es el punto de partida para acceder
a las montañas Cairngorm, un verdadero paraíso para
excursionistas y esquiadores. Situada en la única meseta ártica de
Gran Bretaña, la zona atrae a una fauna poco común en la zona, como
la marta, el gato montés, la ardilla roja, el águila pescadora (en
especial cerca del Boat of Garten) y el ciervo. La pesca de salmón
en las aguas del río Spey y en los lagos colindantes se ha
convertido en una verdadera tradición. La finca Rothiemurchus y el
parque forestal de Glenmore conservan acres de pinos y piceas; allí
se organizan paseos y excursiones guiadas, y se puede practicar una
gran variedad de deportes acuáticos.
Melrose
Esta atractiva población emplazada en el corazón de los Borders cuenta
con una abadía en ruinas, la clásica plaza del mercado y buenos
paseos por sus alrededores. Las abadía fue construida
siguiendo los parámetros del Gótico, con una sillería especialmente
decorativa. Sir Walter Scott participó en su reconstrucción en el
siglo XIX. Entre otras atracciones de Melrose, destacan varios
jardines y el Museo del Motor.
Islas Hébridas exteriores
Las inhóspitas, remotas y áridas islas Hébridas exteriores conforman un
arco de 209 km y están expuestas a los vendavales que soplan desde
el Atlántico. Amplios horizontes, playas de arena blanca, páramos de
turba e interminables vistas de agua y cielo dominan el paisaje.
Éste es uno de los centros más grandes de Escocia en lo que a
cultura gaélica y al minifundismo se refiere; también se trata de
uno de los últimos refugios en el mundo del estricto Sabbath.
La diminuta Barra apenas mide 19 km, el tamaño perfecto para
explorarla a pie. Encierra toda la experiencia de las Hébridas
exteriores, con bonitas playas, restos neolíticos y un fuerte
sentimiento comunitario. Un poco más al Norte, la extensa Uist
del Sur es la segunda isla más grande del grupo. La costa
occidental es de baja altura, con largas playas de arena blanca,
mientras que la montañosa costa oriental está cortada por cuatro
grandes brazos de mar o lochts. Se convierte en ardua tarea
otear la plana Benbecula, una isla dominada por la División
de Misiles de las Fuerzas Armadas británicas. Uist del Norte
está repleto de canales formados por el mar y de estupendas playas
en su zona occidental y aloja la cámara mortuoria de Bharpa Langas,
uno de los lugares más espectaculares del neolítico de Uist.
Para describir Harris se agotan los superlativos, ya que ofrece
uno de los paisajes más extraordinarios de todas las islas. La
maravillosa combinación de montañas, playas, dunas y una extraña
costa rocosa la diferencia del resto de las Hébridas exteriores.
También es la cuna del tejido que utilizan los profesores, el tweed
de Harris, que se teje a mano en las casas isleñas. Situado entre
dos lochts y entre el norte y el sur de la isla, el puerto de
Tarbert está eclipsado por las montañas, que forman un estrecho
puente. Harris norte es la zona más montañosa de las Hébridas,
mientras que Harris sur es conocida por sus playas, sus pequeños
crofts y un peculiar paisaje lunar. Las Hébridas
exteriores se completan con Lewis. Su mitad norte está
formada por un páramo plano que cuenta con numerosos lochs y
crofts, y su punto más septentrional está dominado por el
faro de Butt de Lewis, donde habitan muchas colonias de aves
marinas; el bello sur montañoso de la isla alberga la Carloway Broch,
una torre de defensa edificada hace unos dos mil años muy bien
conservada, y las piedras de Callanish, una cruz formada por 54
cantos rodados construida mil años antes que las pirámides.
Islas Orcadas
Situadas a sólo 10 km de la costa norte escocesa, las Orcadas son
conocidas por su extraordinario paisaje costero, sus abundantes aves
marinas y por albergar la mayor concentración europea de vestigios
prehistóricos. Únicamente una veintena de las más de setenta islas
están habitadas y, de hecho, este archipiélago sorprende a los
visitantes por la suavidad de su clima. A pesar de ser un territorio
agreste, su tierra es fértil y está cultivada. Los escandinavos,
cuyas huellas han permanecido en este territorio, gobernaron el
archipiélago desde el siglo IX hasta el XIII.
Mainland es su mayor isla, y en ella se encuentra la principal población del
archipiélago, Kirkwall, y el puerto más importante, Stromness, a
pesar de sus reducidas dimensiones. Esta urbe acoge una de las
catedrales medievales más bellas de Escocia, San Magnus; además, la
ciudad ofrece un interesante tour por sus destilerías. A unos 13 km
al Norte, está situado uno de los poblados prehistóricos mejor
conservados de Europa, Skara Brae. Hasta 1850 se mantuvo bajo la
arena, pero incluso sus utensilios han sobrevivido a los cinco mil
años transcurridos desde su utilización. En las cercanías perdura el
enigmático anillo de Brodgar, un círculo de gran diámetro formado
por piedras colocadas en pie; algunas de ellas de unos 4,8 m de
alto.
Atravesando el Scapa Flow desde Mainland se encuentra Hoy, con las
montañas más altas de las Orcadas, unos acantilados impresionantes,
un santuario para las aves y el Old Man de Hoy, un monte de roca de
135 m. Rousay, denominada el Egipto del Norte por su
gran cantidad de restos arqueológicos, forma parte de las esparcidas
islas norteñas que constituyen un magnífico hábitat para las aves.
En las aguas de la tranquila y atemporal Shapinsay moran
muchísimas focas y los habitantes de la isla poseen un carácter
amistoso, con lo que resulta el lugar perfecto donde refugiarse.
Stronsay también atrae a las focas, las aves migratorias y los
turistas que disfrutan de espléndidos paseos por la costa. En
Eday se agrupan muchas construcciones prehistóricas y un
impresionante conjunto de formaciones de piedras en pie denominado
Stone of Setter. Las playas de Sanday están formadas por una
deslumbrante arena blanca que la asemeja a una isla caribeña; en su
interior también se descubren cámaras mortuorias creadas en la
antigüedad. Westray, la más grande de las islas del norte,
cuenta con vestigios prehistóricos, playas arenosas, sensacionales
acantilados, castillos en ruinas y un santuario de aves. La diminuta
Papa Westray alberga una de las construcciones domésticas más
antiguas de Europa, la iglesia de san Bonifacio del siglo VIII y la
que quizá sea la colonia de golondrinas del Ártico más grande del
continente.
Islas Shetland
Situadas 97 km al norte de las Orcadas, este archipiélago permaneció bajo
el dominio escandinavo hasta 1469. En la actualidad, estas remotas
islas azotadas por el viento y desprovistas de áreas boscosas pueden
considerarse tanto escandinavas como británicas, y Bergen (Noruega)
es la población más cercana situada en tierra firme. Uno de los
grandes atractivos de las Shetland se centra en sus aves, junto con
un patrimonio arqueológico de hace cuatro mil años; además, cuenta
con una costa poco abrupta idónea para pasear. Sólo quince de las
cien islas están habitadas; la mayor de ellas es Mainland y
su capital, Lerwick.
Esta ciudad, el emplazamiento más relevante del archipiélago, engloba un
fuerte, un museo, una exposición vikinga y una torre fortificada que
se remonta al siglo VII a.C. La anterior capital de las Shetlands,
Scalloway, está situada 11 km al Oeste. Se trata de una población
pesquera con bastante actividad, y posee un castillo en ruinas y un
interesante museo sobre el movimiento de resistencia noruego en la
II Guerra Mundial. Mousa aloja la impresionante torre de
doble muralla Mousa Broch, la estructura mejor preservada de su
estilo en Gran Bretaña. Entre las islas colindantes, se halla la
desolada Yell, cubierta de brezo, y uno de los puntos más
septentrionales de Gran Bretaña, Unst. En la cooperativa de
la isla británica más remota, Fair, aún se producen sus
característicos jerséis. Se recomienda proveerse de todo tipo de
artilugios para la observación de aves, ya que éstas abundan por
toda la isla.
Actividades
Teniendo en cuenta la imponente belleza
natural de Escocia y la abundancia de destinos que ofrece para unas
vacaciones dedicadas a las actividades de aventura, sorprende la
ausencia de una red de parques naturales o un sistema formal de
derechos de paso para los caminantes. Esto se debe a que la
tradición del país siempre ha optado por la permisividad de paso a
los espacios abiertos. Los 153 km del camino de West Highlands
conducen a los excursionistas por el espectacular paisaje de
las Highlands, desde Glasgow hasta el fuerte William, indicado para
aquellos que quieran escalar el monte Ben Nevis, el más alto de Gran
Bretaña. Las Trossachs, en el corazón del país de Rob Roy,
son también muy populares entre los excursionistas.
Los ciclistas que van en busca
de naturaleza y de lugares remotos disfrutarán en las Highlands y
las islas del noroeste; las Hébridas también son un lugar apropiado
para practicar este deporte. Los ciclistas menos intrépidos cuentan
con los lagos y las cañadas de la zona central y meridional. El
centro de esquí más importante de Gran Bretaña está ubicado
en Aviemore, pero Glencoe, Nevis, Glenshee, The Lecht y en Nevis
Range también son lugares idóneos para esquiar. El golf es
una de las atracciones principales de Escocia, donde la relación de
campos por habitante es quizá la más elevada del mundo. El mejor
surf puede practicarse en el norte, especialmente cerca de
Thurso.
La pesca es un deporte caro y
está sujeta a muchas leyes; el lago Spey y los lagos de los
alrededores de la zona de los Cairngorm son idóneos para pescar
algunas truchas o salmones. Los observadores de aves podrán
contemplar increíbles aves marinas en la costa occidental y en las
islas. El lago Ness es otro de los enclaves más turísticos de
Escocia; es un lugar precioso donde se respira una atmósfera de
misterio, la guarida perfecta para un monstruo, como el mito de
Nessie. |