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El
archipiélago de Malta está compuesto por tres islas: Malta, Gozo y
Comino. Malta es la isla más grande (237 km2). La
población total es aproximadamente de 366.000.
Malta fue durante muchos siglos, la
dirección más solicitada para muchos navegantes y conquistadores de
los alrededores del Mediterráneo. Antiguos comerciantes, cruzados
cristianos y conquistadores musulmanes, todos ellos tuvieron en
común el mismo objetivo para sus conquistas. Así fue que los
caballeros cruzados llenaron la isla de indestructibles fortalezas e
innumerables iglesias. Esta herencia continúa hoy en día ya que no
hay ningún otro país en el mundo tan católico como Malta, ni que
tenga tantas iglesias por habitante.
Pero lo que de verdad hace a Malta interesante para aprender un
idioma es la herencia del imperio colonial inglés, que no estaba
dispuesto a renunciar al valor estratégico de la isla.
Después de su independencia, en los
años 60, y siguiendo la tradición de todas las ex-colonias
británicas, Malta continuó manteniendo el sistema de tráfico, la
administración y el sistema de justicia británicos. El inglés es la
lengua oficial de la isla. El sistema educativo es netamente
británico con un nivel muy alto, lo que hace que las escuelas de
idiomas tengan una reputación
El clima en
Malta es cálido. El promedio de temperaturas en invierno es de 14º y
en verano de 32º. El período más cálido es desde mediados de julio a
mediados de septiembre. El sol brilla un promedio de 6 horas al día
en invierno y de 10 horas en verano.
Qué ver :
En La Valeta (isla de Malta), destaca la zona de Merchant
Street, que alberga algunos de los mejores ejemplos de arquitectura
barroca maltesa del archipiélago.
Visite la Concatedral de San Juan, el Palacio del Gran
Maestre, que contiene tapices diseñados para Luís XIV y una
armería con una de las mejores colecciones existentes, el Museo
Nacional de Bellas Artes, la Iglesia de Nuestra Señora de las
Victorias y en el cercano Auberge de Provence, el
Museo Nacional de Arqueología.
La Ciudadela de Mdina (isla de Malta) constituye uno
de los mejores ejemplos de ciudad amurallada medieval. También
destaca el Palazzo Falzon, que contiene una colección de
armas antiguas y cerámicas, una catedral y un museo.
Desde Bastion Square se obtienen unas vistas impresionantes
del paisaje circundante y de la Bahía de San Pablo.
En Rabat (isla de Malta), hay hermosas iglesias barrocas,
catacumbas y una villa romana.
En la costa suroeste se encuentra Blue Grotto (la Gruta
Azul), donde según cuenta la leyenda, las sirenas hechizaban a los
marineros con sus cantos. Se trata de cuatro cuevas cuyas paredes de
piedra caliza reflejan los brillantes colores de los corales y los
minerales.
A poca distancia de Paola se encuentran los yacimientos
arqueológicos de Tarxien, con su templo neolítico; el
Hipogeo, que se trata de un conjunto de cámaras subterráneas de
enterramiento construidas hace 3.000 años, y Ghar Dalam (la
Cueva Oscura), donde se han encontrado restos de pájaros extinguidos
y animales como hipopótamos enanos y elefantes.
Al sur de la isla, en Hagar Qim, hay un templo neolítico que
data del año 1.000 a.d.C. construido con enormes piedras decoradas
con un estilo muy ornamental.
En Marsaxlokk se encuentra el recientemente descubierto
Templo de Juno, utilizado originalmente por los griegos como
lugar de veneración de la diosa de la fertilidad.

Qué hacer
: En la isla de Malta, destacan las representaciones de
ópera, teatro, música y ballet (entre octubre y mayo) del Manoel
Theatre, el segundo teatro más antiguo de Europa.
Es posible practicar deportes como el buceo, el submarinismo y la
natación durante todo el año. En la isla de Malta, las mejores zonas
para bucear están situadas en la zona norte, en la que abundan
cuevas y profundos precipicios como Qawra Point, Cirkewwa
y Wied Iz-Zurrieq, ésta última muy apropiada para bucear por
la noche. Las zonas de playa más populares están en la costa norte,
en Paradise Bay, Golden Bay, Mellieha Bay,
Armier Bay y Ghajn Tuffieha Bay. En la isla de Gozo, uno
de los lugares más espectaculares es Dwejra Point, en donde
hay un túnel de 35 metros (115 pies). Las playas más importantes son
la de il-Qawra y las playas arenosas de Ir-Ramla il-Wamra
y Xlendi Bay. Marsalforn es un pueblo pesquero situado
en la costa norte que se ha convertido en uno de los complejos
turísticos más populares de Gozo.
La práctica del windsurf tiene gran popularidad, sobre todo en
Mellieha Bay, St Pauls Bay y Bahar Ic-Caghaq.
Las regatas de remo se celebran en el Gran Puerto de La
Valeta durante abril y septiembre. El Valletta Yacht Club (Club
de Yate de La Valeta) tiene su sede en Couvre Port, Manoel Island,
en Marsamxetto Harbour.
Se puede comprar artesanía local, encajes y telas en las
puertas de las mismas casas de Gozo, la segunda isla más grande del
archipiélago.
En verano se celebra un festival con fuegos artificiales y
carreras de caballos.
La isla de Comino, habitada por no más de una docena de granjeros,
es un lugar ideal para relajarse. Las únicas vías de comunicación en
la isla son los pequeños senderos que se retuercen entre las
extrañas formaciones rocosas. Las principales atracciones de Comino
son sus calas arenosas y las pequeñas bahías, entre las que destaca
la Laguna Azul. Las Cuevas de St Marija ofrecen
excelentes oportunidades para practicar buceo.
Algunas de las comunidades pesqueras más típicas de Malta son
Marsaxlokk, Birzebbugia o Marsacala, que se extienden a
lo largo de las calas y ensenadas del extremo meridional de Malta.
Malta: fiebre y pasión mediterráneas.
En el corazón mismo de las aguas
mediterráneas se suspenden tres pequeñas islas de singular belleza:
Gozo, Comino y Malta. Las tres forman un desconocido y pequeño
Estado europeo: Malta. Lugar de encuentro
de viajeros, ruta predilecta de cruceros, paraíso de enamorados,
centro de cultural de primer orden. Mitos, ocio, historia y
modernidad se funden en un cálido abrazo. Déjate abrazar, déjate
seducir por este país, engánchate a la fiebre de
Malta.
La mítica isla Calipso, hogar de
ninfas y reposo de homéricos marinos capitaneados por el invencible
Ulises, se torna en la histórica Malta. Apenas 316 kilómetros
cuadrados encierran mucho más de los que las aparentes imágenes
aéreas predican. No hay lugar para el trópico en Malta. No se
ofrecen grandes y populosos centros de turismo internacional en
estas islas. No existe el ruido, apenas el insultante neón nocturno.
No hay agobios ni prisas. Sólo existe Malta y sus gentes. Gentes
orgullosas de su historia y de sus leyendas. Gentes de origen
fenicio, árabe, latino y sajón. Gentes hospitalarias, tranquilas,
trabajadoras y artistas.
En Malta el pasado mora por doquier y
el futuro se asoma en cada rincón. En Malta las playas se muestran
inmensas y plenas de vida. Acantilados y montes de bajas cotas.
Poblaciones de sabor marinero y rústicas localidades de interior
saludan al viajero. En malta se respira sal, paz, recuerdos
tradición y cultura.
Al llegar a la isla de Malta
disfrutaremos de las más espectaculares rutas tras los pasos del
hombre primitivo llegando al templo megalítico de Hagar Quin o nos
dejaremos caer por la bellísima ciudad de Medina, medieval y de
tortuosas y encantadoras calles ubicada en el centro de la isla. Y
gozaremos en la misma capital visitando la impresionante fortaleza
de los caballeros cruzados. Lugares de espectacular y singular
factura son el Templo de Mnjdra, o la cala de Tad Dwejdra.
Al otro lado de la Velleta se ubican las ciudades fortificadas de
Birgu, Cospicua y Senglea.
La visita cultural no tendría fin si tratáramos de conocer todas y
cada una de la innumerables Iglesias, algunas tan impresionantes
como la de Rotunda.
Pero no todo es visita cultural.
También existe un espacio y un tiempo para el ocio al más puro
estilo occidental pero sin prisas. Las tardes en el café Cordina,
tras un almuerzo a base de carnes y mariscos. La noche nos recibe
entre cafetines, espectáculos, fuegos de artificio, bares de copeo,
y amables risas. Y desde luego no podemos dejar a un lado el paseo
en dghajsa -embarcaciones tradicionales tipo góndolas- cuando el
atardecer tiñe el persistente amarillo de las sólidas
fortificaciones con los brillos rosados y opacos del crepúsculo,
creando una íntima melodía de sensaciones, que nos sumergen en la
más profunda y febril pasión. La pasión y la fiebre de
Malta. |