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Jamaica es la tercera isla más grande
del Caribe y el lugar de nacimiento de Bob Marley y James Bond 007. Es
un lugar único y familiar con las playas de aguas siempre "azules y
claras", y las horas aparentemente infinitas debajo del sol caliente del
Caribe. Un viaje a Jamaica puede incluir un paseo en canoa o en balsa,
un paseo a caballo y un paseo en la playa. También se puede subir en
globo, zambullirse, hacer la pesca submarina, dar una vuelta en
motocicleta por las montañas, o relajarse en una hamaca que se sacude
durante la puesta del sol. La mayoría de la población es de descendencia
africana, pero también hay gente de descendencia europea, árabe, china e
india. La gente de Jamaica es una mezcla multiracial. Una vez una
colonia española, Jamaica fue sujeto a gobernación británica desde 1655
hasta 1962, el año en que el país se convirtió en nación independiente.
Más grande y más variado de lo que espera la mayoría de los visitantes,
Jamaica no puede ser explorado en un par de días. Su belleza física y
diversa le hace una isla que atrae a los visitantes de todas partes del
mundo. De los altos picos de Blue Mountains (Las Montañas Azules), las
cascadas dramáticas, las playas de arena blanca, Jamaica está esperando
para ser descubierto por usted. No hay ningún lugar en la tierra como
Jamaica.
Información para los visitantes
Cuando ir a Jamaica? No importa cuando visite, casi siempre
disfrutará del tiempo de la manga corta, vientos balsámicos y mucho sol.
Las temperaturas varían solamente a eso de 10°F entre el verano y el
invierno. Los meses más calientes son julio y agosto, cuando las
temperaturas rematan hacia fuera entre 85º y 90°F; el mes más fresco es
febrero, cuando las temperaturas máximas pueden alcanzar hasta 86º-90°F
y durante la noche pueden bajar hasta los 60s. Los meses turísticos más
activos constituyen la temporada estación - entre el 15 de diciembre y
el 15 de abril. Durante esta temporada, las tarifas están entre sus más
altas (y llegan a tope durante las semanas de Navidad y del Año Nuevo).
Recomendación: A veces puede resultar difícil conseguir habitaciones
durante la temporada alta, así que merece la pena planear antes. La
temporada baja, es decir, los meses en cada lado de la temporada alta,
son muy agradables. Descubrirá que todos los precios bajan mucho durante
estas temporadas. Los tiempos menos costosos para visitar son los meses
del verano y la temporada de los huracanes (agosto hasta octubre).
Recuerde, se pronostican los huracanes unos días por adelantado, así que
manténgase al tanto con las condiciones y tendrá tiempo para cambiar las
fechas de su visita en caso de que haya la amenaza de un huracán
inminente.
Recomendación: Recientemente, muchos de los hoteles más grandes han
comenzado a ofrecer una garantía contra huracanes, que provee
compensación a los huéspedes por los días perdidos al mal tiempo. Las
temperaturas del agua bajan levemente durante los meses del invierno,
cuando hacen un promedio de 80°. Durante el verano, las aguas se
calientan hasta alrededor de 84°, es un baño balsámico -como la
temperatura que hace opcional el traje de baño.
Playas con cadencia de 'reggae'
Jamaica, un destino caribeño en auge
para los viajeros españoles
Jamaica se está convirtiendo en los
últimos meses en un destino caribeño en auge entre los viajeros
españoles. Los norteamericanos y británicos llevan años disfrutando de
sus deliciosas playas, del reggae y de sus formidables paisajes,
mientras que para muchos el país es un descubrimiento reciente. Aunque
los ingleses tomaron la isla en 1655, muchos nombres en Jamaica
recuerdan su pasado español (fueron los primeros europeos en llegar, en
1494). La antigua capital se conoce como Spanish Town (con pocos restos
del periodo español y hoy muy degradada); uno de los principales
destinos es Ocho Ríos, y son muchos los nombres en castellano: Puerto
Seco, Río Cobre, Río Bueno...
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Pero más allá de los nombres y de los
yacimientos arqueológicos, en la costa norte, son pocos los restos
hispanos que los ingleses -que nombraron como gobernador al famoso
pirata Henry Morgan- conservaron. Sin embargo, el interés por lo español
está creciendo de manera sorprendente, gracias, sobre todo, a las
inversiones hoteleras. Grupos como RIU, Iberostar, Piñero (Bahía
Príncipe), Excellence o Fiesta Hoteles harán de España el primer
inversor extranjero, y traerán en sus vuelos chárter a gran número de
turistas españoles (se calcula que hasta 100.000 al año).
Port Antonio, a unos 90 kilómetros
de Kingston, en la costa noreste, es probablemente la zona más
espectacular. Enamoró a Ian Fleming, quien ambientó varias historias de
James Bond en la isla, y cuya antigua villa Goldeneye, por la que
pasaron celebridades del celuloide y la literatura como Elizabeth Taylor
o Truman Capote, es en la actualidad un hotel. También fue visitante
asiduo de la zona Errol Flynn, quien compró un islote frente a sus
costas. Brooke Shields hizo las delicias de millones de adolescentes con
sus insinuantes baños en The blue lagoon (así se llama aún la
cala de aguas azules), donde se pueden alquilar villas; visitar
recónditas playas, como las de Frenchman Cove, Winnifred Beach o
Goldeneye (allí se rodó la celebre imagen con Ursula Andress saliendo
del mar con su sugerente biquini, puñal en ristre); bordear la costa en
barco, o disfrutar de la exuberancia tropical y recordar imágenes de
Robin Williams en Club Paradise o Tom Cruise en Cocktail,
también rodadas en la zona.
Cerca de Port Antonio, pocos kilómetros
al este, en Boston, se disfruta, además de algunas interesantes
playas vírgenes, del manjar más famoso de Jamaica, el jerk chicken,
un plato de pollo con una salsa picante extraída de un fruto local apto
sólo para quienes encuentran la comida tex-mex algo suave.
Si se prefiere la montaña a la playa, las
celebres Blue Mountains despliegan su frondoso paisaje, donde se
cultiva el que los jamaicanos denominan el mejor café del mundo. Tal
escenario se descubre, por ejemplo, en marchas nocturnas de la mano de
expertos guías. Además de espectaculares vistas de Kingston y su bahía,
las Blue Mountains guardan el célebre hotel Strawberry Hill, regentado
por Chris Blackwell, un excéntrico británico asentado en la isla desde
hace 30 años, descubridor y productor de leyendas de la música como Bob
Marley o el conjunto U2. El antiguo propietario de la legendaria casa
discográfica Island Records es hoy un próspero empresario de
establecimientos hoteleros con encanto, a modo de hoteles rurales
jamaicanos, situados en lugares recónditos. En las paredes de Strawbery
Hill cuelgan varios de los discos de oro y platino conseguidos por el
verdadero icono cultural jamaicano y el hombre que dio a conocer el
reggae y la cultura rastafari en el mundo.
Más al oeste, en la costa norte, surge
Ocho Ríos, ciudad turística por excelencia, parada de muchos
cruceros que surcan el Caribe y territorio de los primeros grandes
complejos hoteleros del todo incluido. Uno de los clásicos es el
Sansouci, enclavado entre varias bahías privadas rodeadas de vegetación,
y de estilo neocolonial.
En las afueras de Ocho Ríos espera uno de
los mayores atractivos turísticos de la isla: las cascadas de Dunn's
River, que se pueden remontar a pie desde la playa con la compañía
de guías. Aquí se sitúa también el Dolphin Cove, que ofrece al
turista la posibilidad de darse un chapuzón con delfines amaestrados. La
siguiente visita lleva a Sevilla la Nueva, sitio arqueológico que
reúne las diferentes etapas de la historia jamaicana. No muy lejos de
aquí, en Nine Mile, se localiza la casa natal de Bob Marley.
Entre Ocho Ríos y Montego Bay se suceden
espléndidas playas, en zonas como Discovery Bay (donde se asegura
que llegó Cristóbal Colón) o Runaway Bay, así denominada porque
se afirma que desde allí huyeron los últimos españoles tras la toma de
la isla por los ingleses. Algunos hablan aquí ahora de la spanish
invasion, pues ésta es la zona donde se concentrarán la mayoría de
los complejos de capital español, algunos de los cuales se abrirán ya a
finales de este año, uniéndose a los tres con los que cuenta la cadena
RIU en Negril y Mammee Bay.
Montego Bay es la segunda ciudad
del país y capital turística. Su aeropuerto distribuye a los viajeros
por toda la costa norte. Su puerto recibe cientos de cruceros al año, y
sus playas concentran algunas de las joyas hoteleras, como el clásico
Half Moon, pionero entre los hoteles de lujo, enclavado en una extensa
propiedad de casi 90 hectáreas con reserva natural incluida. Cerca, en
una de las casas de Round Hill, pasaron su luna de miel Jacqueline y
John F. Kennedy. Y se puede alquilar la villa de Ralph Lauren.
En Montego Bay se celebra cada último fin
de semana de enero el principal evento cultural, el Jamaica Jazz
Festival que atrae a miles de turistas y estrellas del reggae, el
pop y la música ligera. Conviene reservar con tiempo, ya que la zona se
colapsa con tal motivo.
La milla de oro del turismo jamaicano se
extiende en los alrededores de Montego Bay: Rose Hall. Fue
urbanizada hace medio siglo por la familia estadounidense Rollins,
dueños aún de parte de establecimientos como el Ritz-Carlton, o, antes,
el Windham. En esta área se construye un complejo de casi mil
habitaciones propiedad de la cadena española Iberostar, cuya
inauguración está prevista para finales de 2006. Aquí se concentran los
más afamados campos de golf de Jamaica, como el White Witch, el Cynammon
Hill o el Half Moon. La zona es un buen punto de partida para visitar,
en el interior, el montañoso Cockpit Country, olvidarse del mundo
por unas horas o incluso pasar unos días en la antigua plantación
azucarera de Good Hope, o perderse por las poblaciones de los maroons,
esclavos liberados por los españoles que vencieron a los británicos y
que aún hoy disfrutan de un régimen autónomo.
Negril, en el extremo occidental,
cuenta con una de las mejores playas, de finísima arena blanca y aguas
deslumbrantes. Un paraíso playero con visita casi obligada: el Rick's
Café, inmejorable para contemplar la puesta del sol, disfrutar de
reggae en directo o asombrarse con la acrobacia de los saltadores
que se zambullen en el agua desde alturas de vértigo. La costa sur, más
virgen, depara bellos parajes, como los de Treasure Beach, con el
célebre hotel Jake's, un complejo de chozas frente a la playa. Algunos
kilómetros más allá, Black River invita al rafting, y
Bluefields es ideal para quienes buscan algo más que un hotel de
lujo. |