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Transporte
La
forma más rápida y práctica de llegar a Londres
es por avión. Encuentra fácilmente vuelos con
las diferentes compañías aéreas desde los
aeropuertos españoles.
Si dispones del tiempo necesario, quizás decides
hacer el viaje a través del túnel bajo. El Canal
de la Mancha en tren, autobús o coche.
También tienes la posibilidad de llegar a la
isla en ferry.
Una vez llegas a Londres, es preferible aparcar
el coche y utilizar los medios de transporte.
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Palacio de Buckingham - Londres |
Desplazarse por
Londres
- En
metro: El modo de
transporte más rápido. Está abierto de las
5.30 a la medianoche durante la semana, y de
las 7.00 a las 23.30 los fines de semana.
Puedes obtener una mapa gratuita del metro de
las estaciones de metro, las estaciones del
ferrocarril y las oficinas de turismo.
- En
autobús: hay también
una red extensiva de autobuses en Londres,
(hay más de 17,000 paradas de autobús en
Londres). No obstante, es difícil saber cuando
bajes del autobús si no conoces muy bien la
ciudad.
-
Travelcards: el
modo más económico desplazarte por Londres.
Puedes utilzar estos billetes en metro, en
autobús y en el tren de Docklands.
Tiempo libre
-
Museos y Galerías:
El Museo Británico: en Bloomsbury, es uno de
los mayores y más famosos del mundo. Las
colecciones del museo abarcan desde piezas y
objetos de la antigüedad egipcia clásica, o de
época sajona, hasta objetos de épocas más
recientes. El Museo Victoria y Alberto: en
South Kensington es una recopilación de
artesanía y objetos decorativos de todo el
mundo. El Museo de Londres: esta exposición te
muestra el desarrollo de la ciudad desde sus
orígenes hasta la actualidad. La Galería
Nacional: en Trafalgar Square tiene una de las
mejores y más variadas colecciones de pintura
de mundo. La Galería Tate: abrió sus puertas
en 1897, y contiene la mayor colección de
pintura inglesa realizada entre el siglo XVI y
la actualidad.
-
Teatros: Entre los
muchos centros de teatro profesional de
Londres, están el Teatro Nacional, la Royal
Opera House, en Covent Garden, y el
Royal Festival Hall, conocida sala de
conciertos. Royal Albert Hall: es una
versión racionalizada del diseño original del
Príncipe Albert, siendo una visita obligada
para todos aquéllos interesados en las artes.
-
Parques: Los
espacios verdes de Londres han sido siempre la
envidia de otras capitales, por su número,
tamaño y exuberancia. Hyde Park y los
contiguos Kensington Gardens eran conocidos
antiguamente como el 'pulmón de Londres'.
Regent's Park, situado al norte del West End,
está rodeado de elegantes edificios diseñados
por John Nash para el príncipe regente en el
que se encuentra el Zoological Gardens (el
zoológico de Londres).
-
Monumentos: Big
Ben: el monumento histórico más famoso de
Londres, el Big Ben es la torre del reloj de
las Casas del Parlamento. El Puente de la
Torre: el primer puente construido de todos
los puentes del río Támesis y el único al que
se le permite el paso de los barcos por
debajo. La Torre de Londres.
- Los
Palacios: El Palacio
de Buckingham: algunas de sus habitaciones
permanecen abiertas al público y contienen
numerosas e inestimables piezas de arte,
mobiliario exquisito y decoración procedente
de la Colección Real. El Palacio de Kensington:
todavía aloja a diversos miembros de la
Familia Real y constituye una visita obligada
al Royal Borough.
- Ir de
compras: ¡Una visita
a Londres sin Harrods sería inaceptable!
Harrods es conocido mundialmente por la
excelente calidad de sus productos y su
incomparable servicio de atención al cliente.
Los que visiten el Harrods de Knightsbridge
pueden pasar horas buscando y mirando los
diferentes productos, que pueden oscilar desde
relojes a antigüedades.
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| El
Parlamento y Big Ben - Londres, Inglaterra |
Qué ver en Inglaterra
Londres
La capital inglesa es una mezcla cosmopolita del primer y del tercer
mundo, de chóferes y vagabundos, del sistema
establecido, la clase trabajadora y la
vanguardia. A diferencia de otras ciudades
europeas, prácticamente toda la ciudad parece
sucia y caótica, pero esto forma parte de su
atractivo. Londres puede compararse a un gran
tablero de Monopoly congestionado por el
tráfico: aunque uno parezca estar perdido, los
nombres de las calles y plazas le resultarán
alentadoramente familiares. La urbe es tan
grande que los visitantes tendrán que utilizar
el metro para sacarle el máximo partido;
desgraciadamente, esto distorsiona su geografía
y hace que sea difícil orientarse. Viajar en
autobús devuelve la visión conjunta de la
ciudad.
Catedral de Canterbury
Es quizá la catedral de Inglaterra más impresionante y sugestiva, así
como una de las más hermosas. Sede del
arzobispado de Canterbury, evolucionó en
distintas fases y refleja varios estilos
arquitectónicos, pero el resultado final la ha
convertido en uno de los más maravillosos
edificios del mundo. Los fantasmas de santos,
soldados y peregrinos llenan el aire sagrado,
creando una atmósfera que el griterío de los
grupos de escolares que la visitan no logra
romper. Después del martirio de santo Tomás
Becket, en 1170, la catedral se convirtió en uno
de los más importantes lugares de peregrinaje
medieval de Europa, hecho que fue inmortalizado
por Geoffrey Chaucer en los Cuentos de
Canterbury. Los bombardeos de la II Guerra
Mundial hicieron grandes estragos en Canterbury,
pero todavía atrae a multitud de turistas, al
igual que lo ha hecho durante los últimos 800
años. La entrada cuesta cinco dólares.
Stonehenge
Stonehenge, de 5.000 años de antigüedad, es el emplazamiento prehistórico
más famoso de Europa, y en la actualidad, y a
pesar de la afluencia turística, continúa siendo
un seductor misterio. Del propósito de este
enorme monumento de gigantescas piedras
coronadas por dinteles, donde se combinan formas
circulares y de herradura, se sabe muy poco, a
pesar de que es casi seguro que guarda relación
con la posición de los cuerpos celestes. Sin
embargo, lo que más sorprende al visitante no es
su significado religioso, sino la tenacidad de
la gente que transportó estas descomunales
piedras desde el sur de Gales: se estima que son
necesarias 600 personas para arrastrar uno de
estos monstruos de 50 toneladas tan sólo un par
de centímetros. Las partes negativas de
Stonehenge son que está encerrado entre las dos
carreteras principales que atraviesan el lugar y
que la entrada al recinto es a través de un
pasadizo subterráneo. Los druidas de la Nueva
Era celebran cada año en este enclave el
solsticio de verano, y los encontronazos entre
hippies y policía en esta jornada se han
convertido en un hecho habitual.
Cotswolds
A 29 km al noreste de Bristol, dominando el valle de Severn, se encuentra
una región de tierras altas de una belleza
extraordinaria, con pueblos de piedra dorada y
sensacionales vistas. Desgraciadamente, su
encanto y las reminiscencias de Agatha Christie
han ocasionado que algunas de estas localidades
se vean invadidas de autocares de turistas y de
mercantilismo. Las más conocidas son Bibury,
declarada como la población más bella de
Inglaterra, Bourton-on-the-Water, y el imponente
y agradable Chipping Camden. La mejor forma de
explorar esta región es a pie; el camino de
Costwolds, de 160 km, es una joya para los
excursionistas, ya que está lleno de historia y
de paisajes interesantes.
Oxford
La ciudad que, sin duda, alberga una de las universidades más famosas del
mundo, Oxford, está adornada por una magnífica
arquitectura y en ella se mezclan juventud,
erudición y fiestas estrafalarias. Las vistas a
través de las praderas hacia los chapiteles
dorados de esta localidad quizá aparezcan en
tres de cada diez películas de época, pero no
por eso han dejado de ser una de las panorámicas
más bellas y arrebatadoras. Oxford no es sólo
una tierra de mentes brillantes, sino que
también constituyó un importante centro de
producción de vehículos hasta el declive de la
industria automovilística inglesa, y en la
actualidad se ha convertido en un emergente foco
de industrias de servicios. Los mejores campus
son Christ Church, Merton y Magdalen, pero casi
todos gozan de un gran ambiente, historia,
privilegios y tradiciones.
York
Esta orgullosa urbe atrae a millones de visitantes, pero es demasiado
antigua, demasiado impresionante y está
demasiado convencida de su importancia para que
este hecho la perturbe. Durante casi dos mil
años, ha sido la capital del Norte, y desempeñó
un papel importante en la historia inglesa en
tiempos de romanos, sajones, vikingos y
normandos. Su imponente catedral gótica, sus
murallas medievales, el laberinto de calles
históricas y la abundancia de tiendas de té y
pubs la convierten en un lugar perfecto para
pasear con tranquilidad. La catedral de York es
una de las más grandes de Europa y una de las
más bellas construcciones del mundo. Los
Jardines del Museo son, asimismo, tan admirables
como los mejores de Inglaterra, y contienen una
serie de ruinas y edificios pintorescos.
Distrito de los lagos
Los paisajes del Distrito de los Lagos, uno de los rincones más verdes y
deliciosos de este país, son demasiado perfectos
para ser reales: no es muy probable que los 10
millones de visitantes que abarrotan este lugar
se equivoquen. La zona es una combinación de
exuberantes valles cubiertos de hierba, montañas
suaves aunque escarpadas y numerosísimos lagos,
cada uno de los cuales con su propio carácter.
Se dice que Ullswater, Grasmere y Windermere son
los más bellos, aunque Wast Water, Crummock
Water y Buttermere, igualmente espectaculares,
están menos concurridos. Para pasear en soledad
o emular al tradicional bardo, es mejor perderse
por las colinas o visitarlos en días laborables
fuera de temporada.
Durham
Ésta es quizá la ciudad catedralicia más impresionante de Inglaterra.
Situada en lo alto de un risco y circundada en
tres de sus flancos por el río Wear, está
dominada por la enorme catedral románica que se
asienta en un promontorio arbolado. Este templo
parece más bien un acantilado erosionado por el
paso del tiempo que un lugar de culto, y su
visión causa un gran impacto. En el mismo risco
que la catedral, se elevan un castillo normando
y el campus universitario, mientras que el resto
de esta encantadora ciudad, de 38.000
habitantes, se concentra en el espacio restante
de esta elevación con forma de lágrima.
Islas Sorlinga
El archipiélago de las Sorlinga, 45 km al suroeste del cabo de Land's End,
comprende 140 islas situadas en medio de la
cálida Corriente del Golfo. Su clima suave
permite que plantas y árboles que no crecen en
otros lugares de Inglaterra florezcan aquí, y
esto hace que el comercio de especies vegetales
con tierra firme sea muy importante. El ritmo de
vida en las cinco islas habitadas es lento y
pacífico: en ellas no son necesarios los
vehículos, porque la mayor (St. Mary) sólo mide
unos escasos 5 km de largo por 3 de ancho. Casi
todas poseen playas de arena blanca, aguas
cristalinas y barcos hundidos fruto de
naufragios, lo que las torna muy atractivas para
los buceadores. Las principales atracciones
turísticas son los jardines subtropicales
de la abadía de Tresco. Las mejores playas
están en St. Martin, pero el lugar más
espectacular es la bahía de Bryher Hell en medio
de las tormentas atlánticas. Los viajeros pueden
llegar a St. Martin volando desde Land's End,
Exeter, Newquay, Plymouth y Bristol, y también
pueden tomar un barco desde Penzance.
New Forest
Encajada entre Southampton y Bournemouth, en la costa sur, este trozo de
tierra arbolada de 232 km² es la superficie más
grande de vegetación natural que aún queda en
Inglaterra, y ha permanecido inalterable desde
que Guillermo el Conquistador le dio ese nombre
en 1079. Incluso en la actualidad, sobreviven en
este bosque algunas antiguas tradiciones,
incluyendo los derechos comuneros para apacentar
el ganado. Hay unos cinco mil ponis salvajes y
ganado pastando por la zona, y abundantes
ciervos, tejones y zorros que conviven con
hileras de robles, hayas y acebo. Esta zona
puede atravesarse en coche, pero mejor aún es
pasear por los senderos o utilizar los caminos
para bicicletas.
Shropshire
Las colinas de Shropshire constituyen una de las zonas más bellas,
placenteras e infravaloradas de Inglaterra. El
suave terreno y la baja densidad de población
hacen que este lugar sea perfecto para el
ciclismo o el excursionismo. La capital del
condado, Shrewsbury, probablemente la
ciudad más representativa del estilo Tudor en
Inglaterra, es famosa por sus edificios de
madera y sus serpenteantes calles medievales. En
la cercana Wroxeter se hallan las ruinas
de Viroconium, la cuarta ciudad más
grande de la Inglaterra romana. Ironbridge,
al sur de Telford, fue el Silicon Valley de la
Revolución Industrial, y su Gorge Museum
expone una de las más destacadas muestras de
arqueología industrial de Inglaterra.
Northumberland
Éste es uno de los condados más agrestes y menos degradados de
Inglaterra. Es posible que en él se encuentren
más castillos y campos de batalla, testigos de
la larga y sangrienta lucha contra los
escoceses, que en ningún otro lugar del país. La
reliquia más interesante y conocida es la
Muralla de Adriano. Los magníficos paisajes
del Parque Nacional de Northumberland se
caracterizan por no asemejarse a la usual
naturaleza inglesa. Las verdes colinas de
Cheviot, que también forman parte del
parque, son una zona de gran belleza y
tranquilidad que invita a realizar senderismo.
La localidad principal de esta región es
Berwick-upon-Tweed, la ciudad más
septentrional de Inglaterra, y las poblaciones
más interesantes son Brampton y
Corbridge.
Actividades
Inglaterra, a pesar de su gran densidad de población, está surcada de
senderos que permiten acceder a casi todos los
recovecos naturales, si se quiere disfrutar de
un corto paseo. Los más enérgicos deberían
atreverse, al menos una vez, con una gran
excursión. Entre las mejores rutas se
encuentran el camino de la costa suroeste, cerca
de las espectaculares playas de Somerset, Devon,
Cornwall y Dorset (de unos catorce días de
duración); la pintoresca senda de Costwold (que
tarda en recorrerse unos cinco días), y los
sensacionales páramos y paisajes costeros de
Cleveland (que llevarán una semana). La
bicicleta es otra manera de viajar por los
itinerarios de este país, pero conviene evitar
las carreteras principales. Las mejores playas
para nadar se encuentran en Devon y
Cornwall, y el surf se puede practicar en
las costas del oeste de esta última región,
especialmente en Newquay. |