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¿Está
deseando conseguir unos días de descanso y tratarse bien?¡Coja un
vuelo a Madeira!
Madeira es un destino de exquisitez y
sofisticación en una naturaleza de vegetación exuberante.
Geografía:
Madeira se encuentra en el Océano Atlántico a 990 km (535 millas
náuticas) al suroeste de Lisboa y a unos 500 km al oeste de la costa
africana, en la misma latitud que Casablanca en Marruecos. El
Archipiélago de Madeira lo componen la gran isla de
Madeira,
la pequeña isla de
Porto Santo y tres islotes deshabitados: Ilheu Chao,
Deserta Grande
y Ilheu de Bugio.
La Isla de Madeira tiene 58 km de largo y 23 km de ancho. Porto
Santo es mucho más pequeña con sólo 14 km de largo y 5 km de ancho.
Las islas presentan muchas colinas de origen volcánico y la costa de
Madeira es rocosa y abrupta con muchos desfiladeros de lava que van
al mar. La costa norte de Madeira presenta elevaciones de hasta 6,5
km sobre el nivel del mar. Su origen volcánico está formada por un
macizo montañoso que cae abruptamente al mar desde los 1.862 metros
de altitud del Pico Ruivo.
En las terrazas de los desfiladeros crecen uvas, plátanos, maracuyá
y manzanas. Cabo Girão
al oeste de Funchal es el segundo acantilado más alto del mundo. En
el interior, Pico Ruivo es el punto más alto de la isla (1862m)
seguido de Pico de Arieiro (1810m). Estos dos picos, presentan
panoramas muy impresionantes de la isla y una vista magnífica de las
otras montañas. El
origen volcánico de la isla de Madeira implica que no haya playas,
si bien existe una muy pequeña llamada,
Prainha, cerca del
pueblo ballenero de Canical, al este de la isla.
En cambio, en Porto Santo hay
fabulosas playas de arena dorada.
Compras y precios: En Funchal hay muchos almacenes y tiendas de souvenirs. Casi tan
famosos como los vinos de Madeira son los bordados que se aplican a
toallas, pañuelos y vestidos (30.000 mujeres obtienen ingresos
extras con ellos). Asimismo destacan los trabajos en mimbre. En
cuanto a los precios se puede decir que son iguales e incluso
sensiblemente superiores en relación a España.
Centros
comerciales:
-
Marina Shopping
Centre: Avda de Arriaga, 1 en el centro de la ciudad.
Encontrarás tiendas de moda, decoración, objetos de mimbre y
tapices. Y si necesitas un descanso, tienes cafeterías y
restaurantes. -
Forum Madeira: Inaugurado en Abril de 2005, está
situado en la Avda. Monumental, en la zona hotelera de Lido. Dispone
de 3 plantas que dan cobijo a 86 tiendas, 17 bares y restaurantes, 6
salas de cine y un supermercado. Horario de 10:00 a 24:00.
Gastronomía: Entre los platos típicos se encuentran: el
pez espada
(a ser posible combinado con plátano), la
sopa de tomate e cebola
(sopa de tomate y cebolla),
caldeirada (sopa de
pescado), bife de
atum e milho frito (atún con maíz frito),
carne em vinha
d’alho (puerco agridulce con ajo),
espetada (plato hecho a
base de pescado fresco),
bolo de mel (pastel de
miel de Madeira) y, para acompañar las comidas, el
bolo do caco, un pan de
maíz y ajo buenísimo para tomar untado con mantequilla o paté de
atún o sardina.
La isla es un
paraíso para los amantes del vino. Existen cuatro variedades según
la altitud en que se planten las viñas:
Sercial, el más seco,
para el aperitivo;
Verdelho, semi-seco;
Boal, semi-dulce, para
acompañar al queso; y
Malvasía, dulce, para
los postres. En cuanto a los licores destacan los licores de frutas
tropicales como granadilla, piña de América y chirimoya así como el
Poncha,
que viene a ser una versión de la crema de ron miel canaria. En la
isla se pueden encontrar además todo tipo de vinos, licores y
cervezas importados del continente. La
Compañia de Vino de Madeira
(Avenida de Arriaga, 28, en el corazón de Funchal) es el lugar
perfecto para adquirir una botella de Madeira después de haber
probado varias cosechas.
En Funchal,
la capital, la opción más aconsejable es utilizar la extensa red de
autobuses urbanos que existen. Otra opción es utilizar los numerosos
taxis, pues no resultan excesivamente caros, si bien se aconseja
preguntar el importe antes de montar, para evitar sorpresas
desagradables.
Callejear en coche por Funchal resulta difícil y poco recomendable
ya que la ciudad es muy extensa y asentada a lo largo de la falda
sur de las montañas. Las calles son muy sinuosas, la mayoría de
doble dirección pero estrechas y en pronunciadas cuestas. A esto hay
que añadir que no están apenas señalizadas. Por ello, para ir a
lugares como Monte, Pico de Barcelos, Jardín botánico y de las
orquídeas, etc. lo mejor es el transporte público.
Recorrer la isla: La mejor opción si se viaja por su cuenta es alquilar un
coche (hay empresas de todo tipo, desde las grandes multinacionales
a las pequeñas y más baratas). En todos los alquileres de vehículos
se carga una tasa de circulación de 4,80 € que va a parar al
gobierno autónomo de Madeira. Dado el gran número de cuestas y la
gran pendiente de las mismas se aconseja alquilar vehículos de
cilindrada superior a 1400 cc. Para alquilar un coche es preciso
tener una edad superior a los 21 años, presentar carnet de identidad
o pasaporte, el carnet de conducir así como una tarjeta de crédito.
Si no se desea
alquilar coche, existe una amplia red de autobuses interurbanos que
comunican con las principales poblaciones de la isla. Asimismo
existen varias agencias locales que organizan excursiones y
recorridos a pie por la isla.
Para llegar a la isla Porto Santo
se puede tomar uno de muchos vuelos diarios operados por la
TAP desde el aeropuerto de
Funchal (aprox 100 €. Duración del Viaje: 20 minutos) o el
ferry (50-60 € y emplea 2
horas y 10 minutos en llegar a la isla) en el puerto de la capital.
Carreteras: se puede decir que existen tres tipos de carreteras:
- La
Vía rápida R101
entre Machico y Ribeira Brava. Se trata de la única
doble vía de la isla. Está repleta de túneles y viaductos que
recorre 30 km de trazado por las laderas de las montañas del litoral
sur de la isla. Es la vía de acceso desde el aeropuerto hasta
Funchal.
- Las
vías
express. Son
carreteras normales, bien asfaltadas y señalizadas que salvan las
principales dificultades montañosas a través de túneles. Tiene el
problema de que desde el punto de vista paisajístico no se ve nada.
Entre ellas destaca:
- Porto
Moniz - Sao Vicente: son 16 km entre túneles
- R-104: Ribeira Brava – Sao Vicente: evita el paso por el alto de
Encumenada a través de un túnel de 3 km
- Eira do Serrado – Curral das Freiras: un túnel baja recto hasta el
fondo de este valle.
- Santana – Faial – Machico.
- Las
carreteras normales
son, por un lado los viejos trazados de las vías express y por otro
las carreteras secundarias. Si bien el firme no es el mejor, son más
estrechas y están llenas de curvas y pronunciadas cuestas; a cambio
nos ofrecen los más pintorescos paisajes de la isla. Es habitual
encontrar coches aparcados invadiendo uno de los carriles de la
carretera que queda libre.
Fundada en 1508, la
capital de la isla fue la primera ciudad creada por los portugueses
en el Atlántico fuera de la Portugal continental. Su nombre deriva
de la palabra funcho, que quiere decir hinojo, debido a la
cantidad de esta planta que crecía allí y que daba ese olor tan
característico a la ciudad.
El cultivo de
la caña de azúcar y la vid introducidos por Enrique el Navegante
marcó los cuatro primeros siglos de la vida madeirense. La ciudad se
transformó rápidamente en una ciudad cosmopolita, donde se
aglutinaban marineros y mercaderes procedentes de Europa y del
Mediterráneo. La vieja ciudad creció alrededor del núcleo histórico
de Santa María, donde se alzan las
fortalezas de Sao Tiago y el Corpo Santo.
Destaca también la Sé
(Catedral), un edificio del siglo XV; el
Convento de Santa Clara,
donde yacen los restos del descubridor de la isla; el
Palacio de San Loureço,
del siglo XVII; la bodega-museo de San Francisco
o su impresionante Jardín Botánico,
cita ineludible para los amantes de la botánica.
Los riachuelos
acanalados que atraviesan la capital para desembocar en su orilla
bajan contaminados, pero casi nadie se da cuenta, porque están
cubiertos con un parterre de buganvillas que parece alfombra rosada.
Sólo hace falta caminar por el
Mercado de las Flores
(en la Rua Aljube) entre el ave del paraíso, el áloe, la orquídea o
la camelia para darse cuenta de por qué se llama a esta tierra el
jardín del Atlántico; para llegar al
Mercado dos Lavradores,
todo un mundo de sensaciones dominadas por el olor y el colorido de
los puestos, magníficos y atractivos escaparates de mercancías donde
se agolpan sabrosos frutos tropicales: higo chumbo, guayaba, mango,
papaya, maracuyá, aguacates, las chirimoyas, fruta de la pasión,
banana, etc. También se venden exóticas flores, como las orquídeas o
las aves del paraíso que es la flor que representa a la
isla. El viernes es el día más concurrido. Un lateral del mismo
edificio es compartido por la llamada
Lonja de los Pescadores,
que permite admirar y conocer la riqueza pesquera que encierra el
Atlántico.
Funchal ofrece
otros atractivos, como su red de museos.
Destacan el Museo de
Arte Sacro; el
Museo Quinta das Cruzes
(con magníficas piezas arqueológicas, muebles portugueses e ingleses
de los siglos XVI al XIX, piezas de porcelana, azulejos y pinturas).
Su jardín es una auténtica delicia, con
un pequeño parque arqueológico donde se muestran losas sepulcrales,
ventanas manuelinas, una picota medieval y varios escudos de armas.
En el interior de la villa se puede recorrer la historia del mueble
de todos los tiempos y contemplar una interesante colección de
litografías que muestran cómo era la vida isleña en el siglo XIX.
Igualmente es recomendable visitar la
villa de Blandy's Garden,
a las afueras de Funchal y rodeada de un mar de vegetación
voluptuoso. Aún viven en ella sus dueños, por lo que sólo se puede
ver de lunes a viernes, de 9.30 a 12.30 horas.
También
conviene quedarse unos instantes en
Largo Socorro,
plaza desde donde se obtiene una de las mejores vistas de Funchal; o
meterse en el museo
de fotografía Vicente, donde se
exhiben joyas antiguas del arte fotográfico y retratos de personajes
famosos que visitaron la isla; o ver cómo trabajan las célebres
bordadoras maderenses,
de las que hay unas 10.000; o catar buen vino en la
Compañía de Vinos de Madeira
en la calle Arriaga. |