Clanes y café con leche, esclavitud y arrecifes, matanzas melanesias y platos del día. Nueva Caledonia es un buen ejemplo del dicho "el pan que da de comer a unos procede del sudor y la sangre de otros". Francia permanece aferrada a esta parte del mundo, y ha enviado a sus marines en diversas ocasiones para mantener a la población a raya.
Los habitantes de Nueva Caledonia -caldoches, metros y canacos- miran apresuradamente hacia el futuro, quizá sin optimismo, pero sí con el firme propósito de poner fin a la absurda espiral de violencia que se desencadenó en la década de 1980. El archipiélago ofrece amplias opciones al viajero, desde bucear en arrecifes inmaculados a cenar en restaurantes de cocina francesa, desde practicar senderismo por la selva a salir de marcha al Club Med, en Hienghène.

Mapa de Nueva Caledonia

Centro cultural Tjibaou, Noumea, Nueva Caledonia
Al este del centro urbano se halla el valle de los Colonos, una animada zona donde en la actualidad habitan numerosos inmigrantes canacos y polinesios. Nouville merece una visita por las ruinas del penal y la aislada bahía de Kuendu, un paraje idóneo para nadar y bucear. También puede acercarse al barrio Latino, un guiño al famoso distrito homónimo parisino, próximo a Port Moselle y al sur de la población. Si se desea vivir una experiencia realmente inmunda, el viajero no debe perderse (y es difícil de evitar) el Doniambo Nickel Smelter, un emplazamiento antiestético repleto de chimeneas y situado en el norte de la localidad.
Anse Vata dispone de los mejores alojamientos de lujo, aunque cuenta con algunos establecimientos económicos entre los hoteles de cuatro y cinco estrellas. El albergue de juventud, en el centro, ofrece el hospedaje más barato, además de espléndidas vistas sobre la bahía de la Moselle, pero existe una amplia oferta para pernoctar (desde lo espartano hasta lo lujoso) en la urbe y la bahía des Citrons. Puede ser interesante echar una ojeada al barrio Latino y a la bahía des Citrons para encontrar restaurantes de precio módico, aunque el centro cuenta con infinidad de bares.
Isla de los Pinos
Junto con Grande Terre, resulta prácticamente la única parte de Nueva Caledonia visitada por los turistas. Su mayor atractivo radica en sus extraordinarias playas y bahías. Entre sus habitantes, abundan los canacos. El hecho de que la isla quedara al margen de la violencia desencadenada en la década de 1980 podría ser una de las consecuencias del carácter extremadamente acogedor y amigable de los isleños para con los viajeros. Las mejores playas se ubican en Kuto, la zona de máximo interés turístico. La mayoría de los alojamientos y restaurantes se encuentran en esta zona, y en la bahía de Kuto los nativos salen a pescar al anochecer. La residenciadel gobernador de la colonia penal, la Gendarmerie, las ruinas de la prisión y el cementerio de los deportados merecen asimismo una visita.
Una tranquila excursión de 45 minutos conduce hasta la cima del Pic N_Ga (a 262 m de altitud), y en un día claro la vista puede abarcar la isla al completo. Existen múltiples grutas, entre las que destacan la cueva de Wèmwânyi, la más famosa, y la cueva d_Ouatchia, un estrecho pasadizo subterráneo con impresionantes formaciones rocosas. La bahía de Oro es un protegido estuario de agua del más bello color turquesa, rodeado por los inmensos pinos que dan su nombre a la isla. La isla de los Pinos cuenta con adecuadas conexiones vía aérea desde Nouméa, y un ferry; diversos buques de carga aceptan igualmente el transporte de pasajeros. Dista 50 km al sureste de Grande Terre.

Isla de los Pinos, Nueva Caledonia
Hienghène
Hienghène cuenta en su poder con dos bazas principales: el hecho de haber sido el escenario del asesinato de diez independentistas en 1984, y los Lindéralique Cliffs, espectaculares acantilados de piedra caliza negra, que se levantan en algunos puntos hasta 60 m sobre del nivel del mar. Están coronados por afilados pináculos, y posee numerosas cuevas habitadas por golondrinas y zorros voladores (el gran murciélago local). Un Club Med al sur de Hienghène ofrece alojamiento de lujo y una excelente imitación de un poblado melanesio. El Centro Cultural Goa Ma Bwarhat incluye un pequeño museo y una sala de actuaciones, donde se ofrecen ocasionales funciones de teatro, música y narraciones de leyendas. Igualmente resulta factible recorrer el Chemin des Arabes por las montañas centrales de Grande Terre hacia la costa oeste; el viaje se alarga tres días. Hienghène se emplaza en la costa noreste de Grande Terre y se accede a través de una carretera pavimentada que cruza las montañas y luego abraza la costa, descubriéndose un espectacular paisaje litoral. La forma de acceso más adecuada se efectúa mediante un autobús que parte de la capital.
Bourail
Con una población de tan sólo 4.350 habitantes, Bourail se descubre como un dinámico asentamiento de la era colonial y la segunda urbe -desde el punto de vista de extensión- de Nueva Caledonia. Presenta algo más de dinamismo que el cementerio árabe y el cementerio de la guerra del Pacífico de Nueva Zelanda. La caza y la pesca constituyen los pasatiempos favoritos entre la comunidad caldoche local, y su atractivo más conocido lo compone una extraña formación rocosa, la Roche Percée. Los vecinos afirman que representa un rostro, y cuando la marea está baja se puede ascender hasta su cumbre.
Los más madrugadores podrán ver las tortugas en la bahía de las Tortugas. La mejor playa de la zona, Poé, cuenta con arena blanca y fina, conchas de colores y un excelente fondo marino para bucear. La RT1, en excelentes condiciones, bordea la montaña hasta Bourail, a unos 150 km al noroeste de Nouméa. Se puede acceder a esta población mediante autobús o automóvil
Parque Territorial de la Rivière Bleue
Aunque los días festivos y los fines de semana se halla atestado de visitantes, entre semana se puede disfrutar del parque prácticamente en solitario. Este emplazamiento resulta idóneo para los amantes de la naturaleza y los excursionistas. Posee bosques vírgenes de araucarias y pinos de kauri (incluida la especie gigante Grand Kaori, que se calcula debe tener unos mil años de edad), estanques para nadar y multitud de senderos.
La rica fauna avícola del parque incluye los periquitos de corona roja, el melífago negro y el cagou, el pájaro nacional de Nueva Caledonia. Este último, que llegó a estar amenazado de extinción, vuelve a tener presencia gracias a un programa de reproducción y cría en cautividad. Se sitúa a 43 km tierra adentro desde Nouméa siguiendo la carretera RT2, y se accede mediante el autobús que se dirige a Yaté. En el interior del espacio protegido no se ha habilitado ningún medio de transporte público.

Bourail, Nueva Caledonia
La Foa
La pequeña ciudad de La Foa está rodeada por frondosos campos de caña y bellos pinos de madera negra y araucarias. La urbe ha sobrellevado numerosas dificultades, desde sus orígenes como asentamiento penitenciario al asesinato de dos líderes del FLNKS en 1985. El histórico puente Passerelle de Marguerite fue diseñado por dos discípulos de Gustave Eiffel y, a pesar de haber sido apuntalado con una construcción más ancha, sigue impresionando.
Fort Teremba, asentado en una llanura que desemboca en la bahía de Teremba, se convirtió en el cuartel general de los militares coloniales y fue sitiado por los canacos en 1878, durante la gran insurrección. En la actualidad se utiliza como escenario de la Muestra de Luz y Sonido que se celebra a finales de octubre o principios de noviembre. Farino, a 3 km, goza de bellas vistas sobre La Foa y el mar, y cuenta con un popular mercado que se organiza el segundo domingo de cada mes. Una línea de autobuses cubre el trayecto de 110 km desde Nouméa hasta La Foa los días laborables.
Poindimié
Sus playas son rocosas, pero merecen un buen baño o una sesión de buceo. Las islas y arrecifes sitas frente a la ciudad están consideradas una de las mejores zonas de Nueva Caledonia para practicar la inmersión. Para los aficionados a la integración arquitectónica, el Mosaico Vasarelyen la piscina municipal, en el extremo sur de la localidad, bien merece una visita. Victor Vasarely, padre del Op-Art ,diseñó este mosaico con el objetivo de iluminar las zonas grises y urbanizadas.
El deslucido memorial de la Guerra está emplazado en la colina para conmemorar la participación estadounidense en la guerra del Pacífico. A pocos minutos en automóvil al norte de la ciudad, por la RT3, se emplaza la Tié Mission, con una iglesia construida en 1866. Poindimié se halla a unos 300 km de Nouméa en la costa noreste de Grande Terre, y la mejor manera de acceder se efectúa mediante un autobús que sigue la autopista RT3.
Poum
Poum, al final de la RT1, en la punta norte de Grande Terre, está formada por una comunidad de unos mil trescientos habitantes. Si el tiempo está revuelto, puede resultar muy poco acogedora, y a pesar de no ofrecer excesivos atractivos turísticos, si sobra algo de tiempo y se cuenta con transporte propio merece la pena hacer una excursión hasta Boat-Pass, también conocido como Pointe Nahârian. Esta silvestre y desolada península se encuentra expuesta al mar y rodeada de praderas, palmeras y pinos araucanos.
A lo largo de la bahía Banare se cuentan excelentes y desiertas playas en Nennon y Kejaon. Existen vuelos entre Nouméa y Koumac, lugar donde se puede tomar un autobús. Poum se halla a 340 km al noroeste de Nouméa, y si se llega en autobús debe hacerse transbordo en Koumac.
Tiga
Contados viajeros llegan hasta este pequeño atolón de coral perteneciente al archipiélago de la Lealtad. En la zona protegida de la isla, los acantilados submarinos se encuentran repletos de coral y peces, y se erigen como un enclave ideal para el buceo. Sus desiertas playas resultan perfectas para tumbarse y descansar, y si bien carece de alojamientos formales se puede acampar en el aeropuerto y en la mayoría de terrenos privados, si se obtiene la conformidad del propietario. Los 380 tiganos habitan en el extremo noroeste de la isla, donde el arrecife es más accesible y el territorio se halla menos expuesto a los elementos meteorológicos. La pista de aterrizaje de Tiga se encuentra al sur del poblado y ofrece cuatro vuelos interislas a la semana desde Maré y Lifou, y uno cada siete días desde Nouméa.
Poum, al final de la RT1, en la punta norte de Grande Terre, está formada por una comunidad de unos mil trescientos habitantes. Si el tiempo está revuelto, puede resultar muy poco acogedora, y a pesar de no ofrecer excesivos atractivos turísticos, si sobra algo de tiempo y se cuenta con transporte propio merece la pena hacer una excursión hasta Boat-Pass, también conocido como Pointe Nahârian. Esta silvestre y desolada península se encuentra expuesta al mar y rodeada de praderas, palmeras y pinos araucanos.
A lo largo de la bahía Banare se cuentan excelentes y desiertas playas en Nennon y Kejaon. Existen vuelos entre Nouméa y Koumac, lugar donde se puede tomar un autobús. Poum se halla a 340 km al noroeste de Nouméa, y si se llega en autobús debe hacerse transbordo en Koumac.