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País Vasco

País Vasco
 
 

Cada valle, cada puerto pesquero, cada cumbre del País Vasco es un bello rincón por descubrir. La belleza salvajemente verde de gran parte del territorio contrasta con las costas escarpadas y sinuosas, con las hermosas playas y los pintorescos puertos de pescadores. Toda la comunidad esconde parajes naturales únicos para contemplar y disfrutar de sus gentes, su gastronomía o sus monumentos.
 
Vizcaya

 Desde Santurce a Bilbao

“... vengo por toda la orilla”, dice la alegre canción popular. En este itinerario iremos desde Bilbao a Santurce o Santurtzi y más allá. Una inmersión en la Margen Izquierda de la ría del Nervión, caracterizada por sus paisajes industriales pero también por otros aspectos que descubrir. Saldremos desde Bilbao para hacer una primera parada en Sestao , que tiene su propia personalidad y una hermosa iglesia parroquial de Santa María.

Junto a él se levanta Portugalete , localidad con mucha historia, no en vano fue fundada como villa en el siglo XIV y recibió la visita de los Reyes Católicos. La casa-torre de Salazar, rodeada de jardines, es uno de los puntos destacados de la villa portugaluja, pero no hay que olvidar la basílica de Santa María, monumento nacional, ni el convento de Santa Clara, reconvertido en centro cultural. Portugalete está concectado desde 1893 con Las Arenas de Getxo, al otro lado de la ría, mediante un espectacular Puente de Bizkaia , popularmente conocido como el Puente Colgante. Merece la pena subir a su barquilla. El primer puente transbordador del mundo ofrece unas vistas impresionantes. De vuelta a Portugalete, nos dirijiremos a la siguiente población, Santurtzi , que ha mantenido un talante marinero. La tradición ordena comer sardinas asadas. Busque, en la plaza de Juan José Mendizabal, el Monumento a la Sardinera, que rinde tributo a esta popular figura.

Por la N-634 accederemos a Muskiz , con su castillo de Muñatones y la playa de La Arena, la más occidental del País Vasco. De vuelta hacia Barakaldo y Bilbao tomaremos una desviación a mano derecha que se adentra en el valle de Trapagaran , donde cambiaremos de paisaje. En La Arboleda , hasta donde podemos acercanos en automóvil o en funicular, se aprecia el contraste entre un espacio natural donde pasta el ganado o vuela el buitre leonado y los restos de las minas de hierro de Triano, que funcionaron hasta años 70. Las instalaciones abandonadas aportan melancolía al paisaje.

 

 
Uribe Costa: Palacios y playas
La Margen Derecha de la ría del Nervión es señorial y residencial. Palacios y palacetes jalonan esta ruta que terminaremos en un faro, el de Gorliz. Partiendo de Bilbao tomaremos la BI-634 que transcurre paralela al Abra o puerto exterior y a la costa, para adentrarnos en una localidad de referencia en Bizkaia, Getxo.
Se extiende Getxo a lo largo de cuatro barrios, Las Arenas, Neguri, Algorta y Santa María de Getxo. El primero que encontaremos será Las Arenas , emparejado con Portugalete por medio del Puente de Bizkaia. El uso de la zona como residencia por parte de las grandes familias de la burguesía bilbaína ya se aprecia en construcciones como el palacio de Arriluze. En Neguri, las mansiones señoriales que miran al Abra son todo un espectáculo. Ellas y el puerto deportivo contrastan con el puerto pesquero y las casitas blancas de pescadores de Algorta. Getxo ofrece en su conjunto, además de la visión de palacetes, un atractivo paseo marítimo hasta Punta Galea, una iglesia de Santa María característica del barroco vizcaíno y una intensa actividad cultural, entre la que destaca su Festival de Jazz a comienzos de julio.
La BI-634 nos conducirá hasta las tres playas de Sopelana , de las que los surfistas prefieren La Salvaje. La costa se adentra a continuación en la desembocadura del río Butrón en un punto en el que se encuentran Plentzia y Gorliz. Localidad turística y residencial, Plentzia , está presidida por la silueta de la iglesia gótica de Santa María Magdalena.
La vecina población de Gorliz , con la que comparte la misma bahía, cuenta con una extensa playa. Al fondo de ella, en la zona de Astondoa, puede disfrutarse de un paseo con animados restaurantes y merenderos, así como de la contemplación de un peculiar fenómeno geológico, las dunas petrificadas. La ruta puede concluir subiendo hasta el faro de Gorliz, desde el cual contemplar la isla de Villano.
 
Urdaibai y Lea-Artibai: El Bosque Encantado
La reserva de la biosfera que rodea la ría de Gernika y la comarca costera de Lea-Artibai nos aguardan en una ruta llena de atractivos, continuación de la anterior. Empezaremos en Gernika donde tomaremos la carretera BI-638. Antes de llegar al casco urbano de Kortezubi, pero ya en su término municipal, una desviación nos llevará hasta la cueva de Santimamiñe . Casi un centenar de figuras animales se conservan pintadas en las paredes de la cueva desde el magadaleniense medio (del 14.000 al 9.000 a. de C.). Las visitas están restringidas.
Desde la boca de la cueva podemos realizar una excursión a pie al cercano bosque de Oma , un pinar que, gracias a los colores aplicados en los troncos por Agustín Ibarrola, se ha convertido en un bosque encantado. Retomaremos el coche y la Bi-638 para atravesar Kortezubi , con su iglesia de Santiago, y Gautegiz Arteaga . Allí está el castillo de Arteaga, original del siglo XV pero reconstruido en el XIX al gusto de Eugenia de Montijo, descendiente de la saga y emperatriz de Francia. Por la BI-3237 pasaremos por Ibarralangelu y veremos el mar en Elantxobe , cuyas casas prácticamente cuelgan de la montaña en un litoral muy abrupto.
Siguiendo la costa hacia el Este, pasaremos por Ea y nos detendremos en Lekeitio . La reina Isabel II veraneó en este bonito pueblo que mira a la cercana isla de San Nicolás. La basílica de Santa María, del gótico tardío, es monumento nacional.
Continuaremos adelante por la BI-638 hasta alcanzar Ondarroa , donde pasear por el puerto y acaso degustar pescado. Fíjese en los puentes que cruzan el río Artibai. El Viejo es románico; en el de Hierro o del Perretxiko antiguamente se pagaba peaje; y el más moderno está diseñado por Santiago Calatrava.
 
 
El bosque encantado - Guipúzcoa
 
San Juan de Gaztelugatxe, uno de los entornos más bellos del País Vasco, centra esta ruta en la que recorreremos un tramo de costa y la orilla occidental de la ría de Gernika. Partimos de Bilbao por la carretera BI-631, que pasa por Mungia , localidad agro-ganadera en la que destaca la torre de Villela. Si nos desviamos por la BI-3101 alcanzaremos la costa en Bakio , conocida por su amplia playa y por su txakoli.
Desde Bakio, la misma BI-3101 lleva a Bermeo, pero antes debemos tomar a mano izquierda el acceso a un espacio mágico, San Juan de Gaztelugatxe . Un peñón unido a la costa tiene en su cumbre una ermita. Hay que subir los 231 escalones esculpidos en la roca para llegar a ella y disfrutar de unas espléndidas vistas sobre la abrupta costa, el mar y el islote de Aketxe.
 
Reemprendiendo camino, nos dirigiremos a Bermeo (aunque, si disponemos de tiempo, de camino podemos asomarnos al cabo Matxitxako). Bermeo es una localidad típicamente pesquera que tiene su corazón en el puerto, del que parten empinadas callejas. No hay que dejar de visitar la ermita de Santa Eufemia y el Museo del Pescador, ubicado en la torre de Ercilla, casa solariega del autor de ‘La Araucana’. Nuestra siguiente parada será en Mundaka , epicentro de los mejores surfistas del mundo. Desde sus miradores podremos tener una panorámica sobre la ría de Gernika, el mar Cantábrico y la cercana isla de Izaro.
Atravesando la reserva de la biosfera de Urdaibai alcanzaremos Gernilka-Lumo , villa símbolo de las libertades vascas y de la paz, desde el bombardeo que sufrió en 1937. Visitar su pujante mercado o meditar en el Museo de la Paz son actividades dispares pero complementarias en Gernika-Lumo. Junto al hermoso Parque de los Pueblos de Europa, con esculturas de Chillida y Moore, están la Casa de Juntas de Gernika, construída en el siglo XIX, y el mítico árbol bajo el cual se reunían antiguamente las Juntas.
 
Camino de Santiago: Por el corazón de Bizkaia
El Camino de Santiago atravesaba Bizkaia y dejó joyas como la Colegiata de Zenarruza, que visitaremos en este recorrido por el interior de Bizkaia. Desde Bilbao llegaremos a la populosa Amorebieta-Etxano , con una destacada iglesia de Santa María, donde tomar la BI-3231. Pasada Zugastieta , alcanzaremos el Balcón de Bizkaia , espléndido mirador situado a 450 metros de altura. En días despejados, se puede contemplar desde él buena parte de Bizkaia y hasta las playas de la desembocadura de la ría de Mundaka.
Continuaremos por Gerrikaitz hasta llegar a la Puebla de Bolibar , barrio de Markina alejado de su casco urbano que fue cuna de los antepasados de Simón Bolívar, el libertador de Venezuela. Toda Bolibar evoca su figura, especialmente el museo ubicado en el caserío Errementarikua. En la iglesia de Santo Tomás se guarda una imagen de la Virgen de Coromoto, patrona de Venezuela.
Desde Bolibar subiremos a uno de los tesoros de Bizkaia, la Colegiata de Zenarruza o Ziortza, a la que se puede acceder por los restos de una calzada empedrada utilizada antaño por los peregrinos jacobeos. Zenarruza, única colegiata existente en Bizkaia, fue un importante enclave del Camino de la Costa durante la Edad Media y, sobre todo, el Renacimiento. Su iglesia, del siglo XV, es gótica, aunque en sus capillas y claustro se aprecie el posterior estilo renacentista. Destaca el retablo plateresco de su altar mayor. Dice la leyenda que la ubicación en que debía construirse la colegiata la marcó un águila que, en presencia de unos feligreses, tomó una calavera de un osario y la dejó caer allí.
De regreso, pasaremos por Bolibar hasta alcanzar Markina-Xemein , considerada como capital de la pelota vasca. La iglesia gótica de La Asunción y varias casas-torre nos aguardan en su casco histórico. No puede dejar de visitarse la ermita de San Miguel de Arretxinaga, sorprendente templo hexagonal cuyo altar está formado por tres grandes peñascos, en torno a los cuales se han elaborado muchas teorías.
 
El Duranguesado: Villas nobles
Comenzaremos esta inmersión en la comarca del Duranguesado por una población muy cercana a Bilbao por la N-634, Galdakao . Su iglesia de Santa María de Elejalde, entre el románico y el gótico, es monumento nacional. Seguiremos carretera adelante por Amorebieta-Etxano . En su casco urbano tiene otra iglesia dedicada a Santa María y en sus afueras nada menos que 18 ermitas, de las que destaca la de San Miguel.
Siempre por la N-634, llegaremos a Durango , que da nombre a toda la comarca del Duranguesado. Atención a su cruz de Kurutziaga, la iglesia de Santa María de Uríbarri y su Casa Consistorial, que combina una sobriedad arquitectónica de líneas renacentistas con las llamativas pinturas murales, de influencia napolitana, que decoran su fachada. En Durango habremos de tomar la BI-632 en dirección a Elorrio, que pasa antes por Apatamonasterio , puerta de entrada al valle de Atxondo. Su iglesia parroquial muestra un curioso retablo de labra popular.
Elorrio vivió su máximo esplendor entre los siglos XVII y XVIII. Es entonces cuando se construyeron sus numerosas casas blasonadas, tan sólidas como elegantes. Hasta 69 escudos en piedra se cuentan en las fachadas de este conjunto histórico-artístico por el que pasear con calma. Al Norte de Elorrio, la ermita y necrópolis de San Adrián de Argiñeta reúne misteriosamente cinco estelas funerarias anteriores al cristianismo y una veintena de sepulcros del siglo XI.
 
Por la BI-3321 iremos a Berriz , cuyas chuletas tienen fama, y, ya a una mayor altura, a la aldea de Garay , en la falda del monte Oiz. Cerca de la ermita de San Juan de Momoitio admiraremos las vistas del denominado Mirador del Duranguesado. Una última cita será en Iurreta , donde destaca la airosa torre de la iglesia de San Miguel.
 
Valles de Nervión y Arratia: Entre puertos y valles
El macizo del Gorbeia preside buena parte de esta ruta, que nos conduce por los valles que forman los ríos Arratia y Nervión. Desde Bilbao , la BI-625 que pasa por Ugao-Miravalles nos llevará a Areta , en el límite con el territorio alavés, donde habremos de tomar la BI-2522 para adentrarnos en el valle de Orozko, un espacio rodeado de montañas pero abierto y salpicado por caseríos y pequeños núcleos rurales. En Orozko hay que fijarse en el palacio de Careaga y en la Casa Consistorial. Siguiendo la BI-3513, encontraremos más adelante el barrio de Olarte, cuya casa-torre de Aranguren merece ser vista.
Desde el bonito pueblo de Ibarra podemos acceder al parque natural de Gorbeia, espacio a caballo entre Bizkaia y Álava cuya especie más emblemática es el ciervo, que deja oir sus bramidos durante la época de la berrea. El parque tiene 20.000 hectáreas en torno al macizo de Gorbeia (1.480 metros). Desde Ibarra también podemos seguir por la carretera para, pasando el puerto de Oikotz-Gana, entrar en el valle de Arratia.
La primera población que encontraremos será Artea , donde visitar el Ecomuseo del Caserío Vasco y la ermita de Santiago. Muy cerca está Areatza , la primera villa creada en el valle, allá en el siglo XIV. En su bello conjunto urbano destacan la iglesia de San Bartolomé y el palacio de Gortazar.
A continuación, Zeanuri es un buen punto de acceso para los montañeros que se animen a subir al macizo de Gorbeia. En su barrio de Eleizondo, podemos visitar la iglesia parroquial de Andra Mari. Pasando el puerto de Barazar, con buenas vistas sobre la zona, nos dirigiremos hasta Otxandio , localidad agrícola, ganadera y con tradición ferrera, como muestra una curiosa fuente dedicada a Vulcano en la plaza Mayor. La iglesia de Santa Marina y el Ayuntamiento barroco son otros atractivos de la localidad natal del músico Carmelo Bernaola.
 
Emprenderemos regreso por la BI-3543 con la que descenderemos el puerto de Dima entre un hermoso paisaje verde. En el diseminado pueblo de Dima visitaremos la ermita de la Piedad y, en su barrio de Indusi, las cuevas de Baltzola, cuyas estalactitas y estalagmitas recuerdan formas humanas y animales. Volveremos a Bilbao por Galdakao.
Museo Guggenheim
Diseñado por el arquitecto norteamericano Frank O. Gehry, el Museo Guggenheim Bilbao está situado en una parcela de 32.500 m2 que se halla a nivel de la ría del Nervión, es decir a 16 m por debajo de la cota de la ciudad de Bilbao y que está atravesada en uno de sus extremos por el colosal Puente de La Salve, una de las principales entradas a la ciudad.
 

Guipúzcoa

Costa: Playas y puertos

Más conocida como la carretera de la Costa, la N-634 nos permitirá conocer la conjunción de azules y verdes que caracteriza al litoral guipuzcoano. Si partimos de Donostia-San Sebastián en dirección Oeste, atravesaremos Usurbil y Aginaga, famosa por sus angulas, antes de llegar a Orio , localidad pesquera en la que se vive con pasión el deporte del remo. Entre Orio y Zarautz hallaremos la desviación a Aia, puerta de acceso al parque natural de Ernio-Pagoeta.

Zarautz , que durante años revalizó con San Sebastián como lugar de veraneo, dispone de una enorme playa en la que bañarse o practicar surf. En su arquitectura destacan Torre Luzea y el palacio de Narros.
La siguiente localidad por la costa es Getaria , cuna de Juan Sebastián Elkano y el modisto Cristobal Balenciaga, lo que se plasma en un monumento y un museo, respectivamente. La iglesia parroquial de San Salvador, situada sobre un solar irregular desde el siglo XV, merece la visita, antes o después de reponer fuerzas bebiendo txakoli y tomando pescado en alguno de los muchos asadores.
La costa continúa con Zumaia , una extensa localidad con dos playas, un puerto deportivo y dos museos de sendos artistas, Ignacio Zuloaga y Julio Beobide. Ya camino de Deba, en el Alto de Itziar habrá que detenerse para visitar el santuario de Nuestra Señora de Itziar. En la playera Deba pasearemos entre los árboles de la Alameda de Fermín Calbetón y entraremos en la iglesia de Santa María la Real, monumento nacional. La localidad más occidental de la costa guipuzcoana es Mutriku , población pesquera a la que pertenece la playa de Saturrarán.
 
Valle del Deba: Monumentos interiores
El valle del río Deba combina zonas más industrializadas con mágicos espacios monumentales. La ruta parte, lógicamente, de Deba , en la desembocadura del río, para ir remontándolo siguiendo la N-634 y, a continuación, la carretera GI-627. Mendaro , afamada por su fábrica de chocolates, será la primera localidad que atravesemos. Ya en Elgoibar podremos admirar la torre barroca de la iglesia de San Bartolomé o el Ayuntamiento.
Tomando en Soraluze la GI-627 alcanzaremos Bergara , villa monumental en cuyo casco histórico se acumulan torres, iglesias como las de San Pedro o Santa Marina de Oxirondo y casas solariegas. Su lugar más emblemático es la plaza de San Martín, donde se encuentran el Real Seminario de Bergara, referencia para el mundo científico en el siglo XVIII, el Ayuntamiento barroco y el palacio Jauregi.
Siguiendo en dirección a Arrasate-Mondragón, nos desviaremos por la GI-2630 para alcanzar Oñati , que fue señorío independiente hasta mediado el siglo XIX. Oñati ofrece todo un muestrario arquitectónico, desde el gótico de la iglesia de San Miguel hasta el equilibrado renacentismo de su Universidad del Sancti Spiritus, otra señera institución cultural.
 
La carretera GI-3591 nos subirá por la falda de la sierra de Aitzgorri hasta alcanzar un espacio mágico. En un barranco surgen tres torres de piedra caliza labradas en puntas. Levantado en los años 50 sobre la primitiva iglesia, en el Santuario de Arantzazu participaron el arquitecto Sáinz de Oiza y los artistas Jorge Oteiza (esculturas de la fachada), Eduardo Chillida (puertas), Lucio Muñoz (retablo) y Néstor Basterretxea (pinturas de la cripta). Un monumento religioso con estética vanguardista.
 
El valle del Urola: Piedra, madera y hierro
Partiendo de Zumaia, remontaremos el curso del río Urola tomando la carretera GI-631. Pronto nos encontraremos con Zestoa , donde a finales del siglo XIX y comienzos del XX se reunía la aristocracia europea atraída por sus aguas termales. Además del Hotel Balneario de Cestona, hay que visitar allí el palacio de Lilí.
Carretera arriba alcanzaremos Azpeitia, a los pies del macizo de Izarraitz. Niños y mayores disfrutarán entre las locomotoras y vagones del Museo Vasco el Ferrocarril. La casa Antxieta y la iglesia de San Sebastián de Soreasu son otros puntos destacados de Azpeitia, que en una explanada camino de la vecina Azkoitia cuenta con uno de los grandes monumentos de Gipuzkoa, el Santuario de Loiola . Fue construido entre los siglos XVII y XVIII en honor a San Ignacio de Loiola, fundador de la Compañía de Jesús, cuya casa natal está integrada en el conjunto monumental. Este está presidido por una basílica barroca de planta circular con una grandiosa cúpula. Azkoitia , muy cerca, tiene un hermoso casco medieval y una destacada iglesia parroquial, la de Santa María la Real.
Siguiendo la GI-631 que bordea el Urola, alcanzaremos Zumarraga . Su ermita románica de Santa María, más conocida como La Antigua, es considerada como “la catedral de las ermitas vascas”. Atención a la compleja estructura de madera que sujeta su cubierta y a la talla gótica de la Virgen con el Niño.
Tras visitar Zumarraga y su vecina Urretxu, la última parada de la ruta será en Legazpi . La localidad se ha esforzado en recuperar la primitiva actividad ferrona del valle, poniendo en funcionamiento la ferrería de Mirandaola, junto a la ermita de la Santa Cruz.
 
Tolosalde: La ruta del Txindoki
La imponente silueta del monte Txindoki preside esta ruta, que recorre Tolosaldea, la comarca de Tolosa, hasta adentrarse en el Goierri.
Iniciamos el camino paseando por Tolosa , que tiene uno de los mayores cascos antiguos de Gipuzkoa, territorio del que ostentó la capitalidad. De aquel destacado papel administrativo le quedan dos casas consistoriales, el palacio de la Diputación y casas palaciegas como las de Idiakez o Andia. El mercado del Tingladillo es otro punto de referencia en esta villa de intensa actividad cultural atravesada por el río Oria.
Siguiendo la N-1 llegaremos a Alegia , con su puente medieval Zubizarra y su iglesia de San Juan Bautista, que guarda un interesante Cristo gótico.
 
Desde Alegia tomaremos la GI-2133 para acercarnos a los pueblos situados al pie del monte Txindoki: Amezketa , ejemplo de arquitectura popular en que destaca la iglesia de San Bartolomé, y, a más altura, Abaltzisketa , con la iglesia de San Juan Bautista, que dispone de un pórtico románico. En el entorno de Abaltzisketa se sitúa la sencilla ermita de Nuestra Señora de Larraitz o de los Remedios, que a su valor religioso une el ser punto de partida de diversos senderos para los más montañeros. Disponiendo de tiempo y forma, merece la pena organizar una ascensión al monte Txindoki (1.340 metros), emblemática cumbre del parque natural de Aralar.
Otra población rural, Zaldibia –donde degustar mondejus (morcillas de oveja)– nos espera si retomamos la GI-2133, que nos conducirá hasta Ordizia , término de esta ruta e inicio de la siguiente que proponemos.
 
Goierri: Las tierras altas
Delimitada por las sierras de Aizkorri y Aralar, la comarca del Goierri combina algunos núcleos industriales con amplias áreas que conservan el auténtico sabor rural. Comenzamos en la zona más poblada, la conurbación que forman dos localidades ya unidas en el mapa, Ordizia y Beasain.
Ordizia es famosa por su mercado de los miércoles, pero también merece apreciarse su casco viejo, conjunto histórico-monumental en el que descollan los palacios de Zabala y Barrena, el monumento a Urdaneta o la casa-torre de Muxika. En Beasain no hay que dejar de visitar el conjunto monumental de Igartza, que consta del palacio de los señores de Igartza y de las típicas instalaciones del Antiguo Régimen: viviendas para artesanos, un molino hidráulico, una ferrería,...
En dirección al puerto de Etxegarate hallaremos la pequeña localidad de Idiazabal , con su monumento al pastor, y la desviación hacia Segura . Fundada en 1256, conserva su valioso casco medieval, que en Semana Santa es recorrido por una de las pocas procesiones que perviven en Gipuzkoa.
En las proximidades de Segura merece la pena buscar Zerain , un pequeño pueblo que por medio de un museo etnográfico y una serrería hidráulica restaurada muestra los modos de vida tradicionales. Además, Zerain conserva en su barrio de Aizpea los restos de un complejo minero de tiempos de los Reyes Católicos.
 
De vuelta a Segura, las carreteras GI-3571 y GI-3572 nos conducirán hasta Ormaiztegi , villa natal del general carlista Tomás de Zumalakarregi, a quien está dedicado un museo que se acerca a las transformaciones experimentadas por la sociedad vasca durante el siglo XIX. El espectacular viaducto de hierro obra de Lavaley, aunque atribuído durante un tiempo a Eiffel, es una de las imágenes de Ormaiztegi.
 
Valle de Errezil: Las faldas de Ernio
Con la silueta del monte Ernio como telón de fondo, el valle de Errezil o Régil ofrece una sucesión de suaves colinas, blancos caseríos, pastos y pequeños pueblos rodeados de naturaleza. Para adentrarnos en la zona habremos de partir desde la costera Zumaia y tomar en Azpeitia la GI-2634.
Entre mucho verdor nos aguarda Errezil , capital del valle, donde observar la iglesia de San Marín y el Ayuntamiento del siglo XIX. La carretera nos elevará hasta el puerto de Bidania , en cuyo entorno se sitúa el conocido como Balcón de Gipuzkoa. Sus vistas son espectaculares, puesto que desde él se domina todo el valle y el macizo del Ernio. Descubriremos a continuación Bidegoian , con su palacio neoclásico de Iriarte, levantado en el siglo XVIII, y la iglesia de San Bartolomé.
Bajando el puerto de Aldaba sería conveniente tomar la desviación hacia Albiztur , otro bonito pueblo, en el que prestar atención al Ayuntamiento y a la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Retrocediendo un poco accederemos a la GI-3720, que nos conducirá a Beizama , que conjuga con sencillez atractivos naturalísticos, culturales y arquitectónicos. En este último capítulo hay que reseñar la torre de la iglesia parroquial de San Pedro y el Ayuntamiento barroco.
 
Pasado Nuarbe, nos detendremos en Urrestilla , cuya iglesia de La Asunción data del siglo XVI y cuenta con un destacado pórtico en madera. Pronto alcanzaremos la más populosa Azpeitia.

 
Oarsoaldea: A un paso de Donostia
Entre un paisaje humanizado, la bahía de Pasajes, y otro natural, Aiako Harria, la comarca de Oarsoaldea ofrece contrastes y atractivos que merecen ser considerados como algo más que una prolongación de la capital.
De Donostia-San Sebastián partiremos para dejarnos sorprender por la bahía de Pasajes. Su distrito de Pasajes San Pedro es el más marinero. El de Pasajes Ancho, al que la N-1 separa de las grúas del puerto, el más urbano. Y Pasajes San Juan o Pasai Donibane, el más bonito. Hasta él puede accederse utilizando el servicio de barcas motoras desde San Pedro o rodeando la bahía y pasando por Lezo . Allí destaca la iglesia de San Juan Bautista y, sobre todo, la basílica del Santo Cristo, un templo del camino de Santiago en el que llama la atención su Cristo crucificado, uno de los tres del mundo representados sin barba.
Pasajes San Juan es un conjunto de construcciones encajonadas entre la bahía y las estribaciones del monte Jazikibel. Una única calle, que pasa bajo cuatro viviendas, la atraviesa. En este lugar que maravilló a Víctor Hugo podemos tomar buen pescado en sus restaurantes, subir hasta la iglesia de San Juan Bautista, donde reposa el cuerpo incorrupto de Santa Faustina, o conocer las primitivas técnicas para construir barcos en Ontziola, el Centro de Investigación y Construcción de Embarcaciones Tradicionales.
 
De regreso, pasando Lezo, nos detendremos en la populosa Errenteria , con su animada calle Biteri, sus casas medievales de la Calle del Medio o su Ayuntamiento del siglo XVII. Desde Errenteria podemos subir al Fuerte de San Marcos , desde el que se domina toda la comarca.
Por la GI-2134 accederemos a Oiartzun , una población diseminada en varios barrios de la que parte la carretera GI-3631, que nos conducirá hasta el parque natural de Aiako Harria (Peñas de Aia), que junto a sus valores paisajísticos y naturales ofrece un llamativo número de monumentos megalíticos: cromlechs y dólmenes.
 
Bidasoa: Asomados a la bahía del Txingudi
Hondarribia, Irún y, al otro lado de la frontera, Hendaia, se asoman a la bahía de Txingudi, en la desembocadura del río Bidasoa. Un espacio con personalidad propia al que accederemos a través del monte Jaizkibel.
Para ello, desde Donostia-San Sebastián nos dirigiremos hasta Lezo, que atravesaremos en dirección Pasajes San Juan para tomar la GI-3440, la carretera que recorre el monte Jaizkibel . Este monte costero del Noroeste de Gipuzkoa es una gran atalaya desde la que contemplar en calma tanto el mar Cantábrico como las poblaciones que rodean Jaizkibel. Algunos caseríos y vestigios de pasados usos militares jalonan su sucesión de colinas. Ya bajando hacia Hondarribia, nos detendremos en la ermita de Guadalupe , donde se venera una imagen mariana desde el siglo XVI y se disfruta de una buena panorámica sobre la bahía de Txingudi.
Hondarribia o Fuenterrabía es una localidad llena en verano e interesante todo el año. Su nuevo puerto deportivo ha cambiado la fisonomía de su playa. Sigue siendo una gozada recorrer el espigón y todo el paseo de Butrón, que da a Txingudi. El barrio de La Marina, con sus coloristas casas de pescadores, es centro de animación. Todo el casco antiguo amurallado, declarado monumento nacional, deslumbra por su acumulación de casas blasonadas o entornos como el del castillo del emperador Carlos V, hoy parador nacional.
 
Irún , en el interior, es una ciudad comercial en la que visitar el Museo-Ermita de Santa Elena, que conserva una restos de una necrópolis romana, y Ficoba, el recientemente abierto recinto ferial con vocación transfronteriza.

San Sebastián

El trazado urbano de San Sebastián se despliega mirando a la Bahía de La Concha. El Monte Igeldo marca el límite en uno de sus extremos, una atalaya inmejorable para disfrutar de las vistas sobre la ciudad. A sus pies queda la Punta Torrepea, donde se instala el “Peine de los Vientos”, conjunto escultórico del célebre artista vasco Eduardo Chillida.

Aquí mismo da comienza la Playa de Ondarreta, enmarcada por una zona ajardinada y el Pico del Loro. Este fue el lugar elegido por la reina Maria Cristina (s. XVIII) para construir el Palacio de Miramar, su residencia veraniega. Un bello paseo marítimo de elegantes barandillas y farolas recorre la playa de La Concha, en cuya arena se instala el Balneario La Perla del Océano, antigua caseta real de baños. Mirando siempre al mar llegamos al antiguo Casino, hoy Ayuntamiento de la ciudad. En esta zona, entre el mar y el río Urumea se encuentra el casco viejo, y camino del Monte Urgull, el muelle deportivo y el barrio pesquero. La cumbre del Urgull está dominada por el Castillo de la Mota y una representación del Sagrado Corazón. Una senda nos lleva hasta arriba, mientras que otra rodea el monte llevándonos por el Rompeolas.

 
Playa de La Concha - San Sebastián

Ciudad Vieja

En la parte más antigua de San Sebastián nos esperan las iglesias de San Vicente y de Santa María del Coro, gótica la una y renacentista-barroca la otra. Un antiguo convento de dominicos es hoy en día el Museo San Telmo, cuyas colecciones de arqueología, etnografía y pintura merecen una detenida visita. Estas animadas calles nos conducirán a la plaza porticada de la Constitución. Entre sus balcones, numerados y pintados de albero que delatan su origen como plaza de toros, se alza el antiguo ayuntamiento neoclásico, reconvertido en Biblioteca Municipal.

La Alameda del Boulevard da entrada a la ciudad romántica, que surgió tras el derribo de las viejas murallas. A orillas del Urumea divisamos el Teatro Victoria Eugenia y el Hotel María Cristina, construidos en estilo neoplateresco. Dispersos por este trazado racionalista también podemos visitar la ajardinada plaza de Guipúzcoa, con el edifico de la Diputación Foral, el Centro Cultural Koldo Mitxelena, y Correos y Telégrafos. También, la Catedral de San Sebastián, el Buen Pastor, construida en estilo neogótico. De nuevo en la ribera abundan casas señoriales de principios del siglo XX, que nos conducirán al puente de María Cristina, el más monumental de los que cruzan el río. Cuatro farolas del escultor Mariano Benlliure iluminan el camino hasta la estación de ferrocarril, diseñada por Eiffel. A este lado del río se encuentran los modernos barrios de Eguía y Gros. En la playa de Gros se encuentran la moderna estructura del Kursaal, diseñada por el arquitecto Rafael Moneo.

San Sebastián es una ciudad cosmopolita de fuerte personalidad vasca, como queda patente en sus certámenes culturales. La tamborrada o la Semana Grande, con las regatas de traineras, nos hablan de la tradición; mientras que sus prestigiosos festivales de cine y de jazz dicen mucho de su vocación internacional. Ocasiones, todas ellas, en las que merece la pena disfrutar de la ciudad, aunque se haga necesario reservar alojamiento con antelación.

Guipuzcoa

Una de las mejores maneras de recorrer sus barrios y acercarnos a su cultura es a través de la gastronomía. La cocina vasca tiene prestigio internacional gracias a la calidad de sus materias primas y el buen hacer de sus cocineros, tanto de repertorio tradicional como imaginativo. Hay que decir que algunos de los restaurantes de más renombre de España se encuentran en San Sebastián. Recetas elaboradas con productos de la huerta, pescados y mariscos deben siempre acompañarse con chacolí de Guetaria/Guetariako Txakolina, con Denominación de Origen propia.

La provincia de Guipúzcoa satisface los gustos de cualquier viajero ofreciendo un extenso litoral de excelentes playas y pueblos pesqueros, al mismo tiempo que un interior de espacios naturales entre los que encontramos importantes villas históricas. Recorriendo la costa desde Francia hasta Vizcaya tendremos la oportunidad de visitar el casco histórico de Hondarribia/Fuenterrabia, declarado Monumento Histórico-Artístico, y de hospedarnos en su Parador de Turismo. Otras localidades que combinan interesantes monumentos con extensas playas son Zarautz, Getaria, Deba o Mutriku.

Ríos y valles nos guían por el interior de la provincia. Siguiendo el curso del Oria, las villas históricas de Tolosa, Ordizia y Lazkao conservan importantes legados monumentales. El valle del Urola nos reserva el casco antiguo y el balneario de Cestona/Zestoa, el trazado medieval de Azpeitia y el Santuario de San Ignacio de Loyola, un conjunto barroco centro de la religiosidad vasca. Bergara, una de las villas más señoriales de Guipúzcoa y bellos caseríos como Elgeta se despliegan por el valle del Deba.

Además de esta riqueza monumental, esta provincia del País Vasco posee un patrimonio natural perfecto para practicar multitud de deportes de bajo impacto medio ambiental. Los parques naturales de Aitzkorri, Aralar, Aiako-Harria y Pagoeta nos indican, además, la calidad de sus ecosistemas.

 

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