Praga fue históricamente la ciudad
checa más imponente; sin embargo, hoy en día, Praga es todavía ,
una ciudad vibrante y excitante. Es famosa por su variedad de
teatros y conciertos, clubes nocturnos, pubs y festivales.
Música:
La ciudad es un centro europeo para la música Jazz
y Rock alternativo, tanto como para la música clásica.
Museos y Galerías:
Las obras de arte de todas Europa, y de todas
las épocas, están expuestas en las galerías de Praga.
Teatros y Cines:
Para información completa de los 20 teatros y
35 cines en Praga.
Pubs y restaurantes:
Durante tu visita a Praga, tienes que tomar un a cerveza checa
tradicional. Para más información de las cervecerías, los mejores
restaurantes y todos los tipos de comida que se sirve en Praga.
Qué ver en la República Checa
Praga
Es imposible aburrirse en Praga, tanto si se permanece durante una breve
estancia, concentrándose en su compacta red de callejuelas,
pasajes y callejones sin salida, como si se disfruta de varias
semanas, curioseando tranquilamente y disfrutando de su paisaje
urbano.
El principal atractivo es su admirable aspecto físico. El centro de la
metrópoli reúne novecientos años de arquitectura; los estilos
románico, gótico, renacentista, barroco, así como sus adaptaciones
decimonónicas y el Art Nouveau se yuxtaponen y se mantienen
intactos tras las guerras y los conflictos del siglo XX. Su núcleo
histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en
1992, está formado por Hradcany (el distrito del Castillo) y Malá
Strana (el barrio Chico), al oeste del río, Staré Mesto (la Ciudad
Vieja) y Vácklavské námestí (la plaza Wenceslao) en el este; el
puente Carlos separa Malá Strana de Staré Mesto. Esta zona abarca
unos 3 km² y se puede recorrer a pie, por lo que un paseo por
Praga permitirá descubrir sus más famosos atractivos.
Asimismo merece la pena descubrir Nové Mesto (la Ciudad Nueva), con sus
tiendas, cafeterías, museos y teatros; Vysehrad, donde se
contextualizan viejas leyendas que fundamenta la Praga mítica; y
Holesovice, Smíchov, Troja y Vinohrady.
La oferta cultural y lúdica constituye una de las más importantes de la
ciudad; se programa música clásica, jazz, rock, ópera, ballet,
teatro de vanguardia y cuenta con excelentes museos y muchas
galerías de arte. El único inconveniente, resultado de su
popularidad como destino turístico, se manifiesta en la verdadera
invasión de forasteros que recibe durante todo el año.
El alojamiento resulta mucho más asequible en Nové Mesto y Smíchov. El
distrito central se encuentra repleto de restaurantes, pero son
mucho más económicos los establecimientos de Nové Mesto que los de
Staré Mesto.
Kutná Hora
En el siglo XIV Kutná Hora se convirtió en una esplendorosa ciudad,
dotada de monumentos que simbolizaban su prosperidad. En esa
época, esta localidad situada a unos 65 km al sureste de Praga,
era la segunda más importante de Bohemia, gracias a sus ricos
yacimientos de plata, y el groschen argentado acuñado aquí
era la moneda más fuerte de Europa central en aquellos tiempos. A
pesar de su decadencia, aún hoy conserva suficientes monumentos
arquitectónicos de magnífica factura como para que la Unesco
incluyera su centro histórico en su catálogo para el Patrimonio de
la Humanidad en 1995. Es inevitable compararla con Praga cuando se
descubre su plaza de suaves tonalidades y repleta de cafeterías,
sus callejuelas medievales con fachadas de estilos que abarcan
desde el gótico hasta las vanguardias, y la magnífica catedral de
Santa Bárbara. La diferencia entre ambas urbes se evidencia en que
los habitantes de Kutná Hora son más acogedores y sus precios más
módicos.
El centro histórico es bastante compacto y se puede recorrer caminando.
Aquellos que hayan programado una visita cultural se sentirán
gratificados con los fascinantes monumentos de la metrópoli. Si se
opta por un tour macabro, en un cementerio en Sedlec (3 km
al noreste) existe un osario gótico compuesto por los
huesos de más de cuarenta mil personas. En cuanto a la espléndida
arquitectura religiosa, es preciso descubrir la iglesia de
Nuestra Señora de origen gótico, pero restaurada bajo los
parámetros del barroco propios de los inicios del siglo XVIII; la
iglesia de San Jaime, el antiguo colegio jesuita construido
en el siglo XVII, con sus esculturas barrocas situadas en su
exterior; la catedral de Santa Bárbara, joya del gótico
tardío, y el convento de las ursulinas, con una interesante
muestra de antigüedades. Si se está interesado en la historia de
la minería local, debe visitarse el Museo Hrádek de la Minería
y los pozos de las minas medievales.
Karlovy Vary
Famoso en el mundo entero por sus aguas termales, es el balneario más
antiguo de Bohemia y, probablemente, el segundo enclave más
visitado del país, después de Praga. También está considerada la
más hermosa de las tres grandes termas de la República y, a pesar
de la multitud que recala en ella, es la más accesible. Si resulta
imposible tomar un baño sulfuroso o realizar una terapia de
inhalación de gas, siempre se podrán probar las distintas aguas
que manan de las doce fuentes termales, y que están
compuestas por cuarenta elementos químicos; éstos se emplean en
los tratamientos médicos para las enfermedades del aparato
digestivo y otros desórdenes del metabolismo.
Además de las cualidades curativas de sus aguas, Karlovy Vary sigue
conservando un característico estilo imperial. Las elegantes
columnatas y bulevares se alternan con las numerosas y agradables
alamedas de los parques que la rodean. Asimismo, ofrece todas las
facilidades de una localidad de dimensiones medias sin las prisas
propias de las grandes ciudades, con la ventaja de poder relajarse
en un paraje encantador.
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Karlovy Vary - República Checa |
Krivoklát
La somnolienta Krivoklát está situada junto al río Rakovnický Potok,
afluente del Berounka. Uno de los placeres de su visita consiste
en el recorrido en tren hacia el boscoso valle de Berounka,
salteado de chalets y rodeado por riscos de piedra caliza. El
castillo de Krivoklát se construyó a finales del siglo XIII
como pabellón de caza real, y contiene una ejemplar capilla
perteneciente al estilo gótico tardío, unas salas imponentes, la
ineludible prisión y la no menos preceptiva sala de tortura.
Actualmente ya no se caza en esta zona, pues la cuenca superior
del Berounka, uno de los bosques mejor preservados de Bohemia, se
ha convertido en la Región Paisajística Protegida de Krivoklát
y en Reserva de la Biosfera de la Unesco.
Si se dispone del equipo necesario y de uno o dos días más, también se
puede pasear a lo largo de la pista de 18 km que parte del valle
de Berounka con dirección a Skryje, centro de veraneo con
varias casas típicas construidas con tejados de paja. En el
camino, se encuentran los acantilados de Nezabudice (que
forman parte de una reserva natural), el pueblo del mismo nombre y
Týrov, un castillo de estilo francés del siglo XIII que se utilizó
durante un tiempo como prisión y que fue abandonado en el siglo
XVI; al otro lado del valle, aparece la localidad de Týrov.
Karst moravo
El viajero que persiga imágenes idílicas las encontrará en el Karst
moravo, una hermosa región de colinas frondosas situada al norte
de Brno, caracterizada por sus numerosos desfiladeros y sus
aproximadamente cuatrocientas cuevas originadas por el río
subterráneo Punkva.
En Punkevní se organizan visitas en grupos de 75 personas que
comienzan aproximadamente cada 20 minutos. El recorrido de un
kilómetro a lo largo de profundas grutas, admirando los conjuntos
de estalactitas y estalagmitas, desemboca a los pies del
despeñadero de Macocha ; allí se embarca en el río Punkva y se
recorren unos 400 metros hasta salir a la superficie. Otras cuevas
a descubrir son las de Katerinská, Balcarka y
Sloupsko-Sosuvské; en ellas se han hallado vestigios
prehistóricos.
Región de
Moravské Slovácko
Los aficionados a las artes populares deberán dirigirse a Moravské
Slovácko, uno de los núcleos de Europa Central que mejor ha
conservado su cultura tradicional, así como uno de los lugares más
agradables de la república. El ambiente especial de esta región se
debe no sólo a su clima templado, idóneo para la producción del
mejor vino checo, sino también al carácter y el temperamento de su
gente, acogedora, cálida y llena de vida.
El resultado es una extraordinaria reserva de cautivadoras tradiciones en
su lenguaje, vestimenta, arquitectura y artes decorativas; se
celebran además fiestas anuales en toda la región, donde el baile
y la música son los protagonistas junto con la gastronomía
autóctona y las generosas muestras de vino. La variedad y el
colorido de los trajes populares son especialmente asombrosos y a
veces difieren por completo entre pueblos vecinos; por su parte,
las casas se mantienen con el tradicional color blanco, con una
franja azul en la parte baja, y algunas de ellas aparecen
embellecidas con flores y aves dibujadas. Los festejos locales
proporcionan la mejor ocasión para contemplar la indumentaria y
escuchar la música autóctona, a menudo improvisada. En este
sentido cabe destacar los festejos de Blatnice,
Stráznice y Vlcnov.
Uno de los principales atractivos de las regiones vitivinícolas consiste
en catar el producto local, práctica que se convierte en una
especie de ritual; en esta zona la tradición se enriquece con sus
peculiares bodegas familiares, denominadas vinné sklepy. En
lugares como Petrov (3 km al suroeste de Stráznice) muchas
son subterráneas y en Vlcnov son semejantes a chozas. En Prusánky
(8 km al oeste de Hodonín), las bodegas vinícolas parecen
conformar un pueblo aparte.
Sumava
Los amantes de los bosques amplios y tranquilos a los que no ha afectado
ni la polución ni la lluvia ácida deben acercarse a las montañas
Sumava, que se extienden unos 125 km a lo largo de la frontera con
Austria y Alemania. A pesar de que sólo el bosque virgen de Boubín
se mantiene intacto el magnífico estado de estas montañas es su
principal atractivo. La única vida salvaje que sobrevivió a las
devastadoras cacerías del pasado son las aves, aunque se ha vuelto
a reintroducir el ciervo. Por su parte, la flora silvestre abunda
en toda la cordillera.
Las antiguas montañas de Sumava están formadas por dos cadenas onduladas
con altas llanuras y páramos entre ellas; sus condiciones son las
apropiadas para el excursionismo y el senderismo. Aunque el
terreno montañoso impide la práctica del ciclismo en la mayor
parte de las pistas, las numerosas carreteras de tierra son
estupendas para realizar desafiantes travesías de aventura. El
imponente Moldava nace en las Sumava, así como otros cinco ríos
importantes. Dos canales atraviesan la región, y cuenta con cinco
lagos de dimensiones considerables, por lo que existe la
posibilidad de practicar el remo. Las condiciones para disfrutar
del esquí alpino y de fondo también son ideales.
Telc
Esta encantadora localidad del siglo XIV, situada en el sur de Moravia,
surgió como un asentamiento en torno a la iglesia románica del
Espíritu Santo. Mientras gobernaron los señores de Hradce, entre
1339 hasta la extinción de la dinastía en 1604, se edificó un
castillo gótico y, tras un devastador incendio en 1530 en el que
la mayor parte de las casas de madera desaparecieron, se
reconstruyeron los edificios con piedra, esta vez siguiendo las
directrices renacentistas, y fueron rodeados por una muralla;
asimismo se creó un sistema de estanques conectados entre sí. Es
probable que esta unidad arquitectónica contribuyera a que la
Unesco declarara esta pequeña ciudad, de apenas seis mil
habitantes, Patrimonio de la Humanidad en 1992.
El castillo gótico, las torres de la iglesia de San Jaime y la iglesia
barroca del Sagrado Nombre de Jesús dominan el centro de la
localidad. Entre las encantadoras casas renacentistas que bordean
la plaza, es preciso no perderse la vivienda más pequeña de Telc,
en el extremo sureste; una auténtica lección sobre cómo aprovechar
el espacio. Al norte, una angosta callejuela conduce a la Malá
Brána (puerta Pequeña) de la ciudad vieja. Y hacia el sur, a
través de la Velká Brána (puerta Grande), se halla la
impresionante iglesia románica del Espíritu Santo.
Ceský Krumlov
Es uno de los emplazamientos más bellos de Bohemia y su centro histórico,
magníficamente conservado, se incorporó en 1992 al catálogo del
Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Su castillo mezcla
elementos góticos, renacentistas y barrocos y es el segundo más
grande del país tras el de la capital. Domina la población desde
una colina donde puede contemplarse un meandro del río Moldava en
forma de herradura. El núcleo urbano, al que no se puede acceder
en automóvil, es una zona mágica llena de callejuelas estrechas y
adoquinadas y supone un ejemplo paradigmático de población
medieval típica de la Europa Central. La bienvenida al solsticio
de verano se festeja con la celebración de la Rosa de Cinco
Pétalos: procesiones, teatro callejero, juegos renacentistas,
fiestas medievales en las calles, duelos y partidas de ajedrez
donde las personas desempeñan el papel de piezas.
Mikulov
La atractiva pero infravalorada Mikulov y su castillo se asientan con
fragilidad en una colina, en el centro de la llana región
vitivinícola de Pálava, que la Unesco declaró Reserva de la
Biosfera en 1986. La localidad, uno de los principales centros de
interés del sur de Moravia, posee impresionantes monumentos, pero
es más conocida por sus excelentes vinos blancos. Está ubicada muy
cerca de la frontera con Austria, y constituye una buena parada en
el viaje desde o hacia Viena.
El castillo, encaramado en el extremo oeste de la población, fue
restaurado tras su incendio, provocado por los alemanes durante la
II Guerra Mundial. En el museo de la ciudad se exhibe arqueología
e historia natural local, pinturas y armas, aunque destacan las
exposiciones dedicadas a las tradiciones regionales y a los
utensilios para la obtención del vino. En la bodega del recinto se
encuentra uno de los mayores toneles de vino de Europa Central.
Mikulov contaba antaño con una fuerte comunidad judía; de esa
época conserva una sinagoga, dañada durante la contienda y
olvidada durante la época comunista. También se puede visitar el
cementerio judío del siglo XV. La plaza Mayor presenta numerosos
edificios e iglesias renacentistas y barrocos, entre ellos el
Ayuntamiento, las casas del canónigo con sus fachadas esgrafiadas
y la cripta de la familia Dietrichstein. Los amantes del
senderismo disfrutarán aquí de estupendas excursiones por las
colinas de los alrededores, con sus castillos en ruinas y las
magníficas vistas sobre la región de Mikulov.
Zlatá Koruna
En la pequeña Zlatá Koruna (Corona de Oro), junto al Moldava, se alza una
de las estructuras góticas mejor conservadas del país, un
monasterio cisterciense fundado en 1263 por el rey bohemio
Premysl Otakar II para demostrar su poder en la región. De hecho,
la plaza principal de la población se halla dentro del complejo.
El monasterio, denominado en sus orígenes la Sagrada Corona de
Espinas, fue rebautizado en una opulenta época posterior con el
nombre de Corona de Oro (y de ahí el nombre de la población). En
1420 un ataque de los husitas lo dañó, pero a continuación fue
restaurado. La catedral del monasterio, concluida a finales del
siglo XIII, es claramente gótica a pesar de las rehabilitaciones
que ha sufrido.
Los aficionados a la literatura encontrarán, entre los frescos situados
en las espléndidas paredes del complejo gótico, un Museo de la
Literatura del sur de Bohemia; aunque la zona más antigua del
monasterio, la abovedada Casa del Cabildo, y la iglesia gótica son
igualmente interesantes.
Actividades
Las onduladas colinas y los montes de poca altitud resultan perfectos
para practicar el senderismo, especialmente en la región de
Sumava, en el oeste y el sur de Bohemia, y en las montañas
Krkonose, al norte. Los escaladores pueden dirigirse a las
rocas de arenisca del Labe, también en el norte de Bohemia, y los
espeleólogos cuentan con la zona del Karst moravo, al norte
de Brno. El río más adecuado para el remo es el magnífico
pero, por desgracia, contaminado Sázava.
El esquí es un deporte popular y relativamente barato, aunque las
comodidades no alcanzan a las de Europa Occidental y las colas son
largas. Los equipos de alquiler suelen ser de escasa calidad, por
lo que es preferible llevar uno propio. Las mejores estaciones
para practicar el esquí alpino se encuentran en Spindleruv Mlýn,
en Krkonose, entre enero y principios de abril; Sumava posee las
mejores pistas de esquí de fondo