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Desplazarse por Roma
Metro y Bus La ciudad de Roma tiene diferentes
medios de transporte: autobuses, tranvías, metro. El sistema de
transporte está organizado por ATAC y Metrobus. El metro tiene tres
líneas A, B, C. La A y B paran también en Termini. La mayoría de las
líneas de autobuses terminan en Termini. Se puede comprar el billete
de Metrobus, con el que puedes usar metro y autobuses.
Coche
Moverse por Roma es difícil por el tráfico y aparcamiento.
Probablemente, el mejor consejo que podemos dar es la información en
cuanto a las condiciones de tráfico.
Actualmente, Roma tiene tres carreteras de circunvalación lo que no
significa que no haya embotellamientos ¡Al contrario! La cantidad
elevada de tráfico puede resultar a veces una pesadilla. |
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| El
Coliseo - Roma |
Lugares de interés:
Hay un montón de lugares de visita obligatoria en Roma, por ejemplo el Foro Romano y
El Coliseo donde inmediatamente viajas al pasado. El
Vaticano, con la catedral más grande del mundo, y con su museo donde
están conservadas las obras artísticas más famosas de diferentes
artistas. Las iglesias renacentistas también conservan obras maestras.
La Fontana di Trevi es la fuente más famosa y la Escalera de
España está llena de vendedores de flores.
Vida nocturna:
Testaccio es el sitio para salir en verano, cuando la área más
bonita de Roma está llena de jóvenes. También hay muchos festivales, por
ejemplo Jazz en la Villa Celimontana o música tropical en el Foro
Itálico. La orilla del río Tiber se convierte en la playa con "beach
volley-ball", actividades deportísticas y atracciones artísticas. Más o
menos la gente sale en las plazas, donde hay bares y cafeterías. Aquí
hay unas de las más famosas: Piazza Navona con la fuente de Tres
ríos, Piazza di Spagna con la Escalera, Piazza del Quirinale
con la vista maravillosa de Roma, Piazza Venezia, Campo de'
Fiori con el mercado de flores y verduras.
Florencia
Ciudad del Renacimiento, Florencia debe su legado artístico a genios como
Leonardo da Vinci, Miguel Ángel, Filippo Brunellesqui, Giotto, Boticelli,
Donatello, Rafael, Piero de la Francesca, Carabaggio, Tiziano y
Tintoretto y a los más de trescientos años bajo el gobierno de la
dinastía de los Médici durante la época renacentista. A pesar de estar
cerrada en sí misma, Florencia es una de las urbes más agradables;
conserva un fuerte parecido con el pequeño centro de finales del
medioevo que tanto contribuyó al desarrollo cultural y político de
Europa. Desgraciadamente, una multitud de turistas la inunda en los
meses estivales.
Mientras que en Roma todo rezuma historia, Florencia transporta al
viajero al Renacimiento; el Ponte Vecchio, bordeado de tiendas,
el inconfundible duomo, la galería de los Uffizi, una de
las mayores pinacotecas del mundo, la Piazza della Signoria,
donde se encuentra el Palazzo Vecchio y las capillas de los
Medici... Por fortuna, el desplazamiento a todos estos inolvidables
lugares puede efectuarse a pie.
Venecia
La ciudad de los canales es única. Ha sido realmente concebida para el
ser humano; es peatonal, prácticamente no circulan automóviles, y las
seductoras y estrechas callejuelas sustituyen a las transitadas avenidas
urbanas. La armoniosa arquitectura de la urbe, con sus callados muros y
sus tentadores balcones con sus rendijas y ventanas reflejando destellos
del agua, parece haber surgido uniformemente entre los siglos XII y XVI.
Las oscuras callejuelas desembocan repentinamente en alguna plaza
soleada con alguna iglesia o cruzan las miríadas de canales de la ciudad
por alguno de sus innumerables puentecillos. La atmósfera que se respira
en Venecia es realmente mágica y festiva.
La metrópoli está construida sobre 117 pequeñas islas unidas con puentes
y canales y se conecta con la ciudad de Mestre por carretera y
ferrocarril. El Gran Canal recorre la ciudad y, dirigiendo la
mirada a la plaza de San Marcos, se descubre una inolvidable
perspectiva de la misma, abarrotada de palomas, con la basílica o
catedral, su Campanile y la torre del Reloj. En la
piazzeta anexa se encuentra el palacio de los Dux, y el
puente de los Suspiros enlaza el palacio con las antiguas prisiones. Las
góndolas permanecen en los canales ante las iglesias de Santa Maria
della Salute, San Giorgio Maggiore y el Redentore. De
la estación de tren a la plaza de San Marcos, se tarda una media hora a
pie, siempre que uno resista la tentación de desviarse por una de las
muchas callejuelas que se apartan del conducto principal (Lista di
Spagna). Para apreciar los espléndidos palacios que bordean el canal, es
preferible alquilar una góndola.
El puente de la Academia conduce a una Venecia más tranquila, así como a
la galería de la Academia, que exhibe una gran colección de obras
de los maestros venecianos. La vecina galería Peggy Guggenheim
contiene una excelente muestra de historia y arte, centrando su
colección en obras de principios del siglo XX. Venecia está rodeada por
islas igualmente fascinantes; Lido, el enclave donde se
desarrolló Muerte en Venecia ; Murano, el reino del
cristal veneciano; Burano, famosa por sus encajes; y Torcello,
que parece haberse introducido en el túnel del tiempo, con su catedral
bizantina.
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Puente de los suspiros - Venecia |
Milán
Esta atrae a un gran número de turistas por su moda, su gastronomía, su
ópera, su iglesia (la cuarta mayor del mundo), su castillo renacentista
y el fresco de La Última Cena, de Leonardo da Vinci. Sin embargo,
esta gran metrópoli puede definirse también como una ciudad muy
comercial, la capital de los negocios y las finanzas. Es apasionante ir
de compras por sus vías y galerías comerciales; su cocina es legendaria
y la vida nocturna destaca por ser una de las más vigorosas, en parte
debido a la vitalidad que le ha infundido la mayor comunidad gay
del país. Se extiende a lo largo de varios kilómetros, pero las
principales atracciones históricas se concentran alrededor de sus dos
monumentos más importantes: el inmenso duomo gótico,
iniciado en 1386 y finalizado quinientos años más tarde, y el
renacentista castillo de los Sforza. La plaza del Duomo
está bordeada por uno de los más hermosos centros comerciales, la
galería peatonal abovedada Vittorio Emmanuele II. Si se consigue
resistir la tentación de las cafeterías y las boutiques, el visitante
puede acercarse al santuario de la ópera, el Teatro della Scala,
así como visitar su museo. Milán está repleto de galerías de arte y
exposiciones, y La Última Cena de Da Vinci se guarda en el
refectorio de los dominicos en la iglesia de Santa Maria delle Grazie.
Nápoles y Pompeya
La enérgica Nápoles, capital de la región de Campania, se emplaza en una
de las bahías más hermosas del continente, a la sombra del monte Vesubio,
volcán en activo. Es una de las ciudades más pobladas y dinámicas de
Europa, con sus trabajadores y habitantes, sus callejuelas abarrotadas
de gente que esquiva, adelanta, pasea o conduce las famosas Vespas.
El centro histórico napolitano está formado por la plaza del Gesu',
con sus iglesias, el duomo, el Palazzo Reale y el
teatro de la ópera de San Carlo. El Castel Nuovo,
construido en el siglo XIII, se asoma al puerto y, más lejos, en el
paseo marítimo se alza un castillo normando rodeado por Borgo Marinaro,
un pequeño pueblo pesquero. El Museo Arqueológico Nacional exhibe
una espléndida colección de arte grecorromano, así como tesoros de valor
incalculable descubiertos en Pompeya y Herculano.
Desde Nápoles, se puede acceder fácilmente a Pompeya, próspero
centro de veraneo para romanos acaudalados, que quedó sepultado entre
cenizas, piedras y lodo durante la devastadora erupción del monte
Vesubio en el año 79 d.C. Las enormes ruinas reflejan la forma de vida
de los antiguos romanos, y entre ellas destacan diversos templos, un
foro, uno de los mayores anfiteatros romanos, los restos de lujosas
casas decoradas con frescos y mosaicos, y calles abarrotadas de
establecimientos.
Costa de Amalfi
De Sorrento hasta llegar a Salerno se extiende una franja de unos 50 km a
lo largo de un promontorio, que constituye una de las zonas costeras más
bellas de Europa. La carretera se adapta a las serpenteantes curvas de
esta costa formada por acantilados, y se asoma sobre sus aguas de azul
intenso, atravesando pueblos que penden al límite de los precipicios.
Positano es el primer puerto de escala al salir de Sorrento; ofrece un paisaje
realmente sublime con arcadas entre las casas rosadas y de color miel
que se ciernen precariamente sobre un mar iridiscente; además, buscando
con detenimiento pueden descubrirse cafeterías y hoteles de un encanto
sin igual. Unos kilómetros más adelante aparece Amalfi. Su arsenal y su
imponente duomo revelan su antiguo estatus de supremacía naval,
que compartió con Pisa y Génova. Unas curvas en forma de horquilla
separan Amalfi de Ravello, que se eleva como un balcón sobre la
bahía. Su duomo conserva un interesante púlpito con seis leones
esculpidos en su base; además, está formado por villas con hermosos
jardines. La historia de Salerno es paralela a la evolución de la
península; la habitaron desde los etruscos hasta los romanos y también
pasó a ser una ciudad medieval, pero la ciudad quedó destruida tras la
II Guerra Mundial, por ser una de las principales zonas de desembarco de
los aliados.
Siena
Las murallas, uno de los muchos vestigios de la antigua ciudad medieval,
aún coronan las colinas que circundan Siena. Sus edificios marrón rojizo
popularizaron el pigmento siena tostado, y su próspero escenario
cultural pasó a ser conocido en los siglos XIII y XIV como la Escuela de
Siena, especialmente fecunda en obras pictóricas; muestras de la pintura
sienesa se encuentran en la pinacoteca nacional, situada en el
palacio de Buensignori. Las dificultades económicas y la peste negra
de 1348, que mató a dos tercios de la población, frenaron el desarrollo
cultural y propiciaron la decadencia de la urbe. Afortunadamente, pudo
finalizarse la construcción de la plaza del Campo, quizá la plaza
medieval más grande de Italia, que alberga el elegante Ayuntamiento y
una emblemática torre situada a su lado. El duomo de Siena
se alza con magnificencia, con sus franjas de mármol blanco y negro en
la fachada. Prácticamente todo el centro histórico de la ciudad acoge
palacios, plazas, colecciones de arte, museos e iglesias; el centro
urbano se puede recorrer a pie, con lo que pueden descubrirse todos
sus atractivos perdiéndose por las callejuelas.
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Asís
La ciudad amurallada de Asís se ha mantenido relativamente alejada de las
masas turísticas. Situada en la región de Umbria, en el centro de
Italia, este centro de peregrinos y viajeros encandila con sus fastuosos
edificios de brillante mármol blanco. Asís está dominada por la enorme
Rocca Maggiore, fortaleza del siglo XIV que ofrece unas vistas
admirables sobre el valle y Perugia. Aquí nació San Francisco, en 1182;
y las obras de su basílica se iniciaron dos años después de su
muerte, en 1228. Se trata de un magnífico tributo al patrono de los
animales, con frescos de Giotto, Cimabue y Martini. Entre los
vestigios de las épocas imperiales se encuentran el foro excavado
y la fachada con pilares del templo de Minerva; los cimientos
romanos son la característica común de muchos edificios. Entre las
principales iglesias destacan Santa Maria Maggiore, San Pietro,
Santa Clara y la basílica de Santa Maria degli Angeli.
Sicilia
Sicilia es tierra de contrastes; desde la decadente grandeza de su
capital, Palermo, hasta las ruinas griegas de Siracusa, el
inseguro monte Etna y las islas Eolias; entre estas
últimas destacan la turística Lípari, la aristocrática Panarea,
la abrupta Vulcano y Stromboli, con su volcán y sus
espectaculares erupciones. Situada estratégicamente en el Mediterráneo y
siendo su mayor isla, Sicilia ha atraído numerosos invasores y
colonizadores, que dejaron a su paso templos griegos, ruinas romanas,
iglesias normandas y castillos y cúpulas árabes y bizantinas. Los
sicilianos siguen estando fuertemente vinculados a su tierra, pese al
calor del verano, que puede llegar a ser realmente abrasador; por
fortuna, las playas son excelentes.
Otros puntos de interés son la magnífica catedral del siglo XII en
Monreale, y Taormina, un lugar que a pesar de su excesivo turismo
sigue mereciendo la pena, con su teatro griego, sus jardines públicos,
el palacio, la catedral y las playas.
Cerdeña
La isla de Cerdeña fue colonizada por griegos, fenicios, romanos,
pisanos, genoveses y españoles. A pesar de estas invasiones los nativos
de la isla, conocidos como sardi (sardos), han sabido conservar
su identidad y características autóctonas, permaneciendo siempre como un
peculiar pueblo insular. El paisaje es accidentado, y las especies
animales que aún permanecen destacan por su peculiaridad, como los
burros albinos y los buitres leonados.
Cagliari, la capital, cuenta con una interesante zona medieval y una magnífica
playa. Otros atractivos que merecen ser visitados incluyen su increíble
Costa Verde, relativamente poco explorada, las playas y grutas
que rodean el enclave turístico de Alguer así como la cultura
tradicional que ofrece la provincia de Nuoro; también destacan
las posibilidades de practicar el senderismo en esta misma zona.
Paestrum
Al sur de Salerno, Paestum alberga las reliquias mejor conservadas de las
colonias de la Magna Grecia. Se trata de un emplazamiento enigmático,
con tres templos dóricos que dominan un frondoso claro cubierto de
flores. Allí se encuentran los templos de Ceres y Neptuno,
un foro, una basílica y unas murallas. El museo contiene una
serie de frisos que completan una de las mejores colecciones de
arquitectura antigua del mundo. 12 km tierra adentro se encuentra uno de
los pocos entornos naturales protegidos del sur de Italia, conocido como
los bosques de Diana.
San Gimignano
Aunque sólo quedan 14 de las 72 torres originales, esta ciudad medieval
de la región de Toscana, maravillosamente conservada, se conoce aún como
San Gimignano de las Magníficas Torres. Sus construcciones reflejan un
período de la historia italiana en el que los habitantes de una misma
población se desafiaban para poseer la torre más alta. Palacios
almenados y torres elevadas rodean las plazas principales del pueblo; la
más alta es la torre Grossa, con 54 m. Una catedral románica,
una fortaleza en ruinas, una iglesia con frescos y un
excelente museo que recoge obras de arte de las escuelas
florentina y sienesa aumentan el encanto especial de este municipio.
Islas Tremiti
Las tres islas principales del archipiélago de Tremiti, San Domino,
San Nicola y Capraia, están separadas por 40 km de la
península de Gargano, en Apulia. Situadas en el mar Adriático, siguen
estando poco desarrolladas y explotadas turísticamente y constituyen un
buen enclave para alejarse de las vicisitudes del interior. La
iglesia de San Nicola de Santa Maria, fundada en el siglo XI por los
monjes benedictinos, cuenta con una madona negra, un suelo de mosaico
del siglo XI y un crucifijo bizantino. San Domino presume de playas
arenosas con cuevas apartadas, piscinas formadas entre las rocas y
grutas.
Cinque Terre
Los cinco magníficos pueblos que conforman Cinque Terre están inmersos en
el paisaje montañoso que rodea la costa de Liguria en la parte noroeste
del país y, hasta ahora, se ha evitado una desenfrenada entrada del
turismo. Un característico sendero que serpentea por la ladera, entre
olivares y viñedos cultivados en terraza, enlaza las poblaciones, todas
ellas peatonales. Riomaggiore da a una pequeña cala donde
predominan las barcas pesqueras, que se extienden por la orilla hasta
invadir la diminuta plaza. La vía de los Amantes lleva a Manarola,
el más especial de los cinco. A Corniglia, sito en lo alto, sobre
el acantilado, sólo puede llegarse subiendo unos tortuosos escalones.
Vernazza, con su paseo y su plaza, ofrece las mejores vistas al mar.
Finalmente, Monterosso cuenta con la única playa real de
la zona, circundada por unas rocas donde se han esculpido enormes
estatuas.
Actividades
Si los museos, las galerías y el café
exprés no son suficiente para ocupar el tiempo del visitante en Italia,
las actividades deportivas se convierten en una interesante alternativa
o en complemento al viaje. Los Alpes italianos, especialmente los
Dolomitas, ofrecen caminos bien balizados y refugios situados
estratégicamente para los excursionistas más avezados. Se
recomienda ir preparado, incluso en verano, para hacer frente a
repentinos cambios climáticos. Los Apeninos también disponen de
trayectos balizados para senderistas, especialmente en el Parco
Nazionale d'Abruzzo y en el macizo Sila en Calabria. Otras vías
alternativas son los arduos, aunque bien marcados, recorridos en los
Alpi Apuane, en Toscana, o las espectaculares excursiones que se pueden
organizar por las sierras orientales de Cerdeña, como Gennargentu.
En los Alpes italianos abundan las
estaciones de esquí, sobre todo en los Dolomitas, donde el
paisaje es en sí mismo un espectáculo; las cinco estaciones más
importantes son Cortina D'Ampezzo, en el Véneto; Madonna di Campiglio,
San Martino di Castrozza y Canazei, en Trentino; y Courmayeur, en el
valle de Aosta. La temporada de esquí se inicia en diciembre y llega a
su fin en marzo, aunque en el Mont Blanc, el Matterhorn y el valle de
Aosta se puede practicar este deporte durante todo el año.
El windsurf y la vela son
dos actividades muy populares; se pueden alquilar barcos y equipos en
casi todos los complejos turísticos costeros. Una excelente forma de
conocer el país es en bicicleta, pero hay que tener en cuenta que
el 75 por ciento del terreno italiano es montañoso o accidentado, de
modo que se requiere tener una gran resistencia y una buena bicicleta de
montaña. Entre las rutas populares para el ciclismo destacan las colinas
de la Toscana y la Valnerina, en Umbria. La tortuosa y serpenteante
carretera que sube al Passo Stelvio precisa un arduo esfuerzo físico.
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