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San Petersburgo es un museo al aire libre,
tanto al turista que la descubre por primera
vez como al habitante de la ciudad que la
recorre rutinariamente les une una misma
sensación cuando pasean por sus calles,
avenidas y malecones; una sensación de
serenidad producida por toda la belleza que
les rodea. Sus palacios, canales, puentes,
esculturas fueron, creados, diseñados y
colocados en los rincones apropiados, para
extraer del alma de sus visitantes este
sentimiento. San Petersburgo se descubre una
primera vez y se lleva en el interior para el
resto de la existencia.
A continuación se enumeran algunos de los
principales monumentos de la ciudad de los
zares, incluyen fotos que solo se aproximan de
lejos a la verdadera belleza, la que solo se
puede percibir haciendo llegar nuestros cinco
sentidos a la ciudad del Neva. Sirva esta
visita virtual para despertar el anhelo de
viajar de aquellos que aún no la conozcan y
para apaciguar la nostalgia de aquellos otros
que ya fueron tocados por la varita del
"paraíso".
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- Historia de San
Petersburgo
- Fortaleza de
Pedro y Pablo
- La Isla
Vasilievski
- Plaza de los
Decembristas
- San Isaac
- El almirantazgo
- El Ermitage
- La plaza del
palacio y columna de Alejandro
- Nevsky Prospect
- La catedral de
Nuestra Señora de Kazán
- La Iglesia de la
sangre derramada (Iglesia de la resurreccion)
- La Plaza de las
Artes y el Museo Ruso
- El castillo de
los ingenieros
- Jardín de verano
- La catedral de
Smolni
- La Lavra de
Alejandro Nevski
- San Nicolas de
los marinos
- Teatro Mariinski
- El crucero
"Aurora"
- Malecones y
puentes
- Parque y
palacios de Peterhof
- Parques y
palacios de Tsarkoie Tselo
- Parques y
palacios de Pavlovsk
- Parques y
palacios de Gatchina
- Parques y
palacios de Oraniembaum
Qué ver en
Rusia
Moscú
Quizá sea la capital de país más grande del mundo, pero no es la ciudad
más grande de Rusia. Si la mirada se detiene en
los monumentales bloques de pisos y en las anchas
y grises calles, se podría pensar que nos
encontramos ante una megalópolis administrativa de
la Alphaville godardiana. Sin embargo, el Moscú
pre-stalinista sobrevive precisamente fuera de
estas vías grises, con sus cúpulas esféricas de
inspiración oriental entrevistas al pasear por las
estrechas y sinuosas calles de la metrópoli y sus
ventanales que insinúan los interiores secretos de
un millón de bloques habitados. El Kremlin
conforma el núcleo histórico de la urbe, y está
formado por el palacio presidencial y diversas
iglesias, torres, palacios y otros monumentos de
gran valor artístico y cultural. Otro punto
representativo es la plaza Roja, situada en
el exterior de las murallas del Kremlin.
San Petersburgo
Construida por Pedro el Grande con miras a ser la 'ventana hacia
Occidente', San Petersburgo es la ciudad más
europea de Rusia y está considerada la Venecia del
Norte por sus vías navegables revestidas de
palacios. La hermosa obra del zar consiguió eludir
la homogeneidad arquitectónica del estalinismo, y
sus monumentos zaristas se mantienen prácticamente
intactos. A orillas del golfo de Finlandia,
esculpida por islas y por el sinuoso río Neva, la
urbe se alza con gran elegancia y manteniendo su
geometría. Entre sus atractivos, se hallan el
Museo Ermitage, en el palacio de Invierno, la
fortaleza de Pedro y Pablo y la avenida
Nevski.
Nóvgorod
A sólo 190 km al suroeste de San Petersburgo se encuentra Nóvgorod,
ciudad fundada en el siglo IX y primer centro
político y artístico ruso durante 600 años. Tras
ser anexada a Kíev, Iván el Terrible la arrasó y,
ya en el siglo XX, fue metódicamente destruida por
los nazis; aún así, Nóvgorod ofrece mucho que ver.
Su Kremlin alberga la catedral bizantina de
Santa Sofía, el monumento del milenio de
Rusia, la cámara de Facetas, revestida
de iconos y el Museo de Historia y Arte,
creado para potenciar la investigación. Cruzando
el Kremlin, la corte de Yaroslav se compone
de mercados medievales, iglesias, arcadas y restos
de palacios. La iglesia de Nuestro Salvador
en Ilino es, sin duda, una de las más bellas del
país, con maravillosos adornos y gabletes y con un
interior repleto de frescos bizantinos.
Ferrocarril transiberiano
El trayecto del ferrocarril transiveriano es la mejor forma de conocer
este extenso país. En sus seis días de duración
abarca 9.446 km, desde Moscú hasta Vladivostok, en
la costa del océano Pacífico, a través de
interminables bosques de pinos y abedules,
asentamientos de casas de madera y vastas estepas.
La vida a bordo del tren puede resultar aburrida o
fascinante, según los compañeros de aventuras, las
novelas que acompañen el turista y la amabilidad
del guarda del convoy, un factor vital. La ruta se
dirige al lago Baikal, canal navegable del
tamaño de Bélgica y hogar de la única foca de agua
dulce del mundo denominada Nerpa, y a la ciudad
multicultural de Irkutsk, uno de los puntos más
hermosos de todo el trayecto. Ulan Ude
alberga el Ivolguinsk Datsan, cuna del budismo del
país. Para los viajeros que se acostumbren al
ritmo intermitente del tren y que disfruten con el
paisaje arbolado y los pueblos remotos, ésta será
una experiencia memorable.
Río Volga
Con sus 3.700 km, la principal arteria del corazón de Rusia es el río más
largo de Europa. El Volga serpentea lentamente
desde Yaroslavl, al norte de Moscú, hasta llegar a
Volgogrado (antiguamente conocida como Stalingrado),
hasta desembocar en el mar Caspio. El canal
navegable Volga-Don une ambos ríos rumbo al mar de
Azov. Los cruceros y los barcos de vapor invaden
las aguas del Volga; quizá la zona más interesante
es la que se halla entre Volgogrado y Rostov y que
sigue el curso del Don. Entre las ciudades del
recorrido del río, se encuentran Kazán, una
de las ciudades tártaras más antiguas de Rusia,
con un Kremlin de caliza y numerosas mezquitas, y
Ulianovsk, ciudad donde nació Lenin.
Volgogrado es famosa por la prolongada y
decisiva batalla que se disputó en la II Guerra
Mundial entre los ejércitos alemán y ruso. Desde
entonces, la ciudad ha sido reconstruida
totalmente, y en ella proliferan museos y
monumentos.
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Fuentes de
Peterhof - San Petersburgo |
Sochi
Con las montañas del Cáucaso como telón de fondo, el punto de veraneo de
Sochi en el mar Negro es la Odessa rusa. Con su
clima subtropical, sus aguas cálidas y el
colindante complejo turístico de moda Dagomys,
atrae por igual a jefes de Estado, turistas
locales y extranjeros. Los jardines son uno de los
atractivos de la ciudad, al igual que los centros
terapéuticos y las dachas (casas rurales)
pertenecientes a los poderosos y famosos. Tierra
adentro, se pueden descubrir cataratas,
fantásticas vistas desde las cimas, balnearios y
panorámicas alpinas.
Vladivostok
Antes de la II Guerra Mundial, esta base naval y famoso puerto del
Pacífico era un próspero y multicultural centro
mercantil, pero desde 1958 hasta 1990 se mantuvo
cerrado a los extranjeros. A menudo, este
emplazamiento se compara con San Francisco, debido
a sus características colinas y a sus increíbles
vistas marinas, si bien con los acorazados
amarrados en el agua se desvirtúa esta semejanza.
La ciudad está circundada por la Reserva Marítima
del Lejano Oriente y la Reserva Natural de Ussuri,
donde habitan osos pardos, cerdos siberianos,
tigres Ussuri, leopardos Amur, en peligro de
extinción, y cientos de aves locales y
migratorias.
Murmansk
La vida en Murmansk no es fácil. La ciudad está situada a medio camino
entre Moscú y el polo norte, a 200 km del círculo
polar ártico. A su alrededor, se extiende la
tundra, y su paisaje es negro azabache durante
todo el mes de diciembre y la mayor parte de
enero. La urbe, sede de los rompehielos rusos
impulsados por energía nuclear, está rodeada de
bloques de viviendas municipales, y sólo parece
recobrar vida en la última semana de marzo, cuando
se celebra el Festival del Norte, que atrae a los
isleños septentrionales ofreciéndoles atracciones
como carreras de renos o maratones de esquí.
Viborgo
Este puerto del golfo de Finlandia es la principal ciudad ubicada en la
ruta desde Helsinki hacia San Petersburgo. Se
trata de una de las urbes europeas más antiguas, y
posee un imponente castillo medieval construido
sobre una roca en la bahía. El enclave ha cambiado
de dueño en varias ocasiones; perteneció a suecos,
finlandeses y rusos, hasta acabar finalmente bajo
el dominio de Rusia. En la actualidad, sus
edificios reflejan la influencia finlandesa, ya
que recogen todos los períodos de su historia;
incluso alberga algunas bellezas del Art Nouveau
de principios del siglo XX. Viborgo es hogar de
pescadores, constructores navales y transportistas
madereros.
Islas Solovetski
La ciudad nórdica de Kem es el punto de partida para acercarse a las
islas Solovetski, situadas en el mar Blanco. Los
monasterios de las islas albergaron antaño varios
de los campos de concentración (o gulags)
más infames del período stalinista; el
monasterio medieval Solovetski se ha utilizado
como lugar de encarcelamiento y exilio desde la
Edad Media. Al estar al abrigo de la península de
Kola, estas islas gozan de un increíble clima
templado, con lo que los viajes en barca son una
forma interesante y segura de desplazarse. Sus
lagos y sus sistemas de canales internos también
son navegables.
Actividades, qué hacer en Rusia
Los viajes de
aventura son uno de los grandes atractivos de
Rusia. El turista puede apuntarse a cualquier
grupo organizado de estas actividades en numerosas
ciudades y pueblos rusos. Es posible practicar
senderismo de alta montaña o alpinismo
en el Cáucaso o la península Kola,
excursionismo o kayak en los bosques,
ríos y lagos de Karelia; ciclismo entre
Moscú y San Petersburgo; esquí y esquí
de fondo en el pico más alto de Europa, el
monte Elbrus ubicado en el Cáucaso, e incluso
aventurarse en una expedición al polo norte. |