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En el corazón de
Europa nace uno de los países más montañosos
del mundo que decoran cada región con una pincelada
única y perfecta. Con 48 picos que alcanzan casi
los 4000 metros de altura, Suiza se beneficia por dominar
el primer puesto europeo.
Qué ver en Suiza
Zurich
La ciudad más poblada de Suiza posee la reputación de ser la capital
intelectual y cultural de la nación. Su estallido de creatividad más
conocido se produjo en 1916, cuando emergió el movimiento artístico Dadá
en el cabaret Voltaire. Curiosamente, en la misma época Lenin y Trotsky
residían también en la urbe. En la actualidad, es más conocida por sus
ejecutivos con trajes a rayas, sus galerías de arte y su capacidad por
combinar mejor que nadie las finanzas y la estética (con la excepción de
Sothebys).
Está emplazada a unos 400 m sobre el nivel del mar, atravesada por el río
Limmat, que desemboca en el extremo norte del lago de Zúrich. Las calles
peatonales de la ciudad vieja contienen la mayor parte de sus
atractivos turísticos: sinuosas callejuelas, edificios de los siglos XVI
y XVII, palacetes y patios, así como infinidad de fuentes (cerca de mil
treinta).
La elegante Bahnhofstrasse se construyó en el emplazamiento de las
murallas de la ciudad, que habían sido derribadas 150 años antes. Bajo
las aceras se hallan las cámaras acorazadas de los bancos, atiborradas
de oro, plata y otros botines, aunque no están abiertas al público (y no
resulta difícil imaginar la razón). Para los amantes de los relojes, la
torre de la iglesia de San Pedro, del siglo XIII, presenta la
mayor esfera de reloj de Europa. La vecina iglesia de Fraumünster
se caracteriza por las vidrieras de los ventanales de su coro, creadas
por Marc Chagall cuando contaba 83 años de edad.
El Museo de Bellas Artes posee una amplia colección permanente que
incluye desde arte religioso del siglo XV hasta obras de Monet, Manet y
Man Ray. El Museo Nacional Suizo, ubicado en un castillo al norte
de la urbe, ofrece un detallado panorama de la historia de la nación y
presenta una interesante sección de códices de la Edad Media. Para
airearse después de las visitas culturales, resulta muy agradable pasear
por las orillas del lago de Zúrich, que permite hacer picnic y
practicar la natación y los baños de sol.
Los albergues están ubicados en el perímetro del centro urbano, mientras
que los escasos hoteles baratos se hallan en la orilla este del río
Limmat. El alojamiento puede representar un problema durante los meses
estivales, por lo que es aconsejable reservar con antelación. La vida
nocturna se focaliza en las calles que rodean la Niederdorfstrasse;
también existe un distrito especialmente alegre. El viajero no debe
alarmarse si, al salir de un club el domingo por la mañana con los ojos
nublados, se tropieza con una procesión de devotos feligreses que
desfilan cantando himnos por las calles embrutecidas por el pecado.
Ginebra
Cómodamente asentada en las orillas del lago Léman, esta ciudad, limpia
como una patena, pertenece tanto a la comunidad internacional como a los
suizos: cerca de doscientas organizaciones internacionales tienen sus
sedes en ella. Uno de cada tres residentes es extranjero, y
prácticamente todos los problemas globales, desde la proliferación
nuclear hasta la limpieza étnica, han aterrizado en alguna ocasión en
las famosas mesas neutrales de negociación ginebrinas. Si bien pueden
tratarse asuntos mundiales tenebrosos, alarmantes y peligrosos, la urbe
en sí misma aparece limpia, eficiente y segura. Algunos visitantes han
llegado a lamentar esta esterilidad, pero los ginebrinos no están
dispuestos a soportar la agitación de banderas y los gritos
reivindicativos.
Ginebra goza de una estupenda ubicación, y los paseos en torno al lago y
las excursiones en barca constituyen una excelente distracción. El
teleférico que asciende al Mont Salève ofrece un agradable
panorama. El río Ródano atraviesa la metrópoli, y el casco antiguo
descansa en la orilla sur. El centro de la población está dominado por
la catedral de Saint Pierre, mezcla de los estilos románico y
gótico. Juan Calvino predicó en ella de 1536 a 1564, y el templo ilustra
la austeridad de sus enseñanzas. La vecina place du Bourg-de-Four
representa el barrio más antiguo de Ginebra. Antaño constituyó un foro
romano, con posterioridad se emplazó un mercado medieval y, en la
actualidad, está destinado a convertirse en un complejo de comercios
para turistas.
Por fortuna, prevalecen numerosas ofertas culturales que compensan los
aspectos más kitsch. El Museo de Arte e Historia presenta una
vasta y variada colección que incluye pintura, escultura, armas y
arqueología. El compacto Petit Palais alberga una excelente y
concentrada muestra de arte moderno. El Museo Internacional de la
Cruz Roja y de la Medialuna Roja ofrece un repaso multimedia a
través de las atrocidades perpetradas por la humanidad en su historia
más reciente. Destacan también el espléndido Museo de Instrumentos
Musicales Antiguos, el Museo de la Relojería y el Museo
Voltaire.
Ginebra presenta una vida nocturna aceptable, aunque resulta costosa. La
presencia de tantos diplomáticos, administradores internacionales y
banqueros se traduce en elevados precios para comer y alojarse. En ambas
orillas del río pueden encontrarse diversos albergues y hoteles a un
precio módico. Los restaurantes económicos se concentran en las
inmediaciones de la universidad, así como al norte y al oeste de la
estación de Cornavin.
Lucerna
Lucerna está anclada en el corazón histórico y paisajístico de lo que
muchos consideran la auténtica Suiza: montañas espectaculares,
lagos, cencerros, pueblos alpinos y prados repletos de edelweiss (pies
de león). Esta encantadora población se asienta a ambos lados del río
Reuss, en el margen oeste del lago de Lucerna, y constituye una base
excelente para realizar excursiones.
En la orilla norte del río, el pintoresco casco antiguo alberga edificios
del siglo XV con fachadas pintadas, torres, un Ayuntamiento
renacentista del siglo XVII y un par de puentes cubiertos dignos
de la más típica de las postales. Al noreste del centro urbano se halla
el imponente monumento del León, excavado en la roca en 1820 y
dedicado a los soldados suizos que fallecieron durante la Revolución
Francesa. En sus inmediaciones se encuentra el fascinante
Gletschergarten (jardín glacial), donde una serie de glaciares
prueban que hace veinte millones de años Lucerna constituía una playa
subtropical rebosante de palmeras.
El Museo del Transporte acoge trenes, aviones y automóviles, y
ofrece la posibilidad de visionar el Swissorama, una película de
veinte minutos y proyectada sobre una pantalla de 360º, que permite
visionar los atractivos de Suiza mientras se viaja por aire, mar,
carretera o a pie. El viajero que sienta la necesidad de aire fresco y
ejercicio para digerir los riquísimos chocolates que está devorando,
puede alquilar un patín de agua, botes de remo y kayaks,
en el río Reuss o en el lago de Lucerna. Si, en cambio, precisa verduras
frescas para combatir las calorías, existen mercados de frutas y
verduras harto pintorescos a lo largo de los muelles del río.
Región del Jungfrau
La región del Jungfrau, al sur de Interlaken, posee unos paisajes que
cortan la respiración. Las tres cumbres gemelas de 4.000 m -Jungfrau,
Mönch y Eiger- dominan el área, y disponen de infinidad de teleféricos,
funiculares, trenes cremallera y senderos de excursionismo que ofrecen
puntos panorámicos impresionantes para quien no sufre de vértigo.
Grindelwald es el centro de esquí y senderismo más característico de la
región; en julio acoge un festival de canto yodle.
Castillo de Chillon
Esta fortaleza recibe más visitantes que cualquier otro edificio
histórico de Suiza. El castillo de Chillon, que ocupa un sorprendente
emplazamiento en el lago Léman, captó la atención del público cuando
Lord Byron escribió acerca del destino de Bonivard (siglo XVI), un
adepto de la Reforma encadenado al quinto pilar del torreón durante
cuatro años. Byron grabó su propio nombre en el tercero. El fuerte, que
se conserva en un estado excelente, data del siglo XI, y desde entonces
se ha modificado y ampliado notablemente. Merece la pena pasar una tarde
visitando la torre, los patios, los torreones y las numerosas salas que
contienen armas, herramientas, frescos y utensilios de cocina. Está
situado a escasa distancia a pie desde Montreux, el centro de la
Riviera suiza.
Castillos de la región bernesa
En el centro de Suiza, justo al sur de Berna, se halla esta región
poblada por grandes castillos e inmersa en el paisaje de las orillas del
lago Thun. En la ciudad de Thun se puede visitar el Schloss Thun
(siglo XII), situado en la colina. Contiene un estupendo museo histórico
y desde su torre románica se puede gozar de magníficas vistas. Uno de
los castillos más hermosos a orillas del lago es el Schloss Oberhofen
(siglo XIII), que antaño perteneció a los Habsburgo y que posee una
interesante colección de mobiliario antiguo, retratos y armas, así como
un salón turco para fumar. El parque se ajardinó en el siglo XIX y
constituye un lugar idóneo para pasear. El Schloss Hunegg, en la
vecina Hilterfingen, fue edificado en la década de 1860 y restaurado en
1900. Se trata de una mezcla fascinante de estilos neorrenacentista y
modernista, y posee un cuarto de baño de dos pisos, muy recargado,
dotado de una bañera de níquel plateado. Los aficionados a los castillos
pueden visitar las tres fortificaciones en un viaje en barco de una
jornada.
Zermatt
Este ostentoso complejo de esquí y montañismo vive de la gloria que
refleja una de las cumbres más famosas de los Alpes, el Cervino (4.478
m). Los esquiadores acuden prácticamente todo el año, gracias a los 230
km de pistas de la zona, orientadas principalmente a practicantes medios
y expertos. Los viajeros más sedentarios pueden gozar simplemente de las
sobrecogedoras vistas. Para apreciar magníficos panoramas del Cervino y
de los picos de los alrededores, es preciso coger el popular tren
cremallera hacia Gornergrat. Resulta sencillo pasear por Zermatt
a pie (la ciudad es peatonal) y merece la pena explorar la zona del
Hinter Dorf, repleta de casas de madera tradicionales del Valais. Un
paseo por el cementerio constituye una provechosa experiencia para
aspirantes a montañistas: así están inscritos en monumentos de piedra
los nombres de quienes intentaron vencer al Cervino y al monte Rosa y no
vivieron para contarlo.
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Vista del Matterhorn
desde Zermatt - Suiza |
Ascona
El cantón del Ticino, situado al sur de los Alpes y de altitud
relativamente baja, disfruta de un clima mediterráneo e importa un sabor
italiano a Suiza. La población de Ascona, a orillas del lago Mayor,
puede considerarse un centro regional de arte: en sus callejuelas
abundan las galerías y los comercios de artesanía. La comunidad de
artistas e intelectuales que habitó Ascona a principios del siglo XX
abrazó el movimiento naturalista y acogió durante un tiempo a Lenin en
su exilio. El Museo Comunal de Arte Moderno incluye obras de
artistas relacionados con la ciudad, como Paul Klee, Hans Arp, Ben
Nicholson y Alexei Jawlensky.
Estavayer-le-Lac
Este pequeño enclave en las orillas del lago Neuchâtel posee un centro
urbano medieval perfectamente preservado, así como todo tipo de
facilidades para la práctica de los deportes acuáticos, aunque su fama
proviene de la colección de ranas disecadas, de 130 años de antigüedad,
que acoge el Museo Regional. Estos anfibios disecados son obra de
un excéntrico militar del siglo XIX llamado François Perrier, que pasó
buena parte de sus horas de ocio matando ranas, preservando sus pieles y
rellenándolas con arena. Luego las dispuso de tal modo que parodiaban
situaciones humanas (cortejando, estudiando, jugando,...) y las adornó
con accesorios. Lo que Perrier intentaba transmitir acerca de la
condición humana todavía no ha podido ser descifrado.
Franches Montagnes
Esta hermosa zona de pastos y bosques situada en las montañas del Jura, y
visitada por muy pocos turistas, posee 1.500 km de senderos de
excursionismo y unos 200 km de rutas de esquí de montaña. La equitación
también está muy arraigada y los caballos de la zona han adquirido una
gran reputación por su apacibilidad. La principal población de la
región, Saignelégier, alberga una feria nacional equina en agosto.
Actividades
Las montañas y los lagos suizos resultan un terreno propicio para
practicar distintos deportes. Existen docenas de complejos de
invierno en los Alpes, Prealpes y en el Jura. Zermatt y Verbier
poseen la mejor combinación de pendientes, paisajes y vida nocturna. El
senderismo está muy arraigado, con 50.000 km señalizados y
frecuentes paradas para abastecerse en el camino. Pontresina y Meiringen
cuentan con escuelas de montañismo de gran reputación, aunque tal
vez sea Zermatt el destino más reputado para los más experimentados. El
esquí de montaña es tradicional en la Haute Route, en Valais.
Muchos de los complejos ofrecen asimismo parapente y ala delta
; además, alquilan el equipo completo. El esquí acuático, la
vela y el windsurf se practican en múltiples lagos. Es
posible aventurarse en el rafting en numerosos ríos alpinos,
incluidos el Rin y el Saane. El piragüismo se centraliza
fundamentalmente en el Muota, en el cantón de Schwyz y en el río Doubs,
en el Jura.
Recorrer increíbles e interminables paisajes, esos que
queman la mirada al observarlos incansablemente, caminar por senderos
infinitos rodeados de la más pura naturaleza o simplemente
contemplar un atardecer al pie de los más tranquilos lagos,
todo el contexto se combina para dar forma a un gran escenario
viviente.
A pesar de su pequeña extensión territorial en
comparación con sus países vecinos, dado que comparte
su frontera con Alemania, Francia, Italia y el Principado de Liechtenstein;
Suiza es una de las naciones europeas más privilegiadas,
no sólo por sus coloridos paisajes montañosos sino
también por sus históricas y desarrolladas ciudades.
Los famosos y tan nombrados Alpes Suizos cubren más de
la mitad de la región que, junto con la zona glaciar, responsable
de sus numerosos lagos, se conjugan para conformar el centro industrial
de este lugar, lo que se conoce con el nombre de Mitteland, entre
el macizo montañoso del Jura, lugar donde se destaca una
gran diversificación agrícola, y los Alpes. Por
la naturaleza de su suelo ha contado para su desarrollo con la
fuerza hidráulica de los torrentes y la habilidad tradicional
del pueblo suizo; y el comercio muy próspero.
El país se constituye políticamente como una Confederación
que contiene 26 Estados denominados cantones, que en conjunto
conforman la República. Desde sus orígenes, su población
proviene de diferentes legados razón por la cual el idioma
es diferente en cada región.
Suiza o la también llamada Confederación Helvética
es uno de esos lugares que todo viajero le gustaría conocer,
cualquiera sean sus gustos, sus medios, sus edades o su tiempo
disponible, ya que el país pone a disposición del
turista una gran variedad de actividades y lugares para conocer.
Los Alpes suizos se caracterizan por sus impresionantes centros
de esquí, los preferidos por la mayoría de los turistas.
La práctica de los distintos deportes en la inmensidad
de la nieve colman estos lugares cada vez que se inicia una nueva
temporada.
Los centros cuentan con diversas pistas calificadas para las
diferentes categorías, de esta manera se van alternando
entre las preparadas para principiantes hasta las aptas para profesionales.
Es muy común la contratación de instructores para
aprender los primeros pasos en la nieve en pistas especializadas,
todos ellos son excelentes y en poco tiempo puedes ya largarte
solo.
Todos los años se van realizando renovadas reformas para
brindar mejores construcciones y mejoras en la calidad de los
servicios, y así crear un perfecto ambiente de diversión.
En la base se ubican todas las comodidades tales como sitios para
descansar, guarderías infantiles, lugares para deleitarse
con una buena comida, entre otros. Por otra parte también
se realiza la venta y alquiler de los equipos correspondientes
para la práctica de los deportes.
El snowboard es uno de los deportes más fascinantes, al
igual que el skí, puedes sentir la adrenalina y el vértigo
que provoca lanzarse sobre las elevadas montañas cubiertas
por la nieve blanca. Todos los deportes extremos pueden ser llevados
a cabo en estos lugares, sólo hay que tener una cuota de
entusiasmo y de espíritu libre.
Una ciudad…
La ciudad más extensa del país lleva el nombre
de Zurich. Esta región es una de las más visitadas
por los turistas cada año gracias a la inmensidad de sus
atractivos tanto naturales como comerciales.
Zurich se ubica casi rozando con la frontera de Alemania y se
sitúa justo en el extremo norte del lago predominante que
lleva su mismo nombre en el llano central de Suiza. La vieja e
interesante ciudad se fue desarrollando alrededor del río
Limmat, uno de los tantos torrentes que contribuye al natural
contexto de la ciudad.
La ciudad cubre una superficie terrenal de 95 kilómetros
cuadrados aproximadamente, convirtiéndose así en
la principal y más extensa ciudad del país. La porción
más alta alcanza una altura de 817 metros sobre el nivel
del mar. El lago que forma parte de ella conserva extraordinarias
dimensiones dado que alcanza unos 27 Km de largo, hasta 4 km de
ancho, con una profundidad de 142 metros, siendo un perfecto lugar
para bañarse.
Es una región que goza de numerosos accidentes geográficos
muy atractivos para pasar el tiempo libre y vivir a pura diversión,
protuberantes lomas, bosques colmados de tranquilidad, limpios
lagos y ríos, y variados animados pueblos distribuidos
por toda la región, se combinan para convertirse en el
principal punto de partida ideales para la realización
de multitudinarias e impresionantes excursiones.
La ciudad, de un estilo casi antiguo, se la considera como el
principal centro financiero y comercial de Suiza, y allí
concentran sus sedes numerosas empresas aseguradoras y reconocidos
bancos internacionales.
Es poseedora de una gran catedral románica y un inmenso
palacio municipal heredado del siglo XII. Las maravillosas exposiciones
del más variado arte en los diversos museos y alrededor
de 100 galerías ofrecen brillantes y entretenidos acontecimientos.
Otro tipo de distracción son los conocidos estrenos teatrales
con espectaculares presentaciones, los musicales, funciones de
ópera y ballet. Para realizar compras, es aconsejable recorrer
las calles de Bahnhofstrasse y Limmatquai, además de sus
alrededores dado que ofrecen diversos negocios con productos especiales
y propios del lugar.
Tampoco dejes de recorrer los restaurantes y bares dado que preparan
deliciosos platos típicos elaborados con ingredientes especiales
para deleitarse con comidas exóticas, que destacan a la
gastronomía europea.
En la parte superior del lago Zurich, conocido como la rivera,
se halla un maravilloso castillo y el casco antiguo medieval,
ambos imperdibles. También se encuentra un pequeño
e histórico puente de madera y el zoológico infantil
Knies, especial para la distracción de los niños
y adultos.
Muy cerca de Zurich se halla un hermoso y reducido lugar llamado
Baden, realizar una escapada hasta allí puede ser una actividad
muy divertida, sobre todo para los adultos, dado que en él
se encuentra el Grand Casino, además de una oferta de innumerables
programas de valiosísimo arte y cultura. Sin dudas no es
un lugar para perderse.
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